Las campanas de la libertad atizaban una jornada diferente en la Villa de San Salvador mientras la euforia inundaba las calles festejando lo que parecía algo irreal. Solo diez días habían transcurrido desde que se diera el grito de independencia en la finca La Demajagua, y el eco más fuerte rezonaba en Bayamo, la primera región en acariciar el anhelo mambí.

De la loma al batey o la ciudad se escucha el cantío del gallo mañanero, lo mismo se arma una rumba que un guateque, se baila un danzón o un cálido bolero, así es esta Isla en medio del Caribe, esa que cada 20 de octubre celebra el Día de la Cultura.
Para homenajear nuestras raíces y tradiciones, esa cubanía que nos llega desde el siglo XIX, se realizó en la noche de este sábado la gala por tan significativa fecha.
“La tierra más hermosa” encontró escenario para los festejos enfrente a una de las edificaciones más insignes de la Ciudad de los Parques, el Museo Provincial “La Periquera”. En el mismo sitio donde resistieran varios días los soldados españoles a los embates de las fuerzas independentistas, más de un siglo después se reunieron los holguineros para cantar y bailar por eso que nos hace únicos, auténticos.
El orgullo de ser cubanos encontró representación en la música de una agrupación fundada por El Guayabero, Faustino Oramas, la cual continúa fiel al legado de su creador y deleita con sus letras jocosas, pícaras, propias del estilo de ese gran juglar que enorgullece a los habitantes de este territorio nororiental.
En esa mezcla de razas, ritmos e influencias foráneas que es nuestra cultura, se embarcaron las muchachas de la Compañía “Mónica Dance” para representar una rumba flamenca, esa misma que encuentra perfecta simbiosis entre el continente negro y la región ibérica.
Para los románticos no podía faltar un bolero que calentara la velada, así los solistas Yamila Rodríguez y Wilker Cobas, acariciaron los sentidos con su voz, al interpretar un popurrit de piezas referentes de este género insigne de nuestra Isla.

“A la lid holguineros valientes…” es la estrofa primera que cita el poeta y promotor cultural Gilberto González Seik, mientras resume orgulloso 130 años del legado cultural holguinero, en ese donde no pueden faltar nombres como Lalita Curbelo o Raúl Camayd, por solo citar algunos.
Como el mejor añejo, uno que trasciende la centuria, se escuchan las notas de una agrupación mambisa que desafía al tiempo y se inserta en cada periodo de la música popular sin perder su sello, es la Orquesta Hermanos Avilés, la que interpretara su primera pieza el 16 de octubre de 1882, dirigida en aquel entonces por su fundador Manuel Avilés Lozano.
Y se enlaza el homenaje musical con el agazajo de esta tierra a uno de sus más ilustres hijos, Manuel de Jesús Leyva, o “Coco”, como cariñosamente se le conoció; a sus hijos Yelina y Wolfang, la Empresa Provincial de la Música y los Espectáculos “Faustino Oramas” les entrega el reconocimiento para su padre.
La sorpresa de la noche la trae una pequeña, que desafía su estatura y edad con las dimensiones de su talento, es Leydis Thalía, mayaricera orgullosa, la misma que ganó el concurso televisivo infantil “La Colmena TV”, quien obsequia a Ernesto Santiesteban, Primer Secretario del Partido en la provincia, una muestra de tierra de la Finca “San Lorenzo”, lugar donde transcurrieron los últimos días del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes; junto con Santiesteban, una representación de las principales autoridades holguineras reciben el simbólico regalo.
“Cuida´o con el perro que muerde callo´o”, es el estribillo que se escucha, el mismo que creara nuestro Guayabero y que hoy representa al equipo de béisbol de Holguín, ese mismo que actualmente se erige como orgullo de su pueblo por las recientes victorias y alegrías.

La noche termina, con ella la gala, pero no el homenaje a nuestra cultura, pues con cada paso orgulloso de sus raíces en cualquier lugar del mundo, el cubano rinde tributo a su cultura, su identidad.