¿El último viaje a Caletones?

Publicado el Categorías Holguín, Música, Noticias, Sin categoría, Verano 2018

Para un Festival con tanto poder de convocatoria como el “Stereo G”, enviar un ómnibus Girón que recogiese a la mayor parte del personal invitado, fue casi una ofensa. No fueron pocos los que nos quedamos fuera del transporte, “pero no vestidos y sin bailar”.

Las arenas de Playa Caletones acogen cada verano este Festival. Foto: Torralbas

Cortas son las distancias si el empeño sobra, así nos enrumbamos en una travesía homérica para alcanzar el añorado destino: Playa Caletones, en Gibara. Un viaje a La Luna o a Marte se equipara en precios a los dispuestos para estas ocasiones por los aprovechados y oportunistas del sector privado que frecuentan esta ruta, quienes abusan de la necesidad y las carencias del transporte estatal. Aun así nos enrumbamos hacia nuestro destino sin saber lo que el futuro nos deparaba.

Todo sucedió tan rápido que incluso ahora es difícil explicar una escena tan aterradora como fugaz. En un momento el chofer del auto americano se intentó apartar de la carretera para dar paso a un vehículo de construcción que exigía casi todo el ancho de la carretera, y sin apenas poder pestañar nos quedamos con las gomas izquierdas sobre la vía y las derechas fuera. En una diferencia de casi 50 centímetros de alto y con el contén en el medio de la máquina un estruendo se sintió debajo, acto seguido el chofer timoneó para subir nuevamente a la carretera y perder el control de la situación, de frente se nos acercaba a velocidad considerable un ómnibus de Transtur que al parecer no quería evitar el impacto.

Durante el primer fin de semana de agosto fueron varias las inundaciones sonoras en Playa Caletones debido a la “Marea de sonido” que provocó la 7ma Edición del Festival de Música Electrónica “Stereo G”.

Como novedades de este año, el comité organizador invitó a la “Vieja escuela”, conformada por Djoy de Cuba (La Habana), y por la zona oriental “Electrozona”, entre otros.

Ernesto Jorge Hidalgo Mariño-“Tiko Dj”-, vicepresidente de la AHS y Presidente del Festival, destacó en entrevista a Baibrama que por primera vez participó un invitado internacional, quien arribó a las costas Gibareñas desde Berlín: “Marcos Strauss es alguien personal y profesionalmente excelente, con el que he tenido la oportunidad de compartir escenario”, agregó Hidalgo.

Para la presente edición se torna imprescindible y a la vez habitual el intercambio artístico con la comunidad, en especial con los niños, donde resaltan instituciones artísticas holguineras como el Teatro Guiñol, el Proyecto “Recrearte”, “Allegro”, y “Andarte”, este último proyecto de la AHS que radica en la ciudad de Gibara.

“En la parte sólida de la programación musical se harán los back to back: interacción creativa de dos Djs en un mismo escenario; resaltar además que por primera vez va estará ‘Topo’, un proyecto que pertenece igualmente a la AHS y que hace música electrónica, pero acompañado de instrumentos musicales que se tocan en vivo a la misma vez”, añadió el integrante de Electrozona.

Como elemento significativo de esta edición se encuentra el vínculo de la música electrónica con la afrocubana, una idea para defender nuestras raíces y a la vez mezclar una música originalmente europea con los ritmos originarios de la Isla.

De vuelta al accidente debo agregar que un frenazo salvador es lo que hoy me permite escribir estas letras, pues mientras el timón del Chevrolet no respondía a su conductor, solo los reflejos y su capacidad de reacción inteligente ante una situación de peligro nos sacaron de la fatídica escena.

El «Stereo G» cuenta con amplio poder de convocatoria. Foto: Torralbas

El gran susto, unas horas de sol mientras se reparaba el carro, la notable solidaridad de cada cubano que pasó por la zona del accidente para ofrecer su auxilio desinteresado, así como los amigos que hicimos, quienes nos acompañaban durante el viaje, son algunos detalles dignos de recordar en el futuro sobre la travesía al “Stereo G”, esa misma que vio fruto en nuestro arribo tardío pero seguro, en el chapuzón dentro de la Poza fría de Caletones, y en el disfrute pleno de unas horas únicas que solo pueden vivirse durante esta etapa si vamos a Gibara.

Quizás fue una travesía convulsa y excitante, de esas que no convidan a realizarlas otra vez, pero al final puedo reunir estos apuntes con la convicción de que este no fue mi último viaje al “Stereo G” de Caletones, el año que viene regreso.