Como parte de la jornada de actividades a propósito del cuarto aniversario de la desaparición física del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Ediciones Holguín y el Centro Provincial de Arte realizaron el panel “Fidel y la intelectualidad latinoamericana”, en la sede de esta última institución.
Integrado por los profesores de la Universidad de Holguín Amarilis Batista y Alexander Abreu, y Eliel Gómez, presidente de la Filial holguinera de la Sociedad Cultural José Martí, el panel abordó la formación intelectual de Fidel y su relación con los creadores cubanos y de América Latina.

Amarilis destacó que, desde el propio triunfo revolucionario de enero de 1959, comenzó a perfilarse una política cultural amplia e inclusiva, que hoy es martiana y también fidelista, y que encontró pronta materialización en el surgimiento de instituciones como la Imprenta Nacional, con la tirada masiva de Don Quijote de la Marcha, clásica novela de Miguel de Cervantes y Saavedra, Casa de las Américas, el ICAIC, la UNEAC, entre otras; hasta la creación del Ministerio de Cultura y la necesidad de poseer instituciones culturales en cada municipio del país.
Destacó la urgencia fidelista de salvar primero la cultura, en los crudos años del período especial, y que su pensamiento, citando a la Dra. Graziella Pogolotti, posee una amplia “actualidad ante los desafíos planteados por la pandemia”, pues es hora de refundar con las herramientas de la cultura. “El pensamiento de Fidel sigue apretado al costillar de Rocinante”, añadió.
Por su parte, Alexander Abreu profundizó en la formación intelectual del joven Fidel Castro. A través de múltiples lecturas de diversas índoles, Fidel hizo suyo las ideas martianas, y conoció, antes que todo, la historia de Cuba. De ello bebió en sus primeros años, y del pensamiento liberal burgués, antes de llegar al marxismo. En La historia me absolverá, añade Abreu, escrita con solo 27 años luego del juicio del Moncada, encontramos claves de la intelectualidad de Fidel, donde abundan las citas y referencias a la filosofía, la economía, el pensamiento social… “Él comprendió la necesidad del intelectual defendiendo a las grandes mayorías y que el político tiene que ser necesaria y obligatoriamente un intelectual orgánico”, aseguró.
Finalmente Eliel Gómez recordó la relación del líder histórico de la Revolución Cubana con buena parte de la intelectualidad latinoamericana y de otros países del mundo, que se acercó deslumbrada al proceso cubano en los primeros años de la década del 60 y que encontró en Fidel un par de altura. Nombres como Gabriel García Márquez, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Ignacio Ramonet, Tomás Borge yFrei Betto, se encontraban entre sus amigos cercanos. Precisamente Betto escribió que Fidel poseía una “oratoria cordial en el sentido etimológico de la palabra, porque es un hombre que habla desde el corazón y no desde la razón”.
Por Erian Peña Pupo