Por Jorge Suñol Robles
Marta Campos es la invitada esta tarde de domingo en Destrabando la trova, espacio al que Eduardo Sosa lleva siempre buenos amigos, que apuestan por la canción inteligente, una guitarra en mano y a descargar, a defender, con todo el aliento, la riqueza de la música cubana.

Dice ella que no tiene misterios, pero Sosa no le cree, la conoce mucho. De alguna manera, Marta va contanto esos misterios en todo este diálogo sincero. Suena Mañanita de Montaña. El trovador-conductor sostiene estos acordes y se pone nostálgico, cuenta de cómo surgió esta canción, de olor a café, de su Quinta Avenida, de los recuerdos.
En el encuentrose goza con las locuras de la trovadora, el público ríe con sus cuentos. Es Marta una mujer fuerte, espontánea. Habla de sus inicios en la música, de su amistad con Sara González, de los años que vivió con José Antonio Quesada. Y canta, de este autor, Por si mañana no vuelvo. Conocimos parte de la historia de esa canción, nos envolvimos con su voz, su sensiblidad.

Campos también habló de la experiencia de trabajar como conductora en el programa Entre Manos, del Canal Habana, que esta celebrando en este año 10 años de creado y le ha dado la oportunidad de conocer a trovadores de toda Cuba. Sosa le pregunta por el proyecto de mujeres cantoras que inició hace ya tres años. A “Ella y yo”, el nombre de este encuentro, le ha puesto mucho esfuerzo, incluso ya tiene participación internacional.
Esta trovadora hacía mucho tiempo no visitaba a Holguín. De sus impresiones en estas Romerías dice: “Estuve en el desfile inagural y fue muy emotivo. Que se hagan estos eventos con esa fuerza, con esta respueta del pueblo, ver gente solidaria de otros países, que creen en nosotros, en este encuentro de las artes, es una respuesta a lo que pensamos.Las Romerías siempre fueron muy bien recibidas, pero en estos momentos, que estemos elevando el nivel de la creación, un festival con tantas cosas, es impresionante para cualquiera”.

“Nuestro camino no es fácil. Pero hay que saber levantarse. Yo se lo digo mucho a los jóvenes que vienen con ganas.Este camino es muy largo, aquí estamos, aquí seguimos, y llega el momento en que la gente te tiene un reconocimiento, pero lo que no podemos es parar; si paramos, perecemos”, dice Campos, e insiste en la necesidad de darle más promoción a la labor de los trovadores.
Confiesa esta amante de la guitarra que es un eterna soñadora, pero tiene claro que uno debe adaptarse al lugar, al momento: “Tú cantas Yolanda y la gente llora. Los borrachos lloran, yo digo ´madre mía, lloran y cantan contigo´. Yolanda no es mía, es de Pablo, pero es trova cubana lo que estás haciendo. Decimos, ´ yo no canto aquí´, canta mi hermano y aprende a enfrentarte”.