El sonido inconfundible de Magic Sax Quartet

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Surgido en 1995, el Cuarteto de Saxofones de Santiago de Cuba Magic Sax Quartet se presentó en el Teatro Eddy Suñol como parte de la Jornada de Conciertos Holguín 2018.

Nominado en dos ocasiones al Grammy Latino, la primera el 2001 por el CD Alma de Santiago, junto a Jane Bunnett, y la segunda en 2003 por Trombón Afrocubanos, con Juan Pablo Torres, Magic Sax Quartet destaca por la limpieza de sus interpretaciones y un sonido que va desde el jazz, especialmente las escencias del latin jazz, hasta el son cubano.

Su excelente afinación y armonía y la adecuada expresión escénica, le han valido elogios de revistas especializadas como Jazz Man, Jazz Podium y Word Music. Además, Paquito D’Rivera, en una entrevista a la revista Down Beat tuvo elogios a la interpretación de “La Comparsa”, pieza de Ernesto Lecuona incluida en el CD Alma de Santiago.

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El concierto transitó por la obra de compositores como Manuel Saumell, Miguel Matamoros y Chucho Valdés y fue ejemplo del virtuosismo de sus integrantes para lograr la sonoridad que distingue a Magic Sax Quartet del resto de las agrupaciones de su tipo.

Integrado por Juan Chacón González, saxofón alto y director; Rey Amaury Burgos Delis, saxofón tenor; Baudelis Sierra, saxofón barítono, y Julio César González Simón, saxofón alto, el cuarteto fusiona los sonidos de cada instrumento para lograr la unión adecuada, esa que, más que permitir que cada uno se luzca como solista, prioriza el conjunto.

Pasando por el son, el mambo y el latin jazz, el programa fue muestra de las excelentes interpretaciones de las piezas de Iván Acosta “Sueño de Oggún” y “Confluencia”; así como “Mambo para Wili”, de Paquito D’Rivera, dedicada al humorista cubano Guillermo Álvarez Guedes; “El médico del piano”, danzón de Jorge López, y “Balada para Bili”, de Armando Rodríguez.

Asimismo incluyó: “Los ojos de Pepa”, contradanza del reconocido pianista cubano del siglo XIX Manuel Saumell; un magistral arreglo de una pieza bastante versionada y conocida como “Lágrimas negras”, de Miguel Matamoros; y otra pieza singular y contagiosa como “Mamá Inés”, de Eliseo Grenet.

El programa cerró con cuatro piezas magistrales: “Rabo de nube”, de Silvio Rodríguez; “Mambo Shin”, de Ernesto Brubus; el son “Tres días”, de Chucho Valdés, y “Mambo Manía”, de Auret Tonson.

Lástima que no fueron programados en un espacio más pequeño, más íntimo, que les propiciara una mayor interacción con el público, como ellos mismos hicieron notar. Lástima, además, que el Eddy Suñol quedara inmenso para el promedio de veinte personas, incluidos organizadores de la Jornada de Conciertos y trabajadores del Teatro, que asistieron al encuentro con uno de los mejores cuartetos de saxofones de su tipo.