Arte para iniciar el Verano

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El humor es parte indisoluble del cubano, esa picardía que nos define, quizás por la sangre caribeña o por la herencia de nuestros antepasados, nos hace únicos en cualquier lugar del mundo. Cuando se conjuga con el arte es un producto atractivo el que emerge, robando más de una sonrisa y, al tiempo que nos divierte, en muchas ocasiones propicia cuestionarnos todo cuanto nos rodea.

El Centro Provincial de Arte reabre sus puertas luego de que desde marzo pasado haya tenido que cerrar con motivo de la Covid-19. Foto: Internet

El Centro Provincial de Arte reabre sus puertas luego de que desde marzo pasado haya tenido que cerrar con motivo de la Covid-19; por suerte para los holguineros, esta reapertura se realizó en consonancia con el Incio oficial del Verano Holguín 2020.

Este sábado 11 de julio a las diez de la mañana, fue inaugurada la exposición “Volver a reír”, retrospectiva del humor gráfico que en Holguín se realiza, e incluyendo piezas que se exhibieron en nuestra provincia con motivo de los Salones de la Ciudad durante la década de los 80 y 90 del pasado siglo, momento en que la caricatura local alcanzó mayor esplendor.

Diversidad de temáticas que abarcan la política, nuestras costumbres, el erotismo y la crítica social, son el reflejo de nuestra cotidianidad individual y colectiva en casi medio centenar de obras que ocupan el salón principal de la institución holguinera, todo ello para reafirmar la responsabilidad de contar la historia de manera diferente que posee el humor gráfico.

Tommy, el caricaturista holguinero más universal, o Quintana, nos legan imágenes de nuestro día a día, además del acontecer internacional; por su parte, Lauro Hechavarría, con sus puntos de vista a través del lápiz y el dibujo, u Onelio Escalona, quien llegó a la provincia en los primeros años del recio Periódo Especial y se convirtió en otro nororiental más, ejerciendo su perspectiva de una sociedad cambiante a través de este medio artístico; destacan entro varios artistas del patio o de la Isla en general que arribaban con sus obras para alegrarnos y alivianar los pesares.

Como una época inolvidable en el humorismo gráfico holguinero fue considerada durante la jornada matutina los años referidos a los ochenta y noventa del pasado siglo. La caricatura, como medio artístico y político, amparada en el humor, no puede desentenderse del entorno que rodea al creador y, en estos momentos de incertidumbre, bienvenida sea la expo, para aprender a reír.

La jornada fue propicia además para realizar la reapertura de una expo que fue inaugurada el pasado día siete de marzo. Foto: Archivo

La jornada fue propicia además para realizar la reapertura de una expo que fue inaugurada el pasado día siete de marzo, pero que debido al cierre del Centro por la pandemia, no pudo ser apreciada en toda su magnitud por el público ávido del buen arte, tal es el caso de “Armas de doble filo”, del creador holguinero Osmani Estupiñán.

De formación autodidacta y con varias exposiciones personales y colectivas en su trayectoria, Osmani Estupiñán (1968) “fabrica artefactos irónicos. Su proceso creativo tiene como herramienta fundamental la subversión del objeto. La funcionalidad de las cosas se tambalea. Estamos ante un artista que manipula los elementos que conforman su entorno más inmediato para ofrecernos una corrosiva relectura de la realidad”.

La presencia de la res, lo taurino –desde Altamira acá, también como alegoría, como símbolo de lo doméstico, pero al mismo tiempo lo salvaje y además de lo prohibido–, está presente en sus piezas, entre ellas las obras (mixta/papel) de Los hombres se van… Por otra parte, obras como “Las órdenes se cumplen”, “La siesta”, “Los 15 de Jackelin”, “El sudor de tu frente”, “El tiro por la culata” y “Marcas obligatorias” simulan “dispositivos ideológico-explosivos, herramientas para marcar los rebaños, enervantes registros de entrada y salida, extraños instrumentos de corte destinados a producir heridas simbólicas. Todo un arsenal de arquetipos sustraídos del espacio cotidiano y reubicados en el contexto galérico”, añade Serrano, pues, nos dice también el poeta holguinero, “la realidad ha estallado como una granada de fragmentación” y Osmani Estupiñán Ramírez “quiere mostrarnos el ángulo exacto de donde provienen las esquirlas”.

El Centro de Arte es una de las instituciones más representativas del panorama cultural holguinero. Foto: Internet

Con exposiciones como Lactancia materna, Uneac, Holguín 2011; Vaca no come vaca, Centro de Arte de Bayamo, Granma, 2009; Que no soy yo que pinta y Animal en vías de extinción, Casa de Iberoamérica, Holguín, 2008 y 2007; y Con-Junto a-Contra. Homenaje a Joseph Beuys, Centro Provincial de Arte, 2002, entre otras, Osmani Estupiñán Ramírez ofrece estas armas de doble filo, que nos hacen pensar y que son capaces, al mismo tiempo, de mostrarnos una cosmogonía lacerante por lo metafórica y vital.