¡Bye Bye 2020!

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¿Cuántas personas pueden decir que sienten nostalgia del año que casi termina?

Fueron diez meses sin escuchar el sello que los identifica en el inicio de cada función: “Buenas noches, público aplaudidor del Eddy Suñol”, y debo decir que se le extrañaba ya.

¿Cuántas personas pueden decir que sienten nostalgia del año que casi termina? Foto: Carlos Rafael

Toda una semana para disfrutar del humor de excelente factura a lo que nos tienen preparados los muchachos de Etcétera se vive durante los últimos días de diciembre, en una celebración postergada por las quince primaveras de uno de los proyectos más significativos en este acápite dentro de la Ciudad de los parques, y del país.

Visto el humor es una manera de escapar a la realidad de una forma inteligente y risueña para enfrentar los problemas, pues, el cubano es el único humano que sufre y se ríe con sus desgracias, se ofrece una simbiosis de nuevas propuestas con algún que otro sketch disfrutado con anterioridad, pero bien recibido en esta ocasión ¡Bye Bye 2020! o ¡Adiós 2020! es sin dudas un reclamo que tenemos todos en espera de que enero y sus compinches traigan buenas nuevas, para dejar en el pasado un año tan difícil como el presente.

Así es que la triada de Yasser Velázquez, Luis Ángel y Eider Pérez nos interpretan la evolución del hombre, o del arte, a través de las colas: del cavernícola al filósofo antiguo, para llegar a la actualidad, todos ellos enfrascados en las dicotomías de una sociedad colmada de crisis existenciales, penurias y necesidades, evocando una cotidianidad que no por difícil deja de ser risible-según la apuesta humorística-: “Tranquilo, no puede pasar más nada ya”, es la sentencia de uno de los intérpretes.

Con ese humor inteligente, bien elaborado, pícaro, al que nos tiene acostumbrado Etcétera, se enfrascan en la crítica o mofa de determinados aspectos cotidianos, aplicando la dosis exacta del argot popular sin ser grotesco ni cabaretero. La apuesta por el chiste corto basado en elementos visuales y con códigos culturales comunes al espectador, pero prescindiendo de la palabra, se erige como elemento novedoso para la presente puesta, en esa búsqueda de superación escénica y como una forma diferente de entretener.

Paréntesis y signos de exclamación-admiración para el sketch “Primer Congreso Iberoamericano de Locura”, donde se trata temas vitales como el transporte, la educación, o la basura, son puestos en tela de juicio para buscar una salida próspera, en espera de que “a lo mejor haya un loco que tenga la solución para nuestros problemas”. Barra abierta para los humoristas que tradicionalmente se mofan de nuestros problemas, quienes ahora tienen más tela por donde cortar-si cabe la aseveración-, aunque deben hacerlo de una manera pícara para no herir determinadas posturas.

De la dificultad del “Suicida” para concretar dicho acto nos trasladamos a los avatares del compositor para encontrar la inspiración: “Las Musas”, o “¿Dónde están mis musas?”, es la ya tradicional propuesta que por reiterada no deja de ser atractivo ese enfrentamiento entre lo vulgar y la alta cultura, lo exquisito, donde se evidencia una vez más el abismo entre ambos, demostrado, sin ánimos de ofender, por el público presente cuando corean el verso-si así puede llamarse-, de reguetón, por encima de su homólogo refinado.

Toda una semana para disfrutar del humor de excelente factura a lo que nos tienen preparados los muchachos de Etcétera se vive durante los últimos días de diciembre. Foto: Kevin Noya

¡Amén! para “Las plegarias” que despiden el 2020, opción perfecta para concluir más de una hora de risas y carcajadas, pero, sobre todo, de disfrute inteligente.

Si usted no ha podido comprar entradas o ya se agotaron todas, no se preocupe, durante el fin de semana se grabará parte del espectáculo para transmitirlo posteriormente, e incluso, si no aún así no tiene la posibilidad de verlos, menos aún se aflija, Etcétera, a la medida del mejor hijo pródigo, se marcha hacia otros compromisos fuera de la provincia, pero no sin antes añorar el regreso a su escenario predilecto, con el mejor público del mundo.