Más allá de lo comercial, de géneros y productos fáciles de concebir con éxito casi seguro, se encuentran estos contentos empeñados, fieles a una tradición que en la Isla encuentra varios y grandes referentes.

No es casualidad que en la provincia Holguín se le hayan abierto las puertas a un atrevido proyecto que defiende el género bohemio en la provincia, no solo a través de la promoción de sus referentes más experimentados, sino como plataforma para que los más jóvenes exhiban los derroteros de su creación, tal es el caso de la Feria de los Trovadores.
Recuerdo la primera noche, hace algún tiempo ya, cuando se aunaban las voces aisladas de una provincia con fuerte tradición poética y musical, en un solo espacio durante el pautado encuentro mensual. Casi son cinco años ya gracias a la Dirección Provincial de Cultura y otras instituciones culturales como el Centro Cultural Plaza de la Marqueta, la Asociación Hermanos Saíz, la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos “Faustino Oramas”, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba o la Empresa de Servicios al Arte, quienes han garantizado las soluciones logísticas y organizativas; elemento que evidencia una clara visión institucional por impulsar todo proyecto sin fines comerciales ideado por nuestros creadores.
Sin tratarse del género más comercial, la trova trasciende los tiempos y las modas. En Holguín, sus defensores históricos como Fernando Cabreja, aclaman que “debemos sostener y proteger el género, no solamente desde la Feria, también desde los medios de comunicación; promover las nuevas caras y estilos, aspirar a empeños mayores como obtener un estudio de grabación propio, o a través de otras manifestaciones del arte, como la venta literaria o exposiciones visuales colaterales, que amplíen el concepto de la Feria.”

Para Lilien Aguilera, presidenta de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín, las ganancias del espacio se traducen en “concretar un público que acompaña durante todo el año el movimiento. Cuando llega el magno evento que son las Romerías de Mayo, ya existe un hábito, un espacio caracterizado. Nos ha permitido mantener en el Callejón de los Milagros, un plaza musical vital liderada por jóvenes artistas y protagonistas de ambos eventos.”
El regreso de los cantares románticos y a la vida, con la defensa de un arte auténtico, propio, estuvo marcado para este jueves 13 de agosto, en consonancia con el cumpleaños 94 de Fidel Castro.
La velada encontró un escenario atípico para este tipo de evento, la plaza Camilo Cienfuegos, elegido por la Dirección Municipal de Cultura en Holguín debido a su amplitud y con motivo de las medidas de distanciamiento social para enfrentar la pandemia del COVID-19.
Con la esperanza de que todo vuelva pronto a la normalidad y que este espacio regrese a La Marqueta, donde habitualmente se realiza, ofreció la bienvenida el cantautor holguinero Raúl Prieto, encargado de regalar sus primeras notas de conjunto con su grupo.
El organizador de la Feria de Trovadores dio paso a las nuevas generaciones que demuestran con su talento un relevo garantizado y futuro promisorio para el género en el territorio, tal fue el caso de Lainier Verdecia y Manuel Leandro, dos jóvenes talentos que han crecido artísticamente dentro de este espacio.

La trova es un género consustancial al alma y la identidad sonora del cubano. Es ideal para enamorar, cantada al susurro de las cuerdas de una guitarra en la intimidad de la noche. O aquella otra que se convierte en bandera de ideales, canto aguerrido y vehemente, como esas melodías icónicas de la canción protesta. O la trova que nos hace pensar, multiplicarnos. Y como no mencionar esa otra trova pícara, jacarandosa, que al mismo tiempo nos divierte y alegra. Trova es multiplicidad de sonidos, colores, estilos… que mantienen un público fiel a las variaciones, tempestades y modas pasajeras, porque la trova, y eso quizá sea lo más importante de todo, es también una manera de vivir, sobre todo si se vive solo una noche.