De Laguna de Lugones a Plaza O’Donnell, pasando por varias remodelaciones, e incluso cerrada varios años en peligro de derrumbe, así ha sido el periplo hasta la actualidad del céntrico espacio holguinero conocido como la Plaza de La Marqueta.

La Tienda de Ordenanzas, primer mercado que tuvo la Ciudad de los Parques, es el antecedente directo de la también conocida como Plaza del Mercado, inaugurada el 19 de mayo de 1848 con el nombre de Plaza O’Donnell, en honor al Capitán General Leonoldo O’Donnell, Gobernador de la Isla en esa fecha; aunque con anterioridad, y por decisión de la comunidad, fue trasladada desde de las calles San Miguel y Rosario, hoy Maceo y Frexes, frente a la Plaza de Armas, en el terreno que actualmente ocupa la tienda La Luz de Yara, a la Laguna de Lugones.
Firmado por Lorenzo de la Serna, el primer proyecto fue construido de madera con techos de tejas y portal hacia el exterior, compuesto además por 14 casillas para la venta de carnes, dos para café y en la plazoleta se vendían las verduras.
El tiempo no fue benevolente con La Marqueta y debido al deterioro del lugar se demolió en 1912, seis años después, en 1918, se inauguró el edificio del Mercado Modelo proyectado por el arquitecto holguinero Walfrido de Fuentes y Fuentes. Paredes de ladrillos con un techo de cerchas de acero y galerías hacia el exterior, contando con los requerimientos de la época para prestar un servicio higiénico a la población, componían ese proyecto.
La urbanización que despegó en el territorio nororiental desde el siglo XVIII propició el florecimiento de la zona dedicada al comercio donde no sólo se encontraban las verduras, viandas y carnes, sino también ferreterías, tiendas de productos alimenticios, industriales, farmacias, gabinetes de dentistas, fondas y hoteles entre otros.
Innegable valor histórico se suma al ya patrimonial, cuando trascendió el simple escenario comercial, para atesorar una importante vinculación con las actividades de carácter revolucionario que ocurrieron en sus áreas. Camuflados por el trasiego de mercancías, así como el ir y venir de los transeúntes efectuando sus compras o ventas de alimentos y variados artículos, se desarrollaron varias actividades políticas de una incalculable trascendencia en la historia de la ciudad: nadie podía imaginar que dentro de aquella área, congestionada por instalaciones comerciales y personas con disímiles intereses, se movieran también las principales figuras del Movimiento 26 de julio en la ciudad de Holguín y del norte de Oriente.
En la Plaza existían diferentes puntos en los que realizaban sus contactos los enlaces con algunos miembros de la dirección del Movimiento 26 de julio, los que recibían y trasmitían importantes mensajes y donde además se dieron cita figuras trascendentes del movimiento de lucha clandestina como Frank País o el Comandante Eddy Suñol.

Así transcurrió todo el periodo republicano, pero en los primeros años de la Revolución, a raíz de las medidas económicas y sociales, se produce un cambio de funciones en la Plaza del Mercado, que se dedica a partir de esa fecha a viviendas, en su mayoría cuarterías y a oficinas principalmente, también se instalaron algunos talleres y un hotel. En los años siguientes este local se convertiría en fábrica de cerámica, hasta su posterior cierre por las condiciones críticas del inmueble, el cual estuvo casi en peligro de derrumbe.
Lo que para los holguineros de hoy es un escenario común, engalanado y llamativo dentro del centro de la ciudad, es producto del arquitecto Luis Felipe Rodríguez Columbié, quien concibió el viejo local en ruinas como un complejo cultural que incluye una sala de conciertos, stands de ventas, cafetería, así como una característica que le propicia insertarse en armonía con la comunidad que le circunda, en su condición de Proyecto de Desarrollo Local.
Disímiles son las opciones gastronómicas y mercantiles que propone el espacio al que se le agrega el valor artístico a través de las propuestas culturales que alberga: pocos son los eventos en el territorio que no encuentran escenario en La Marqueta y, lo mismo concierto de célebres agrupaciones, tanto en su interior como en el Callejón de los Milagros (ubicado en el lateral), que galas, actos, u homenajes, son acogidos por el Centro Cultural que incluso, en tiempos de Feria del Libro, llega a convertirse, desde hace algunos años, en Gran Librería de la Ciudad.

Sin dudas la Plaza de la Marqueta es, por su belleza, por su ubicación, y por su importancia socioeconómica e histórica, un símbolo de nuestra ciudad, esa que durante este 2020 celebra los 300 años con el título de Pueblo.