
A 49 años de su fundación el Museo de Arte de Gibara atesora en sus salas más de 2000 objetos decorativos de los siglos XIX y XX, hecho que lo distingue como único de su tipo en la región oriental de Cuba.
La institución cultural fundada el 25 de julio de 1972 conserva esculturas, jarrones, lámparas, vasos, juegos de tazas para té y café, muebles y otros objetos utilitarios de cerámica y cristal, procedentes principalmente de países europeos como Francia, Inglaterra, Austria y Alemania.
En su amplia colección destacan piezas de firmas reconocidas internacionalmente como la vajilla Limoges y la fábrica de cristal Bacará, un piano de cola francés de la marca Pleyel, sillones vieneses de la firma Thonet, y cuatro arcos de vidriera policromada, considerados lo medios puntos más grandes de las provincias orientales.
Durante el recorrido por sus vitrinas y espacios puede apreciarse también una representación de las dotes de las familias acaudaladas que se asentaron en el municipio costero, descollando un vaso decorativo del estilo Art Nouveau, cuyo acabado propicia que sea la única pieza registrada en un museo cubano con estas características.
Todo esto hace que la instalación sea un referente para el estudio de las tradiciones autóctonas de la región y, al mismo tiempo, se erija como una joya de la cultura cubana, en la cual florecieron las costumbres europeas.
Preservar sus objetos y con ellos la identidad de la también catalogada como Villa Blanca de los Cangrejos, constituyen hoy premisas del inmueble gibareño, donde cultura y arte van de la mano.