“Uruguachos”

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Por Edgar Ariel &Katherine Pérez

Hay dos hombres sentados en el banco, dos hombres que aguardan el tren. Un tren. Metáfora del viaje. Un tren que se espera, pasa, y no para. Les hicimos recordar a la escritora ¿francesa, Katherine? Katherine no, que belga. A la Yourcenar. Todo se nos va, incluso todos, y hasta nosotros mismos. Ellos, Amares Social Clown, que se fundaron para el viaje, en el viaje mismo, con el viaje a cuestas, han visto pasar tantos trenes. Tantos trenes que pasan, y no paran, y siguen, y nos dejan… completamente tristes. Acaso no es la tristeza el humo violeta del tren. Y si no hubiera pitado el tren. Y si no… Un tren más, otro de tantos.

Un techo de bombillas colgantes que titilan sobre el escenario como soles encapsulados. Pleno solsticio. Fragmentos de luz. Copos de otoño. Vienen del Uruguay, de la Pampa, con las máscaras curtidas por la espera. ¿Pasará el tren? Preguntala voz del público. Claro que pasará, basta pintar con tiza raíles sobre el escenario.

  • No, no choi de acá.
  • ¿De dónde es, señor?
  • ¿Hace mucho está?
  • Hace tanto, tanto tiempo.
  • Desde siempre.
  • Es que es un tren que nunca, nunca pasa.

Nos fuimos al Pernik a entrevistarlos. Tienenrostros del sur. Hermosos rostros del sur. Daba cierta paz escucharlos, la paz de los monasterios. Pudiéramos decir que son actores nómadas.Hoy en Argentina, mañana en México, el sábado acaso en Perú.

Permítame elogiarle el colgante, ¿tiene una piedra, lapislázuli?, le dice Edgar. Betina sonríe, responde con el nombre revelado de la piedra, un nombre extraño, casi impronunciable, no lo recordamos, pero aunque estaba partida la piedra –es más linda quebrada– supimos que era de las que no se pueden comprar ni con todo el oro del Perú. Una piedra del Perú.

Llegar a Cuba fue como entrar en una peli vieja, dice con cara de asombro, con ojos como violetas empapadas, Federico. ¿Cómo Lorca?, lo interpela Katherine. Sí, pero Rodríguez, mientras sonreía y se enrolaba el “cabecho”. Soy de un pueblo del Uruguay, más pequeño que Holguín, donde en invierno muere todo, y vamos hacia adentro. En primavera es diferente. Flor es vida.

Andrés Fagiolino tiene cara de zarévich y sonrisa de Shelmerdine. Quisiéramos describirlos, a los tres, pero cómo se puede, en solo dos horas de conversación, de palabras, conservar en la memoria el suave declinar deun mentón.

Amares Social Clown de Uruguay llega ahsta Holguin (foto Ernesto Herrera).

¿Cuál fue el inicio?

Betina: Este grupo fue hecho para el viaje. Éramos cuatro integrantes. Desde niña hago tela acrobática; conocí a Andrés en las clases de acrobacia, y me invitó a viajar y yo tenías esas ansias de viaje y me uní. Y así hemos conocido varios países de América. Hicimos Lucidez para el viaje.

Más allá de Stanislavski, Brecht o Artaud, cuáles son sus paradigmas en el teatro.

Andrés: Nuestro paradigma, simple, es mostrar la autenticidad. Cada uno propone y pregunta qué piensa el otro de la propuesta y, sobre todo, atendemos aquello de seguir abriéndonos y seguir buscando. La forma está en el hacer. Y somos payasos, artistas escénicos, tenemos diversas corrientes que nos han marcado en el plano teatral. Creemos que no existe la teoría ni el maestro, sino que las claves van a tener que ser encontradas por uno mismo.

Lucidez…

Federico: En la obra tratamos de buscar otras posibilidades escénicas. El acercamiento a la luz es el acercamiento a la verdad. Es una propuesta para considerar las leyes de la sociedad, las leyes que impone. Si no cumples esas leyes te pueden tildar de loco. En la obra la frontera entre lucidez y locura es difusa, brumosa. Tiene que ver con un estado general de esquizofrenia en la actualidad.Personajes que tienen que ver sicológicamente con la anomia; en este caso nosotros lo que tratamos es de ver cómo vamos a otra verdad, nuestra verdad.

Andrés­: Nosotros clown más que ocuparnos de la estupidez nos centramos en la incoherencia. Y en la incoherencia –diría un amigo– muere el sentido. Tenemos que permitirnos ver distinto. Hay algo que necesita quebrarse.

Repetimos.

¡Hay algo que necesita quebrarse!