Por Vanessa Pernía Arias
El cineasta español Pedro Almodóvar ha recreado en sus películas una iconoclasta manera de percibir la realidad, dándole protagonismo al “deseo” a través de personajes rotos, que a pesar de tener vidas difíciles gozan de la libertad espiritual y corporal.
Almodóvar inició su labor fílmica junto a la llamada “movida madrileña”, saltando de la comedia alocada al melodrama, del thriller a una profunda historia de amor, acompañado siempre por su hermano y productor Agustín Almodóvar.

Con el paso de los años ha construido un universo propio donde todo lo rige la intuición del amor. Para muchos de sus personajes no existe la iglesia ni el sistema educativo, ni siquiera una familia tradicional, pues su intención es abrir otras formas de vínculos y agrupación. Esa ha sido su postura, desarrollada con inteligencia y sensibilidad.

En 70 años de vida, Almodóvar, a través de su obra cinematográfica, ha marcado la vida de muchos de sus seguidores y admiradores. De la misma manera, en cada uno de sus filmes, ha logrado gran impacto visual y una agresiva eficacia comunicativa de lo que se deriva un proyecto atractivo para diseñadores gráficos cubanos.

Con este pretexto el proyecto CartelON, con el auspicio de la Consejería Cultural de la Embajada de España-AECID, convocó a los amantes de la gráfica para serigrafía la realización de carteles inspirados en los filmes de Almodóvar, y así hacer un recorrido por toda su trayectoria como director. En el marco de la Muestra de Cine Español 2019 se dieron a conocer como premiados en este proyecto los diseñadores Edel Rodríguez (Hable con ella), Michele Miyares Hollands (Carne Trémula) y Liz Capote (La piel que habito).
Gibara también quiso celebrar el cumpleaños del cineasta español y para ello, exhibe la exposición que recoge los carteles recreados por los diseñadores y los que originalmente acompañaron el estreno de cada filme. La muestra titulada Todo sobre Pedro…, exhibida en el patio de la Casa de la Cultura gibareña, fue presentada por Jorge Perugorría, presidente del Festival y Miguel L. P., diseñador en pasadas ocasiones del cartel de la cita cinematográfica. Y efectivamente, funcional e ingenioso resulta el camino retrospectivo recorrido por estos artistas a través del cine del español Almodóvar.
Si Almodóvar hubiera conocido la Villa Blanca, al igual que Solás, se habría enamorado de ella y hubiera filmado aquí alguna escena desgarrante, apasionada, pop, controvertida, perturbadora quizás; y por sus calles habría caminado alguna que otra chica Almodóvar, como ya lo hizo elegantemente Victoria Abril, en una de las pasadas ediciones del Festival gibareño, exhibiendo lo que ha sido y siempre será la ley del deseo.