Por Erian Peña Pupo
La presencia de importantes colectivos artísticos en los principales escenarios de cada provincia, potencia que el mejor arte, la vanguardia creativa, llegue a un público más amplio.
Muchas veces este público –un sector, sin dudas, amplio de la población cubana– no asiste a un estreno de danza contemporánea en el teatro, a una función de un colectivo invitado o de gira nacional presente en Holguín, pero que sí frecuenta los centros nocturnos de la ciudad, donde diferentes shows amenizan sus populares escenarios. Espacios, incluso, frecuentados por el turismo internacional que llega a la ciudad.

Cada espacio tiene su público, es cierto. Una función pensada artística y técnicamente para un escenario teatral, con determinado tiempo de duración, no debe ser la misma de un centro nocturno. Pero la calidad no está reñida con los espacios. Y mucho menos la cultura cubana, esa que es la primera, ante cualquier adversidad, que hay que salvar.
Tampoco estamos diciendo que los espectáculos que aquí se presentan no tengan la calidad necesaria, solo que la presencia de las compañías reconocidas realza sus valores.
Calidad y comercialización de las artes escénicas deben estar, sin dudas, entrelazadas. El público sabrá notarlo y de seguro, agradecerá las propuestas novedosas, arriesgadas y atractivas.
Este ha sido un reclamo sistemático en asambleas y congresos donde se analiza la política cultural, como los de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y el recién concluido de la Uneac. Allí varios artistas plasmaron esta inquietud. Que el público –en cualquier escenario del país– disfrute de lo mejor de la cultura de cada provincia, esa que es lo más representativo de la cultura nacional. Es una manera de fomentar gustos estéticos, identidad, y reconocer el trabajo y la calidad de estas importantes compañías.

En Holguín, reconocidas agrupaciones y solistas componen estos espectáculos. Y a partir de lo anterior, valiosos colectivos como la Compañía de Danza Contemporánea Codanza, dirigida por la maestra Maricel Godoy, forma parte de las noches del Centro Cultural Benny Moré, ubicado en la intercepción de las céntricas calles Maceo y Luz y Caballero.
Así un espectáculo que combina la destreza y el talento de los bailarines de Codanza, con sugerentes sonoridades rítmicas nacionales e internacionales, puede disfrutarse como parte de la propuesta artística disponible a aquellos que visiten las noches del Benny.