
Por Hilda Rosa Guerra Márquez
Por segunda vez compite en FIC Gibara una obra del joven realizador cubano Orlando Mora. El pasado año fue el cortometraje de ficción La red.Ahora es el turno Cosplayer, documental que nos propone un acercamiento a la cultura de los cosplayers, esas personas que a través del vestuario y la interpretación de roles representan a un personaje específico o una idea. Sus fuentes favoritas incluyen cómics, cine, libros, anime, manga y videojuegos.
La obra de Mora tiene como protagonista a un grupo de otakus cubanos, apasionados del anime y el manga, que se hacen eco de una de las subculturas más influyentes de la actualidad.En conversación para nuestro sitio web el director confesó que descubrió el tema haciendo zapping. “Mientras cambiaba los canales de televisión encontré una entrevista a algunos cosplayers cubanos y me pareció extraordinario. Me sentí ignorante, empecé a investigar y me di cuenta de que no tenía idea de que existiera esta subcultura en el mundo y menos en mi país”.
“No soy otaku como los personajes de mi documental, no soy aficionado al anime, ni al manga, y eso de cierta manera fue bueno para mí a la hora filmar y trabajar con estas personas porque me dio cierta objetividad. Fue un proceso de aprendizaje más que pasional o identificativo. Lo negativo que podía traer mi desconocimiento era que quizá funcionaba como una barrera en la comunicación”, comentó.
Uno de los puntos neurálgicos del documental es la inquietud por conocer qué motiva a los cosplayers a asumir ese modo de vida. “Lo que pude constatar es que se trata de un grupo heterogéneo con motivaciones muy diversas. Creo que lo principal es cómo ellos encuentran en esa práctica cultural la manera de crear sus propios espacios para la interacción social, donde no se sienten marginados ni solos”, señaló Mora.
Según el director, su intención no era mostrar a este grupo como la otredad, ni como personas raras. Gracias a este documental Mora conoció sobre la dedicación de los cosplayers a esta subcultura. “El vestuario es artesanal, y su práctica tiene también mucho de teatro, de proyección escénica. De hecho, muchos de mis entrevistados hablan de cómo han tenido que estudiar para interpretar determinados personajes. Es algo que asumen con pasión, es un modo de vida”, aseguró.
Hoy día, el principal reto de los cosplayerses lograr insertarse en la sociedad sin que sean vistos como “raros”.
Tomado de www.ficgibara.com, sitio oficial del Festival Internacional de Cine de Gibara