Julio Grave de Peralta: un general entre el amor

Publicado el Categorías Holguín, Instituciones, Noticias, Patrimonio, Personalidades

Autora: Ileana Donatien Vega, Especialista del Centro Provincial de Patrimonio Cultural de Holguín

El 24 de junio es una fecha memorable para los cubanos y, sobre todo, para los holguineros, ya que en 1872 fallecía el prominente patriota independentista Julio Grave de Peralta, que combatió bajo las órdenes de Carlos Manuel de Céspedes, quien fuera además su amigo en el plano personal.

Foto: Internet

Ponemos en su consideración el siguiente trabajo que nos lleva hacia el interesante mundo de la museología y las colecciones de uno de los símbolos arquitectónicos e históricos de la Ciudad de los parques:

En el Museo Provincial La Periquera existe una  gran gama de objetos relacionados con  Julio Grave de Peralta compuesto por 169 objetos  museables, Charretera, Estilete, Libro de como murió, insignia masónica, lámpara de mesa y cartas de amor a su esposa, relacionadas en su mayoría con el año 1872 momentos en que él se encuentra preparando la expedición Fanny; además, de su memorable carta del 21 de Junio a bordo de esta embarcación, la cual puede ser considerada como su testamento político, donde hay un sentimiento de amor y entrega que dio vida a la espiritualidad.

En fecha tan temprana, cuando solo tenía 18 años inicia sus labores proselitista, y se lanza a la lucha 4 días después de iniciar la guerra, el 10 de octubre de 1868.

….el 14 de octubre de 1868 en Guayacán del Naranjo, allí se le unieron 120 hombres, con 20 escopetas inútiles la mayor parte y armando el resto con palo de Yaya….” [1]

Este hombre muy rápido hizo historia en la comarca holguinera, como General en Jefe en Tacamara, marzo 18 de 1869. “Atendiendo a las circunstancias de que está adornando el C. General Julio Grave de Peralta, a los servicios que tiene prestado a la patria, se le nombra General en Jefe, para las operaciones militares de esta Jurisdicción encargándole muy especial, o cuide de la moralidad  buen orden del ejército, e imponiéndosele el deber de comunicar las acciones…..” [2]

Al consultar el Diario de Campaña de Julio Grave de Peralta leímos con especial interés como el 14 de octubre de 1868 después de referir lo ocurrido en Guayacán del Naranjo dice: “…..llegamos a mi hacienda en Santo Domingo, donde mi amante esposa preparó comida para mis hombres y que sirviendo plato a plato a cada uno de ellos. También allí hizo ella parte de las balas con que fueron preparados los primeros cartuchos…..” [3]

En el año 1869 existían grandes contradicciones y aún no se veía en claro el destino y rumbo de la revolución, pero gracias a la puesta de sol del mes de abril, con la Asamblea de Guáimaro, donde todos los hombres de lucha, se unen poniendo fin al descontento aparentemente ya que persistieron los antagonismos, las malas interpretaciones y los rumores mal intencionados.

En 1872 había una situación crítica en los campos cubanos, los mambises tenían una gran escasez de armamentos y municiones.

Con esta designación se le nombra Jefe de la División de Holguín, meses después destituido y sometido a proceso del cuál sale absuelto y se le designa como Segundo Jefe, bajo las órdenes de Máximo Gómez.

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En medio de todos estos avatares de la vida su patriotismo y amor a la causa no desmaya, su ímpetu de lucha crece y continúa prestando sus servicios hasta que viaja al extranjero, periodo del cual existe un gran epistolario y unas de esta carta fue el último adiós con su pensamiento firme a su  patria y familia, ya que  la muerte lo sorprende el día 24 de Junio de1872, en el combate de las márgenes del río Saltero, dejando todo un legado humanista que supo respetar al prójimo como a sí mismo, y una huella de amor  que se observa en su carta del Junio 21 a bordo del Fanny:

Mi muy queridísima Pepilla.

Después de 15 días de navegación y de un mareo terrible, tomo la pluma solo por dedicarte estas cuatro letras como prueba de mí recuerdo eterno es constante para ti y nuestros amadísimos hijos de nuestro casorio.

