Las huellas del Almirante

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Por Julio César

No por gusto el primer visitante la catalogó como “La tierra más hermosa”, y es que su mar, su brisa, incluso el sol, hacen de esta zona costera, un lugar verdaderamente encantador. Allí, muy cerca de la Villa Blanca, en 1492 tocó tierra El Almirante, enamorado a primera vista de nuestro terruño.

Exposición “Bahía del Almirante”. Fotos: Adrián Aguilera

Pero Gibara, señora remozada, rejuvenecida, inerte y resistente al paso de los años, no solo es encantadora por su ubicación geográfica, hay una belleza en su arquitectura, su gente, que le hacen única, capaz de engatusar a cualquiera y hacerle regresar una y otra vez a su seno.

Los esfuerzos gubernamentales de la provincia, y de esta localidad en específico, han propiciado la recuperación de inmuebles de gran valor histórico y arquitectónico, demás está decir que con estos esfuerzos constructivos se reviven encantos mellados por la falta de atención y el paso de los años.

Una de estas edificaciones es el Hotel Bahía del Almirante, sin dudas una joya que se suma a esos primeros pasos por mejorar el sistema de alojamiento de la Villa de los Cangrejos: el Arsenita o el Ordoño, son otros de estos nombres que comienzan a engrosar la lista.

El Festival Internacional de Cine de Gibara como plataforma para potenciar el turismo de ciudad deviene en escenario propicio para insertar sus actividades dentro de estos espacios, y para esta edición número 15 una de las propuestas más llamativas fue la inauguración de la expo “Bahía del Almirante”.

El lobby, pasillos y patio trasero de la llamativa construcción colonial exhibe, unido a la exquisitez y detalle con que se reparó, varias piezas pictóricas de artistas de la provincia. Cinco fueron los creadores encargados de acometer esta tarea, tres de la Ciudad de los parques, y dos del propio territorio costero.

Diez obras de las más de treinta que se muestran en las paredes de la casona, pertenecen a los dos artistas gibareños, quienes se valen de la paisajística para recrear su litoral y localidad como temática central de las piezas, y es así que la ciudad de Gibara y sus ámbitos son ilustrados a través del prisma realista de estos jóvenes y talentosos pintores, quienes a la vez se aventuran a la imaginación para concebir otras obras que recrean paisajes vírgenes, naturales, justo antes del momento de la llegada de Colón, y otras que recrean, por su parte, el propio desembarco, así como algunas de formato más pequeño que son una representación de detalles de la vida pesquera de la bahía.

Técnicas como el óleo sobre lienzo, o la mixta, así como el acrílico sobre lienzo, son empleadas por los creadores para concebir piezas con mucho cuidado del detalle y que exhiben un realismo fiel, justo a la medida de la belleza que recrean.

Héctor Fernandez Pérez, gibareño de nacimiento y uno de los cinco artistas que integran la muestra, expresó que independientemente de la interesante temática detrás de la obra, en realidad fueron concebidas por encargo, como elementos ornamentales o decorativos para el inmueble, de ambientación para la propuesta arquitectónica en su conjunto, pero que parten del diseño general de la vivienda como una propuesta integral.