Con cada gesto, movimiento, coreografía, puedo ver su amplia sonrisa, inocente, sincera, desde su luneta del Teatro, no en función del jurado certero, intransigente, sino como el padre orgulloso del desempeño de sus hijos.
No puedo decir que con la Temporada de presentaciones por el Aniversario 27 de la Compañía de Danza Contemporánea Codanza, se suple el vacío que deja el ya habitual Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov; pero la consistente intención de reavivar este movimiento en Holguín, o en Cuba, fuera del panorama capitalino, es tan notable como la presencia en alma, en pensamientos, de la estrella del Ballet mundial.
La noche de este sábado 28 de septiembre los presentes en el principal escenario de la Ciudad de los Parques, el Eddy Suñol, disfrutaron de cuatro obras equiparadas en talento y juventud.

“El fruto” fue el pretexto para que la Compañía Médula nos presentara su perspectiva sobre este objeto de deseo, pasión, que en algún momento nos privó del paraíso. Ella, poseedora de tan suculento manjar, atrapa a su contraparte en un peligroso juego de dos, es así que se desentrañan una serie de tribulaciones y dilemas existenciales en torno a ese elemento de la naturaleza tan anhelado que, cuando fue prohibido, nos impulsó incluso al pecado.
Pocos saben lo que sucede “Dentro”, y en esa compleja tarea se aventuraron los muchachos de la compañía Codanza para desentramar las interioridades y dilemas de la pareja.
Por partida doble pudo disfrutarse igualmente de la institución insigne de la danza en Holguín, y fue a través de “Imaginen, et Similitudinem” (Imagen y semejanza), que los jóvenes de la Maestra Maricel Godoy hicieron gala de sus talentos interpretativos. Con Guión, coreografía y diseño de vestuario de Yoel González Rodríguez, y música original de Otto David Babastro, en cuarenta minutos se intentan resumir las encrucijadas filosóficas, así como se realiza este análisis desde lo colectivo e individual de uno de los postulados expuestos por Platón: “También decimos que hay algo bello en sí, y bueno en sí, y analógicamente, respecto a todas aquellas cosas que postulábamos como múltiples…”

Punto y aparte, con ovación incluida, para la obra “De perros”, presentada por las compañías Médula y Danza Libre. En breves minutos son desencarnadas las relaciones de poder en la sociedad patriarcal, el machismo y maltrato a la mujer dentro de la pareja, la preponderancia del ente masculino por encima de la sumisa fémina: el macho que “ladra” a su esclava, es una crítica a las estructuras sociales y convencionalismos, algo que representado desde una interacción canina, si no fuera tan triste, incluso daría hasta risa.