La literatura persiste

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Por Abelardo Leyva Cordero

Acudimos a la sede de Ediciones Holguín, este once de agosto, compañeras del departamento de programación del Centro Provincial del Libro y la Literatura, amigos y amigas, escritores, y personas interesadas en la literatura del territorio, y también nacional, por la celebración del veinte aniversario del surgimiento del SET: “Sistema de ediciones territoriales”.

Kenia Leyva, escritora y editora del propio sello, se encarga de dirigir el espacio saludando a todos los presentes y haciendo mención a los tiempos precarios que vivimos. Las tres personas invitadas son Lourdes González, Rebeca Pantoja y Luis Yuseff, la primera y el último directores ambos de Ediciones Holguín y Ediciones La Luz, en ese orden; los sellos editoriales más importantes de la ciudad y entre los más destacados en el país.Sabemos por boca de Lourdes que los mejores años de trabajo en la editorial fueron los comprendidos entre el 2005 y 2015, período donde se logra trabajar con recursos económicos suficientes, un sueño casi imposible en la isla, y se tiene la oportunidad de publicar importante títulos, aun de autores universales, que nunca más se han vuelto a editar. Pero también se refiere a los últimos cinco años de incertidumbres en el sostenimiento y desarrollo del plan editorial que se había logrado hasta entonces. Por el poco apoyo financiero por parte de La Habana, y en un sentido general por la crisis económica nacional y mundial que existe en el presente.

Rebeca Pantoja, como fundadora del SET, se dispone a narrar los acontecimientos que acompañaron al grupo de trabajo que debió asumir esa tarea de publicar y promocionar la literatura de la provincia, de cómo ella llegó a la plaza desnuda de conocimientos en la producción de libros, desde el diseño hasta su edición y muchos procesos más propios de la profesión.

Con veintitrés años de experiencia, asegura, ahora tiene otra mirada y agradece todo este tiempo. Por último habla Yuseff haciendo referencia de las muchas batallas que ha tenido que librar con su compañera en armas Lourdes en el campo de la política editorial para que la obra de los escritores vean la luz.Con tristeza, hace memoria de las antiguas presentaciones de libros que dos décadas atrás se celebraban con una asistencia de público que superaba las doscientas personas. Pone como ejemplo el libro de Belkis Méndez, Premio de la Ciudad 2000, en el género de poesía. De igual manera Lourdes recuerda la vez que en los lejanos noventa, presentó su libro Una libertad real, y como la muñeca le dolía de firmar tantos ejemplares por una fila larguísima de personas. Es el momento cuando sucede lo inesperado, un apagón, el aire acondicionado deja de funcionar y las lámparas se apagan. Pero en esta circunstancia tan precaria, Luis no hace silencio ni resta energía a su discurso, sus argumentos continúan siendo igual de lúcidos que al inicio.Para el segundo tiempo se anuncia la lectura de poesía por parte de tres poetas destacados, siendo uno de ellos el propio Yuseff, quien exclama que alguien no quiere oírlo cuando regresa el fluido eléctrico enseguida que los poetas toman un puesto delante. A él se le unen ahora Manuel García Verdecia y Moisés Mayán, quienes leen un texto que aparece en una nueva entrega por parte de Ediciones Holguín al público, una serie de postales con el título «Poesía para llevar», donde se recogen a diez voces reconocidas de la lírica holguinera.

Manuel es el primero que hace lectura, y llama la atención no solo la buena calidad de su texto perteneciente a su libro Meditaciones de Odiseo a su regreso, sino su confesión sobre el ánimo derrotista que lo embarga desde que la Covid ha invadido el mundo. Moisés lee un poema de su premio La Gaceta de Cuba, y cierra Yuseff también leyendo poesía y aprovecha la ocasión para dedicarle un texto a Manuel y animarlo a seguir viviendo, y no darse por vencido.

La literatura y la poesía tienen ese poder de convocar a personas en momentos de tanta incertidumbre económica, social, política y espiritual, para darle todavía un soplo de esperanza al espíritu del cubano. Del cubano que ha vivido, por su voluntad, diferentes épocas en su país.