Por Julio César
Lo mismo un médico bailarín, que un ingeniero cantante, no hay límites de edad, profesión o procedencia social cuando el talento artístico innato sobresale por encima de las profesiones. Así un abuelo baila tango, una pequeña interpreta el más sentido e inocente tema, o los universitarios bailan una sabrosa rumba.

Cuarenta años de trabajo sostenido, marcados por la dedicación y el sacrificio, celebran los instructores de arte pertenecientes a la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera, y quince las Brigadas José Martí, creadas por iniciativa de Fidel Castro, principal defensor de la cultura y el arte al alcance de todos.
Por tal motivo la Gala de Movimiento de Artistas Aficionados realizada este viernes q8 de enero estuvo dedicada al Comandante en Jefe: canciones, poesías y bailes centraron su atención en la figura del líder histórico del proceso revolucionario cubano.
Los solistas Maikel Robles, Yanelson Rojas, Bertha Benítez, y el trovador Luis Alberto se sumaron en el apartado musical al Coro de pequeñas Opus Nova para amenizar la velada. Por su parte las interpretaciones danzarias estuvieron a cargo de los grupos Vidanza, Estilo Único y Sabor universitario, quienes demostraron un talento marcado por su frescura y juventud.
Momento especial en la velada fue el reconocimiento a Maritza Rodríguez Navarro, directora de la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera, como mejor cuadro del Sistema de Cultura nacional, distinción que corona no solo su esfuerzo, sino el trabajo de todas las personas en esta insigne institución holguiera, y en especial a los instructores de arte el movimiento de artistas aficionados, que en definitiva son su razón de ser.

La música tradicional se encargó de contagiar a los presentes en el Parque Calixto García, y fue a través del grupo Café Son, que los holguineros despidieron la emotiva noche con pegajosos estribillos y uno que otro pasillito.
La Semana de la Cultura holguinera se erige como el momento propicio para potenciar ese talento artístico emergente que colocó en segundo plano su afición innata para dedicarse a una profesión u oficio, pero que no dejan de cultivar sus dotes, incluso desde un hogar de ancianos, una escuela primaria, un taller, o un quirófano.