Guitarra en mano para destrabar la trova

Publicado el Categorías AHS, Holguín, Música, Noticias, Romerías de Mayo

Por Jorge Suñol Robles

Liuba canta, asume su discurso, intenso y lleno alma, que revela secretos, recuerdos, que desnuda a La Habana o algun lugar inquieto, que “sacuden” su garganta. Luiba te habla al oído, te dibuja un tango, la anatomía de una Isla, te dice que la voz es un río que nos corre dentro y tiene, por supuesto,  la esencia de los sentimientos.

Liuba te regala ausencias, despedidas, versos que sangran y aparecen como escudo, como un sueño eterno. Y uno, lo siente, vibra.

Eduardo Sosa la ha traído para destrabar la trova, que más que trova, esta tarde romera, se ha convertido en un mezcla de poesía, reencuentros, historias, y recuerdos de la cantautora. Hoy, ella quiere revelarlos, cantarlos.

Liuba María Hevia es la primera invitada a este espacio de intercambio y descargas, que tiene como escenario al Club Siboney. En el público, la gente escucha atenta. Hay poetas, músicos, escritores, periodistas, otros que llegan para sentir estos ricos acordes de guitarra, que hoy sabe de duendes y madrugadas. Y no, no falta la sonrisa.

Cuenta la artista que Holguín es de esos lugares que se meten dentro, que acá tiene muchos amigos. Esta ciudad también le regaló un gran amor. Habla de sus inicios, y de lo bueno que es compartir la música que siempre ha querido hacer, desde que comenzó este camino.

Ediciones La Luz le regala unas palabras, en voz de Danilo Guerrero. Es la presentación de su cancionero Luna del 64, publicado bajo este sello holguinero. Le llaman “hechicera de canciones”. Y canta el tema que da nombre a este texto, mucha música dentro, mucho nos dice.

Ella dice lo que quiere, pero pregunta si se puede, prefiere el trabajo en equipo, es de La Habana de casualidad, y le llega la décima de familia, por sus padres, su abuela materna. Ve bailar a su hermano y se imagina un espectáculo.

Liuba ha renunciado a mucho por dejar el corazón en lo que hace, una música de lunas, mares, montañas y vivencias. Liuba se prepara para la noche en el Callejón de los Milagros. Allí llegan los enamorados, los soñadores para oírla cantar, y todas las luces quedan encendidas.