Por Julio César
A la Gran Muralla, la tierra de Mao, esa de mayor densidad poblacional y riqueza cultural impresionantes se dedica por estos días la Feria del Libro Holguín 2018. La Plaza de la Marqueta- devenida Gran Librería para la ocasión-, y su Callejón de los Milagros, acogen durante estas jornadas disímiles actividades que se suman para festejar el evento cultural más grande que se realiza en Cuba.
China como país invitado de honor es centro de las celebraciones, por tal motivo sus milenarias tradiciones que han hecho eco en la Isla, se erigen por estos días como la vía idónea para homenajear a la región asiática.

Desde el Barrio Chino de La Habana llegó a la Ciudad de los Parques la Compañía Asiart Dance, quienes cautivaron a los presentes con sus demostraciones con armas blancas, trajes típicos del lejano Oriente, la belleza de sus abanicos-que si bien en el Hemisferio Occidental son considerados prendas femeninas, en esta cultura también se incorporan a los bailes de hombres-. Es a través de esta compañía donde se reafirma un legado que cultivan niños, adolescentes y jóvenes, quienes exhiben destreza interpretativa más allá de su temprana edad.

En ese recorrido por la milenaria China, su música tradicional acaricia al oído mientras el resto de los sentidos acortan extensas distancias y se dejan cautivar por las llamativas-pero no escandalosas-, combinaciones de color. Al tiempo talentosas bailarinas con pozuelos en sus cabezas, dan muestra de sus dotes interpretativas mientras danzan sin derramar lo que hay en el interior del recipiente.

De nuestro patio, la Escuela Cubana de wushu y shikun de salud en Holguín-que ofrece sesiones matutinas en el propio espacio que comprende La Marqueta-, se encargó de demostrar a través de adultos mayores, en su mayoría, que la avanzada edad no es impedimento para gozar de una buena salud mental y física, en este caso envidiable para muchos jóvenes. No solo hay belleza en su vestuario, sino que sobresale la casi perfecta coreografía cargada de energías positivas.
Y mientras los jóvenes pupilos de la propia escuela exhiben sus dotes marciales, un evento se anuncia para quienes empatan jornadas de celebración para el saber, tal es el caso de la Feria de los trovadores, espacio que poco a poco se adentra en la preferencia de los melómanos consumidores de buena música.