No puedo recordar la última vez que Liuba María Hevia vino a Holguín, de lo que sí estoy seguro es de que valió la pena la espera.
Como parte de una Gira Nacional que comenzó siendo sinfónica, con presentaciones de esta índole en La Habana y Santiago de Cuba, y para celebrar sus 35 años de vida artística, arribó la notoria cantautora a la Ciudad de los Parques, no para ofrecer un concierto con ese formato, pero sin dejar de aprovechar la visita, para regalarnos su música.

Una vez más se hizo el milagro y fue en ese mismo Callejón de la Plaza de la Marqueta cuando este 15 de septiembre se alinearon las constelaciones para que los holguineros colmaran el pequeño espacio de nuestra ciudad, ese que si hizo estrecho, dada la talla y poder de convocatoria de esta gran artista.
Las principales autoridades de la provincia, en representación de todo el pueblo, le obsequiaron a la cantautora el Hacha de Holguín, prestigioso reconocimiento que da muestra del cariño y admiración de esta tierra por la intérprete de “Estela, granito de canela”.

Con solo lugar para uno que otro suspiro enamorado, o la estruendosa ovación producto de sus temas más conocidos, Liuba aprovechó para regalar durante la velada un repertorio general propicio para el disfrute de todo su trabajo.
“En una palangana vieja…”, se escucha y todos exclaman identificando la melodía que se incluye en un proyecto creado por la reconocida intérprete para divulgar el trabajo de talentosas mujeres, «Alma creadora» lo denomina, y ahora realiza un documental sobre las zona menos conocidas de la vida de Teresita Fernández, como por ejemplo que trabajó con Bola de Nieve, entre otros aspectos; su admiración es tal por la prestigiosa compositora que le precedió, que incluso le dedicó una canción durante la noche.
Así se escuchan en la velada los consejos del abuelo asturiano emigrante, “Ilumíname”, “Si me falta tu sonrisa”, y hay “Algo” que no la deja ir y se prolonga el final del concierto: Holguín no se desprende de ella tan fácilmente y le pide uno y otro tema más.

Para los niños, y los no tanto, “El despertar”-de Ada Elva Perez, autora de casi todas las canciones que canta Liuba-, “La canción de la vacuna”-o el brujito de bulubú-, de la argentina Maria Elena Walsh, o la del piojo, esa que genera bastante picazón en la cabeza con solo escucharla, que escribió nuestra Edelis Loyola; u otras que hacen de la velada una “Travesía mágica”-como se denomina la Gira-, de la adultez a nuestros primeros años, pues algunos, como quien redacta estas notas, creció escuchando a Liuba, tarareando sus canciones desde que eran “en blanco y negro”, en definitiva son esas letras solo un fragmento, pero uno muy importante de nuestra vida.