Encanto perpetuo

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Imponente, llamativa, encantadora, la Catedral de San Isidoro es símbolo arquitectónico de nuestra Ciudad, lugar religioso y de culto que bendice a los holguineros al tiempo que atrae la mirada curiosa y, por qué no, asila las almas que encuentran en los dogmas cristianos el sosiego.

La Catedral es uno de los sitios que visitó el Papa Francisco en 2015. Foto: Internet

Ubicada en la calle Libertad, entre Luz Caballero y Aricochea, posee una posición privilegiada en la zona sur del municipio cabecera, siendo uno de los primeros edificios en construirse en un nuevo poblado, gracias a la condición de pilar espiritual de la dominación española que poseía durante la colonia la Religión Católica.

Al tiempo que se oficiaban los ritos religiosos, en esta institución se llevaba el control de los nacimientos, por medio de los bautismos, los casamientos y los enterramientos de la zona que atendía, herramienta indispensable para la naciente dominación peninsular que conserva en este sitio libros de asentamiento de bautismos, matrimonios y defunciones desde 1731.

Era tradicional además para esa etapa que estos espacios fueran utilizados como cementerios, tal fue el caso de la Parroquial mayor que, hasta finales del siglo XVIII sirvió de campo santo a los primeros habitantes del pueblo.

A 1680 se remontan los antecedentes de la Iglesia Parroquial de San Isidoro, en el entonces denominado Hato de Managuaco, lugar donde fue construida la primera edificación religiosa en el territorio de la costa norte por gestiones de Don Francisco González de Rivera. Posteriormente, en 1709, fue trasladada a Las Guazumas, Hato las Cuevas y, en 1719, a Cayo Llano, año en que se funda el pueblo de San Isidoro de Holguín, del cual celebramos sus 300 años recientemente.

La primera edificación de “San Isidoro” se bendijo el 3 de abril de 1720. Foto: Internet

La primera edificación de “San Isidoro” se bendijo el 3 de abril de 1720, oficiándose la primera misa el 4 de abril de 1720, pero no es hasta 1979 que fuera elevada al rango de Catedral y posteriormente consagrada, en 1996.

Una pobre construcción de madera, situada donde antes había estado el bramadero del Hato de García Holguín, hacia el sur, fue la primera edificación que se debió a expensas del regidor Don Diego de Ávila y de la Torre, quién con ayuda de los vecinos trasladó además la campana de la Iglesia de Las Guazumas. Fue su primer cura el presbítero Don Juan González de Herrera y López, nombrado por el obispo Jerónimo Valdés, el 11 de enero de 1719.

Para 1730 fue demolida y se sustituyó por una nueva de embarrado con techo de tejas, maderas labradas, pisos de ladrillos y tierra, según el obispo Morell y Santa Cruz. Una ampliación en 1751 incluyó dos naves laterales y una sacristía, todo del mismo material que la existente; completaba la planta del templo un campanario compuesto por cuatro palos y dos campanas medianas, hacia uno de los laterales había un cementerio de cuarenta y siete varas de longitud, cercado de una estacada de palo fuerte y xequi.

La Parroquial mayor contó con acceso, desde su fundación, a la plaza de la iglesia o plaza de San Isidoro, como también se le llamó, la que a partir de 1898 tomó el nombre de Julio Grave de Peralta, mayor generar de las guerras de independencia en Cuba: al ser Holguín una ciudad del siglo XVIII y no poseer costas, la recopilación de las leyes de indias y legislación que regía la vida de las colonias hispanas, establecía la creación de dos plazas con portales hacia el frente, constituyendo la plaza de la parroquia el primer centro político-religioso de la ciudad, por lo que los primeros vecinos edificaron sus viviendas en su frente.

La última transformación incluyó su torre original para construirse dos a ambos lados de la nave central. Foto: Internet

A principios del siglo XIX comenzó una nueva etapa de reconstrucción y ampliación del inmueble, donde si incluyó la capilla de la Virgen del Rosario, hacia la derecha de la entrada y posteriormente la de Jesús Nazareno, hoy de la Virgen de la Caridad, hacia el lateral izquierdo. La reconstrucción fue terminada en 1815, aunque realmente se continuó remodelando durante todo ese siglo y la primera mitad del XX.

La última transformación incluyó su torre original para construirse dos a ambos lados de la nave central. A pesar de estos cambios radicales y otros de carácter negativo como la pérdida de su mobiliario, producto a determinadas situaciones en el Concilio Vaticano II, el inmueble conserva importantes valores arquitectónicos como son la notable techumbre tallada, de par y nudillo en la nave central y colgadizos en los laterales, sobresaliendo por su belleza artística los cielos rasos en las capillas, las que a su vez conforman los brazos de planta del inmueble en forma de cruz o «T» latina, con pórticos de arcadas en sus frentes, de los cuales parte una plazoleta a ambos lados, por solo citar algunos.

La Catedral de San Isidoro deviene en un sólido edificio con tres puertas anchas y columnas adosadas, con un frontón al centro que define su remate triangular. Los interiores moriscos tienen como gran atractivo los techos de madera cuidadosamente trabajados, aún originales, que son los más llamativos dentro de los que se conservan del estilo mudéjar en la ciudad de Holguín.

De 1922 a 1940 funcionó en la iglesia parroquial la primera biblioteca pública con que contó la ciudad y, luego de que en 1979 elevara su rango a Catedral de San Isidoro de Holguín, se creó la diócesis en las provincias de Holguín y Las Tunas.

Perpetuándose al paso del tiempo se erige esta encantadora edificación, símbolo de la Ciudad de los Parques. Foto: Carlos Rafael

Perpetuándose al paso del tiempo se erige esta encantadora edificación, símbolo de la Ciudad de los Parques, no solo por su connotación religiosa, e incluso por ser uno de los sitios que visitó el Papa Francisco en 2015 cuando aceptó la invitación de recorrer nuestro terruño, sino por su llamativo diseño arquitectónico que resalta al tiempo que atrapa a todo el que recorre nuestras calles.