Nuevamente reinará la “Oda a la alegría”

Publicado el Categorías Holguín, Música, Noticias, Personalidades, Romerías de Mayo

Esta noche no fue igual, sobre las diez partimos desde el Parque Calixto García en esa pequeña caravana de solidaridad que con su paso despierta a cada vecino contagiándolo de entusiasmo y alegría.

Desde el Parque Calixto García emprende viaje esa pequeña caravana de solidaridad que con su paso despierta a cada vecino contagiándolo de entusiasmo y alegría. Foto: Adrian Aguilera

“Escucha hermano…” era la invitación que una y otra vez resonaba al tiempo que las consignas y gritos matizaban la típica algarabía de estas primeras jornadas de mayo.

Al bosque de los Héroes arribamos, no sin antes recorrer las arterias holguineras en nuestros “carruajes típicos”, o sea, coches de caballo, engalanados con banderas de varias naciones que combinan juventud con arte.

Las flores decoran el busto inerte de Lucía Iñíguez, en el complejo monumental que lleva el nombre de su hijo, uno de los más grandes que ha dado esta tierra, Calixto García, el homenaje al pasado no podía faltar porque “no hay hoy sin ayer”.

Y cantó Liuba, Berazaín, Israel y Joel, David, Nassiry, Eduardo Sosa, o tantos otros aventurados a la convocatoria del Festival de Juventudes Artísticas que cada año ocupa nuestro terruño nororiental.

Desafiamos el sueño entre una y otra tonada, en un abrazo fraterno o un beso enamorado, con una copa para mitigar el fresco matinal que tipifica estos días.

No ha llovido aún, como en esos días, quizás nostálgica la naturaleza por un festejo ausente de las calles que en ediciones anteriores eran inundadas no solo de su bendición, sino de sus hijos orgullosos.

Son varios los referentes de nuestra música que han pasado por el insigne lugar de Holguín. Foto: Ania Delia Infante

Se extraña la “Oda a la alegría”, pero no es una ausencia total, estamos llamados a inundar las Redes Sociales como un día colmamos las arterias de la Ciudad de los Parques, a evocar recuerdos dichosos, a reavivar nostalgias, pero sobre todo, a mantener viva la tradición que nos legó el fraile franciscano en el siglo XVIII y que hoy nos define como romeros empedernidos, resguardados en la seguridad del hogar, pero ávidos de nuevamente realizar el festejo y perseguir el Hacha mientras tarareamos “Escucha hermano la canción de la alegría”.