
La Muestra Joven Icaic ha servido para medir los caminos del cine joven cubano y realizar así una panorámica de la cinematografía nacional. Alejado cada día más de las convencionalidades del establishment cinematográfico –tanto desde el punto de vista estético como financiero–, el cine realizado por jóvenes enfoca sus miradas a zonas arriesgadas (conceptual y estéticamente) en la cinematografía nacional.
Aunque tres nombres han caracterizado sus ediciones: Muestra Nacional de Nuevos Realizadores, Muestra de Nuevos Realizadores y finalmente Muestra Joven Icaic, en concordancia con el patrocinio del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, esta ha dado continuidad a los objetivos y la esencia de la primera edición: difundir la obra audiovisual de los jóvenes, potenciar el diálogo entre las diversas generaciones de realizadores, y estimular el conocimiento y la reflexión.
Creada en octubre del 2000 desde la institucionalidad del Icaic, cuando ya era más que evidente la existencia de un audiovisual fuera de la producción oficial, la cita tomó cuerpo mostrando una realidad que, tarde o temprano, saldría del anonimato para incorporarse en el corpus cinematográfico nacional, como señalara entonces la directora del evento, Marisol Rodríguez.
Actualmente, la organización de la Muestra es fruto de un colectivo de jóvenes cineastas que provienen de los nodos articuladores del cine joven cubano: La Habana, Gibara, Camagüey, San Pablo de Yao…
Los debates en torno a un marco legal, inclusivo, propiciador de una nueva y más democrática concepción de la cinematografía nacional, son algunos de los temas reflejados a través del lente de Cámara Azul, evento dedicado la creación audiovisual joven, en el marco de las Romerías de Mayo. Un espacio que busca su renovación constante dentro de los nuevos cambios sociales, las nuevas maneras de hacer, decir, difundir… y que esta vez nos propuso el diálogo con Claudia Expósito, productora general de la Muestra, sobre los aciertos y desaciertos que circunscriben hoy la producción cinematográfica joven en Cuba.
“Si bien entre los más notables aciertos del Icaic, está el auspicio de la Muestra Joven desde hace más de una década, persisten aun incontables obstáculos a la hora de convertir una idea en producto audiovisual; y también en la distribución y exhibición de las obras”, asegura Claudia Expósito.
Urge entonces la necesidad de diversificar, articular mecanismos que permitan una más provechosa gestión de cinematografía nacional en pos del desarrollo del cine joven cubano.
Por Vanessa Pernía Arias