Antes de hablarte de otra cosa hija mía, te deseo que esté buena, así como nuestros queridísimos hijos, yo ve como he navegado, pero siempre con más entusiasmo gracias a Dios.

Mi hija estoy a la Vista de nuestra amadísima Cuba, y con, y con la ayuda de la divina providencia, espero hacer el alijo de la expedición esta noche con la cual recibirán nuestros hermanos recursos algo suficiente para la lucha hasta que Dios los proteja nuevamente y hasta que al fin se obtenga nuestro triunfo.

Mi hija tengo la mayor confianza en esta empresa porque además de la fe que tengo en que defiendo una causa justa y santa y que por esta razón nuestra señora la Virgen de la Caridad nos acompaña hasta salir de la obra comenzada y que sin causa poderosa no debemos abandonar jamás, confió también en las plegarias que Ustedes dirigen á ella y á la Providencia para nuestra salvación.

No puedes figurarte hija mía cuanto deseo que llegue el feliz día en que pueda yo explicarte mis sin sabores por la causa, porque estoy seguro mi Pepilla que tu quedarás satisfecha y contenta de haber sufrido cuanto has pasado separada de mi, yo seré muy feliz mi hija el día que pueda abrasarte en unión de nuestros queridísimos hijos á quienes no olvido un solo momento créeme mi pepilla Ustedes están siempre en mi corazón para separarse solo con mi muerte.

Dímele á nuestro idolatrados hijos que el mareo me priva del placer de dirigirle cuatro letras escrita con mi corazón, pero que estén seguros que su papá los idolatra y que nunca los aparta de su imaginación que ahora mismo los abrazos y los besos lleno de la mayor afusión de cariño, que me quieran mucho como yo creo que me quieren.

Abrasa mi Pepilla, si en la empresa que llevó á Cuba tengo que perecer, espero hija mía que tu y nuestros pedazos del corazón jamás sientan por nuestra querida Cuba un mal pensamiento, todo lo contrario siempre más dispuesto á defender esta idea, sin que tampoco odien a los españoles, los principios deben respetarse sin aborrecer á sus enemigos, tu eres buena madre, no te falta talento y harás comprender á nuestros amadísimos hijos mis ideas.

Hija mía á tu prójimo como á ti mismo, lo que no quiera para ti no lo quiera para nadie.

Estoy ahora hija mía bastante mareado, poco mas podré hablarte cuando escribas á Nueva York, a nuestro Pepy y Manuel, dile muchas cosas de mi parte, que se apliquen mucho y que siempre quieran mucho a su buena mamá y sus queridísimas Hermanitas, que su papá los bendice y confía en que sean unos buenos hijos.

Tu hija mía Vive segura que sí espirase en esta empresa mi último pensamiento como el de siempre será de Vos, Nada de esto sucederá pues la providencia está conmigo ella me acompaña expresiones á todos mis amigos, tu y nuestros hijos adorados reciben como siempre un millón de besos y abrazos de tu esposo que bendice á estos y á los del cielo y te adorara hasta morir Adiós mi pepilla y te encargo mis amadísimos hijos

Tuyo Julio

Mucha esperanza tengo de abrazarte pronto, pero muy pronto, pidiéndole a Dios que Así sea. No puedo seguir, Adiós mis pedazos del Corazón Adiós.’’ [ [4] ]

Esta carta podemos considerarla el testamento político de Julio Grave de Peralta  ya que fue su ultimo adiós  para sus familiares y a su patria. Un análisis sobre ella deja claro su formación humanista, convicción revolucionaria, patriotismo y entrega total a sus principios revolucionarios.

Días después muere el general holguinero sin encontrarse con sus familiares y recorrer los campos que un día contemplaron su bregar.

Notas

[1] Copia del Diario de Campaña confeccionado por su hija Tirza.

[2] Doc. 165 Fondo Julio Grave Museo Provincial “La Periquera”

[3] Doc. 41 Fondo 1868 Museo Provincial “La Periquera”

[4] Fondo 1868 Doc. 57