Crítico por excelencia

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Sin dudas un erudito, así como una de las figuras cimeras de las letras cubanas es Cintio Vitier Bolaños, narrador, ensayista y crítico cubano, a quien no por gusto se le considera la gran figura de la crítica erudita cubana.

Sin dudas un erudito, así como una de las figuras cimeras de las letras cubanas es Cintio Vitier Bolaños. Foto: Internet

Su versatilidad e ingenio creativo le propiciaron desandar por el complejo mundo de las letras hispanas, siendo dueño de una poesía compleja y una prosa exquisita.

Vitier es considerado un renovador de la novelística nacional cubana, al tiempo que encontró en  José Martí una pasión por el estudio de su obra.

Considerado uno de los escritores cubanos más significativos de todos los tiempos, es notable si v{inculo en sus inicios al grupo de la Revista Orígenes, junto con otros nombres destacados de nuestra literatura como José Lezama Lima, Eliseo Diego o Fina García Marruz, conocidos como La Generación de Orígenes.

El pasado 25 de septiembre se celebró la casi centuria de su natalicio haya por 1921 en Cayo Hueso, Florida, Estados Unidos; aunque a pesar de haber nacido en el país norteño, inició sus estudios primarios en el Colegio Froebel, fundado por su padre el educador y ensayista Medardo Vitier (1886-1960), en la ciudad de Matanzas.

Para 1935 se trasladó a La Habana e ingresó en el Colegio La Luz, donde conoció al poeta Eliseo Diego, donde posteriormente cursó bachillerato en el Instituto de la capital.

Su trayectoria literaria encuentra inicio en 1938 cuando publicó su primer libro Poemas, con una presentación de Juan Ramón Jiménez. Fue uno de los editores de los cuadernos Clavileño (1942-1943) y perteneció al grupo de escritores y artistas que se nucleó en torno a la Revista Orígenes (1944-1956), coeditada por José Lezama Lima y José Rodríguez Feo.

En 1947 contrajo matrimonio con la poetisa Fina García Marruz, año en el cual se doctoró en Derecho Civil en la Universidad de La Habana y comenzó a ejercer como profesor de francés en la Escuela Normal para maestros de La Habana, labor que continuó hasta 1961.

En 1947 contrajo matrimonio con la poetisa Fina García Marruz. Foto: Internet

Hasta 1959 aparecieron colaboraciones suyas en Espuela de Plata, Lyceum, Revista Cubana, Diario de la Marina, Grafos, Revista Luz, Magazine Social, Revista Prometeo, Revista Poeta, Cuadernos de la Universidad del Aire y Acento (Bayamo). En 1958 renunció a la ciudadanía norteamericana y se dedicó al profesorado de Literatura Cubana e Hispanoamericana en la Universidad Central de Las Villas, cuyo Departamento de Estudios Hispánicos dirigió entre 1959 y 1960.

Durante diez años (desde 1977 hasta su jubilación) fungió como responsable de la edición crítica de las Obras Completas de José Martí en el Centro de Estudios Martianos, para el cual realizó, en colaboración con Fina García Marruz y Emilio de Armas, la edición crítica de la Poesía completa de Martí (1985).

A su cargo vieron la luz las ediciones críticas del Espejo de Paciencia de Silvestre de Balboa (1960 y 1962), del Epistolario (1966-1967) y las Poesías de Juana Borrero (1966); esta última en colaboración con Fina García Marruz, con quien fue coautor además de la compilación Flor oculta de poesía cubana (1978), de las selecciones Obra literaria (Caracas, 1978) e Ideario (Nicaragua, 1987) de José Martí, del poemario Viaje a Nicaragua (1987) y de los volúmenes ensayísticos Estudios críticos (1964), Temas martianos (1969), La literatura en el Papel Periódico de La Habana (1991) en el que participó también Roberto Friol y San Juan de la Cruz (1993).

Posterior a su jubilación, formó parte del consejo asesor del Centro de Estudios Martianos y presidió la Cátedra Latinoamericana y del Caribe de la Universidad de La Habana. Fue diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y declarado “hijo adoptivo de Bayamo”; así como se desempeñó en calidad de presidente honorario del Centro de Estudios Martianos hasta su fallecimiento el 1 de octubre de 2009 en La Habana, Cuba.

Infinidad de premios y distinciones encontró su trayectoria intelectual. Foto: Internet

Infinidad de premios y distinciones encontró su trayectoria intelectual, entre los que destacan el Premio Juan Rulfo por toda su obra, varios premios de la Crítica Literaria, el Premio Nacional de Literatura, Medalla de la Academia de Ciencias de Cuba, Doctor Honoris Causa por parte de la Universidad de La Habana, la Universidad Central de Las Villas y la Universidad Soka de Japón,    Orden Félix Varela de Primer Grado, o Medalla Alejo Carpentier, por solo citar algunas que engalanan el prestigio de uno de los eruditos que ha visto esta Isla.