Esta no es una lista de las cosas por las cuales debemos ir a Gibara, por mucho que esté de moda resumir en determinado número de elementos la esencia de algo, prefiero conocerlo en magnitud y no prescindir de alguna característica por encima de otra.

“Noche de alegría y tristezas la este sábado 7 de julio, la primera porque es nuestro último encuentro de esta cita y estaremos un año sin vernos, sin embargo en 2019 estaremos otra vez aquí, en Gibara, y no hay suerte como esa”.
Con nostalgia y altas expectativas para volver inició Renecito de la Cruz, director artístico del Festival, la Gala de premiaciones de la XIV Edición Festival Internacional de Cine de la Villa Blanca. En la velada fueron los infantes, centro de la cita de 2018, quienes presentaron su trabajo “Mi mejor yo”, hecho por integrantes del Proyecto “Voces del audiovisual”, residentes en la Villa Blanca, y donde los protagonistas son los propios infantes, pero esta vez del Proyecto “Con la magia de una sonrisa”, del municipio Urbano Noris.
Como en la típica noche de alegrías, los lauros no se hicieron esperar. El Premio ex aequo “Hacia una cultura de la naturaleza”, otorgado por la Fundación Antonio Núñez-Jiménez, fue para los cortometrajes documentales cubanos El monte (Claudia Claremi, 2017) y Mujeres de la basura (Lizette Vila e Ingrid León, 2018). Por su parte, el “Espectador más asiduo” fue para la gibareña Elaine González y para el Viceministro de Cultura, Fernando Rojas.

En “Documental, animación y videoarte” se entregaron dos menciones especiales a Los dos príncipes (Yemelí Cruz y Adanoe Lima, 2017) y El monte; a su vez, el Premio Lucía al “Mejor largometraje documental” fue para Kumu Hina (Dean Hamer y Joe Wilson, 2015), de Hawai; y el Premio al “Mejor cortometraje documental” fue para Out a About (Koen Suidgeest, 2016).
Sergio y Serguei (Ernesto Daranas, 2017) impresionaron más a quienes disfrutaron de esta cita y por ello alcanzaron el “Premio especial del público al mejor largometraje de ficción”. Por su parte la Prensa premió a Vivir y otras ficciones (Jo Sol, 2016), de España, así como a Casting (Nicolas Wackerbarth, 2017), de Alemania.
Los agasajos de “Cine en construcción y guiones inéditos” fueron conferidos a: en la categoría de “Mejor guión inédito”, Guanajay, de Carlos E. Lechuga-uno de los guiones que Humberto hubiese querido hacer, al decir de Sergio Benvenuto Solás, sobrino y continuador de su legado-; así mismo, el Premio “Humberto Solás de cine en construcción-largometraje documental” fue para Órgano, al ritmo del son molío, con guion y dirección de la también cubana Rosa María Rodríguez Pupo.
En Ficción los lauros se repartieron en la categoría de “Mejor corto” a La suerte del salao (Felipe Holguin, 2017), de Colombia; el “Mejor estilo visual” lo obtuvo Paso a paso (Grand Corps Malade y Mehdi Mir, 2016), de Francia; y el “Mejor actor” fue para Peter Paul Muller, protagonista de Bram Fisher (Jean van de Velde, 2017), coproducido entre Sudáfrica y los Países Bajos; en el apartado de Mejor actriz, el galardón recayó en Noelia Campos, una de las protagonistas del largo Los modernos (Mauro Sarser y Marcela Matta, 2016), de Uruguay.
Por otro parte, el Premio especial del jurado fue para Casting, y la “Mejor dirección” fue para Paso a paso. Finalmente, el lauro principal, Premio Lucía al “Mejor largometraje de ficción”, lo obtuvo Los modernos, filme que versa sobre la disyuntiva de tres parejas del Montevideo actual, ante la paternidad, la realización profesional y su libertad sexual.

“Para esta edición hemos ganado en calidad de las obras concursantes, más manifestaciones artísticas y mejores agrupaciones musicales. Aunque los gibareños son los protagonistas, todavía debemos incitarlos a que vengan más al cine”, resaltó Jorge Perugorría, presidente del Festival.
La velada, a la que asistieron las principales autoridades políticas y gubernamentales de la provincia, cerró esta cita XIV del FIC Gibara 2018 con la misma tónica mundialista que comenzó, pues fue el comentarista deportivo Héctor Billar, quien regaló otro pase “en vivo” desde Rusia donde varios entrevistados que asisten a ese magno evento, aseveraron que el equipo campeón de la cita futbolera sería Gibara, esa misma ciudad que en 2019 acogerá nuevamente su festival, pero para esa ocasión celebrando sus 15 primaveras.
¿Quieren siete motivos para ir a Gibara? Uno: la brisa, dos: el mar, tres: su gente, cuatro: su belleza arquitectónica, cinco: su sofocante calor característico, seis: el Festival, siete: ¡¿sigo?!