
¿Que Los Van Van son una verdadera “maquinaria” musical? Sí, lo es. ¿Que con la ida del patriarca y maestro Juan Formell se detendría su “marcha”? Para los crédulos, este rumor se cae por la borda. Bastó presenciar el firme “paso” del Tren de la Música Cubana que, tras dejar un buen rastro de emoción, se presentó en concierto único en el Centro Cultural Bariay este 17 de febrero en Holguín. Mucho tiempo había transcurrido desde la última oportunidad que El Tren “pitó” fuerte en la Ciudad de los Parques. Por eso los holguineros no escatimaron en esfuerzos para “montarse” y, sin duda, gozar de lo lindo. Las imágenes darán fe del mare mágnum de bailadores que se divirtieron a lo sumo, portando iniciativas que declaraban “Formell vive en mi corazón”. Lo mejor: la promesa del regreso con otras presentaciones durante los Carnavales de la ciudad.
Cercana la medianoche, el drums de Samuel Formell anunció la arrancada de la orquesta que regaló toda esa carga de cubanía y buena música que caracteriza su más reciente producción discográfica: Legado, que ha sido lanzado bajo el sello Egrem no solo para homenajear al fundador.

«Un disco como este, con ese nombre que yo decidí ponerle, es un buen resumen de las cinco décadas de Van Van que cumpliremos el próximo año, cuando lanzaremos un CD doble con los éxitos que ya han pasado. Necesitábamos un disco con música totalmente nueva y, hasta este momento, en menos de 2 meses, ha sido un impacto en el mundo.»

La agrupación cubana, fenómeno de popularidad durante casi cinco décadas, concretó una añorada visita tras varios años desaparecida del radar de Holguín. Sobreviviente de la pérdida que, en 2014, supuso la muerte del músico, bajista, arreglista y compositor Juan Formell (1942) ha encontrado el formato ideal para decir “hasta pronto” con toda propiedad. Y, sin nunca tirar la toalla, —como muchos se aventurarían a pensar— han concebido este CD, primera producción que nace sin el fundador, lo cual no descarta su pluma siempre presente.
Serán las canciones de su autoría Te extraño”, “Porqué lo haces” y “Amiga mía, ahora disponibles en distintas versiones, las que vuelvan a protagonizar conciertos, giras y ser esencia del merecido homenaje dispuesto en el nuevo álbum que aúna 14 temas, en su mayoría de la inspiración colectiva de los integrantes.
«Esto es muy importante porque si no haces música nueva los fanáticos de Van Van dicen “se quedaron atrás”. Existe un equipo muy grande en la orquesta, tanto de arreglistas como compositores que heredaron muchas cosas de mi padre. Han tenido la oportunidad de trabajar con mi él, entenderlo cuando componía canciones, iba a grabar un arreglo, y asumir la historia de Van Van por muchos años.»

Por suerte, hay mucho que significar: complace que la agrupación legendaria y, por demás, reconocidísima, no crea en “estancamientos” y, sin alejarse ni por un segundo de su distinción ni trastocar su sello, se “lanza” con nuevas producciones y así reivindicar que la Fórmula Formell sigue funcionando. O que Van Van convoque por igual a jóvenes y experimentados, padres e hijos, blancos y negros, locales y extranjeros, generaciones de los 70, 80, 90… Lo apreciamos cuando por el escenario del Bariay desfilaran tantos seguidores jóvenes en plena competencia de baile y, aún más permanecieron de pie, “tirando” los mejores pasillos con el mayor entusiasmo. Poderosa y esperanzadora evidencia de que la buena música cubana nunca está de más, que habla más alto en tiempos de vorágine entre reguetón, urbano o trap; y su futuro no descansa, únicamente, en estas tendencias tan aplaudidas por muchos y para otros menos aportadoras.

El concierto — registrado audiovisualmente durante dos horas— contó con la presencia de unos cientos de holguineros, quienes se apropiarían del disco que ha impulsado esta gira y, felizmente, se encuentra disponible en formato físico en las presentaciones y casas comercializadoras de la Egrem. Tales creaciones hicieron vibrar cuando fueron ejecutadas junto a varios de sus conocidísimos éxitos, entre ellos, “Me mantengo” o “El Tren” así como las novedosas “Culpable de nada” y “Yo no soy mango, pero soy mamey”.

De la misma manera, “Legado” trascenderá en su camino futuro por ese influjo de gran familia distinguible durante años y, en la actualidad, acentuado con la lograda participación de los tres herederos Samuel (director y baterista), Juan Carlos (bajista) y Vanessa (vocalista femenina), manteniendo en alto el apellido y la empresa cultural iniciada por el patriarca. Desde la batería, los violines, los trombones, la percusión y el bajo brotan la excelencia vanvanera. Y si de carisma se trata, se impone la voz del Robertón que dedica no pocos números o “aplausos para Formell donde quiera que esté”. Lo propio demuestra el Lele, provocador de las masas de bailadores por antonomasia. Un tanto más añade el Mandy, otra de las felices adquisiciones que no escatima sus cualidades para asumir el género.

No hay que perder de vista que la orquesta ha experimentado serios desafíos. Casi sin reponerse de tan complejo trance como la muerte de su creador, la vocalista femenina Yenisel Valdés o, simplemente, “Yenni Van Van” se alejó de los escenarios y, con ello, de la orquesta que la hizo grande. Igualmente, sufrió la desaparición de uno de sus queridos violinistas. En similares circunstancias, otra agrupación se “desmigaría” poco a poco. Pero, atendiendo al refrán “lo que no mata, fortalece”. Y Van Van ha enfrentado el cambio fortalecida, encadenando giras, renovando repertorio, creando música nueva que, inteligentemente, alterna con los grandes éxitos de siempre.
¿Qué tiene Van Van que sigue ahí? Vitalidad, buenas voces y mejores instrumentistas. Así lo refrendaron por todo lo alto en la Ciudad de los Parques donde un público, bailador y exigente, espera por su regreso y su apuesta fiel por la música de Cuba, esa que donde quiera que vamos nos distingue porque como reza una entrega musical del Tren: «los cubanos somos diferentes.» Y en tal distinción la gran maquinaria ocupa una posición cimera.