
Luis Sánchez aprendió a tocar la gaita cuando pasaba de los 50 años para convertirse en el único gaitero de la región oriental y posiblemente del interior del país. Casi dos décadas después de maniobrar este instrumento de viento por primera vez, se le puede ver amenizando las actividades de la Comunidad gallega de Holguín, la Fiesta de la Cultura Iberoamericana y las Romerías de Mayo.
¿Cuándo fue su primer acercamiento?
-La primera vez que escuché una gaita fue en la radio cuando tenía alrededor de 6 años. Recuerdo que con ella se anunciaba una cinta de pegar llamada Scotch tape y apenas la oí quedé prendado de su sonido. Nació así en mí la motivación y el deseo por algún día poder llegar a tocar esa música.
A los 12 años empecé a estudiar el clarinete hasta que me hice músico profesional, pero siempre mantuve la intención de aprender a tocar la gaita. En 1993 se abrió en Holguín la Casa de Iberoamérica y en las primeras ediciones de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana vinieron varios grupos de gaiteros con los que tuve la oportunidad de compartir, de hablar, de indagar sobre el instrumento.
En esa misma edición tuve la oportunidad de conocer en uno de los bancos del parque San José a Eduardo Lorenzo Durán, considerado como el último gaitero español de Cuba. Él estaba sentado y le manifesté mi interés por aprender y me dijo ¿qué toca usted? Le respondí que el clarinete y me dijo entonces serás buen gaitero, porque guarda relación la digitación de ambos instrumentos. Esto propició que me interesara aún más por el instrumento.
Luego uno de los gaiteros al saber de mis inquietudes por aprender a tocarla, me envió una de Galicia junto a un libro de un famoso gaitero gallego. A partir de ahí comencé a estudiarla y con la ayuda de aquel texto poco a poco fui aprendiendo a maniobrarla y encontrando sus secretos.
¿Influyó su ascendencia española?
-Mi interés por la gaita creo que también tiene que ver con que el abuelo de mi madre era de Galicia. Además, he tenido la oportunidad de viajar varias veces a Europa donde he conocido a muchos gaiteros y bandas, y esos viajes me dieron la posibilidad de relacionarme más con el instrumento, intercambiar con colegas y aprender a tocar otros ritmos como la jota, la muñeira, el pasacalle, el pasodoble, el pasacorredora y la alborada gallega.

¿Cuál es el principio de funcionamiento?
-Es el aire ya que es un instrumento de viento. Este se almacena en la bolsa o fuelle, a través del soplador o soplete. También consta de un puntero que es donde se hace la melodía; un roncón o chillón que se apoya sobre el hombro y que está afinado dos octavas por debajo del puntero, y una ronqueta que se apoya sobre el antebrazo derecho, afinada una octava por debajo del puntero y una por encima del roncón. Ambos hacen un bajo continuo de acompañamiento de la melodía. Es necesario mantener el saco lleno de aire todo el tiempo y después regularlo con la presión del brazo. Además, hay que tener aptitud con P mayúscula para la música.
Entonces, se cumplió el sueño de ese niño de 6 años…
-Claro que sí. Para mí es un sueño hecho realidad. Desde aquel anuncio que escuché en la radio he sentido una emoción muy grande cada vez que oigo una gaita y siempre supe que algún día llegaría a tocarla. Además, el ser el único gaitero de Holguín, de la región oriental y posiblemente del interior de Cuba, es un orgullo, una satisfacción y al mismo tiempo un reto, pues he pensado en enseñar a otros más jóvenes para que esta tradición gallega no se pierda y la melodía de la gaita siga sonando en la Ciudad cubana de los Parques.