A Matamoros

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“Mamá yo quiero saber: ¿de dónde son los cantantes?”

“¡Cuidadito compay gallo, cuidadito!”

“La mujer de Antonio camina así”

“Aunque tú, me has echado en el abandono”

“Si el amor hace sentir hondos dolores”

Parece cosa de locos, pero de domingo en domingo, una tardecita de esas, escucho a la abuela, nostálgica y enamorada, entonar sus estribillos, a la medida de nuestra Rita Montaner, o como la gran Rosita Fornés, o al “viejo”, tarareando algún que otro coro con esa picardía que le borboteaba por los ojos, y el tocadiscos a todo dar con la hermosa melodía, que de ser un reguetón, habría escandalizado a media ciudad.

Talento natural definen a este santiaguero que incursionó en casi todos los géneros y ritmos de la música popular cubana. Foto: Internet

Chofer, carpintero, monaguillo de la Iglesia del Cristo, fabricante de losas, alfarero…músico, poeta y loco, a Miguel Matamoros no le faltó la iniciativa para en edades tempranas ayudar a su familia, sin embargo la pasión latía hasta convertirse en un una pieza clásica de factura autodidacta.

Talento natural definen a este santiaguero que incursionó en casi todos los géneros y ritmos de la música popular cubana, factor que le propició gran popularidad y fama, así como convertirse en uno de los referentes del pentagrama nacional.

La primera caricia a la guitarra marcó una prolífera trayectoria y el dúo devino en trío, septeto, y hasta en conjunto, con colaboraciones junto a estrellas de nuestra música como Rita Montaner, Gonzalo Roig, Benny Moré, Francisco Repilado, por solo citar algunos.

Y en cada puerto un escenario conquistado, giras por México, Estados Unidos, Venezuela, Puerto Rico, República Dominicana, Colombia, Panamá, Curazao, entre otros, marcaron la popularidad internacional hasta 1960, luego de su último viaje a norteamérica, para retirarse de la vida artística, y, por ende, desintegrarse el Trío.

Habanera,  Guaracha,  Danzonete, Danzón, Criolla, Conga, Capricho, Bolero,  Pasodoble, Punto, Tango , Son,  Samba, Rumba, Vals-canción, a la creatividad y destreza de Matamoros fueron pocos los ritmos que se le escaparon, sin dudas imprimiéndole ese sazón criollo que nos identifica y que convierte a la música cubana en una de las más atractivas en el plano internacional.

Gran fama y popularidad alcanzó este trío que pasó se convirtió en septeto y luego en conjunto. Foto: Internet

A él, y a otros que no mencioné, o se escaparon a estas líneas, le debemos un prolífero legado de incalculable labor, ese patrimonio inmaterial autóctono, auténtico.

Este 15 de abril se cumplieron 49 años de la partida física de un referente de la cultura nacional, a Miguel Matamoros, allí donde esté, llegue el orgulloso homenaje de sus hijos.