Las altas mareas del trovador

Publicado el Categorías AHS, Holguín, Música, Noticias, Romerías de Mayo

Por Katherine Pérez

Son las 11 de la mañana.Frente a La Casa de la Música de Holguín fuman, conversan, se saludan soñolientos aun, bostezando otros, los amigos de Fernando Cabreja, que son los artistas holguineros e invitados del trovador… Y poeta.

Dentro espera el libro-arte que ha creado para él, Ediciones Papiro.Un hermoso libro que más que el resultado de un proyecto es el resultado del amor por la música, la poesía, el arte en general.

Fotos: Ernesto Pelegrino

Hace un par de meses encontré a Cabreja en medio de una calle innombrable. Katherine, me dijo con la sonrisa de siempre, me han dado el premio, el Suceso Cultural. Me alegré tanto, porque sentí que era un premio justo. No solo porque se premiara el concierto, sino porque el suceso en sí es este señor de sesenta años con sus ojos rasgados de mongol y sus camisas hipster que anda por la ciudad con paso de luna, como quien olvida el peso de una enorme soledad.La soledad del artista. Quien tiene a cuestas dos sombras, la oscura y esa. Y asfixia esa soledad con cuerdas de guitarra para seguir dándonos Trova.

Por eso me fui feliz, diciéndole adiós, porque aunque no creo en premios y medallas, me resigno a creer en el arte. En el arte de hacer persistir el arte por sobre la vida misma.

Cabreja y Ediciones Papiro como sempiterna muestra de agradecimiento, por estas 26 Romerías de Mayo, obsequiaron a Alexis Triana la edición cero uno de Alta Marea, la primogénita, para quien diera vida a estas lluvias de arte y mayo sobre la ciudad.

La presentación del libro se fue haciendo sobre preceptos brechtianos y un guion armado a momentos. Lo que se dice en la marcha. Y todos pudimos ver los poemas en pie de Cabreja, que se estaban quietos allí, como mástiles de palabras, sobre las páginas manufacturadas de piezas únicas que hacían del arte de la poesía otro arte, el del libro.

No todo se nos va por el tragante, amigo Cabreja, lo confirma el aplauso eterno de un público que madruga- porque estar despierto a las 11 de la mañana en Romerías es madrugar-para irte a escuchar rasgar la guitarra como quien rasga la luna, y recibir ese polvillo plateado que tanto nos ilumina. Y seguirá iluminando. Crezcan feroces las altas mareas bajo tu luz.