Maestros del Bacardí en Babel

Por Erian Peña Pupo

Fundado el 12 de febrero de 1899 por Don Emilio Bacardí Moreau, el santiaguero Museo que lleva su nombre, primero de carácter público en Cuba, celebra su 120 aniversario. La exposición colectiva Maestros de la plástica cubana ha traído al evento Babel de Romerías de Mayo una selección de las piezas que integran los fondos de esta importante institución.

Con curaduría de especialistas del propio Museo Bacardí, museografía de Lissett Creach Frometa, Josvel Vázques y Ronal Guillén Campos, y dirección general de Yuricel Moreno Zaldívar, la muestra está integrada por 18 obras de artistas principalmente santiagueros, aunque destaca una inconfundible “Naturaleza Muerta” de la vilaclareña Amalia Pélaez firmada en 1964, y “Un domingo en la tarde”, óleo sobre lienzo del venezolano Marcos Medina.

Entre los más reconocidos encontramos a Luis Mariano Frómeta, con “Composición” (1999) y Eduardo Roca, Choco, Premio Nacional de Artes Plásticas, con “Miliciano” (1972). Los demás, considerados por los especialistas como importantes exponentes de las artes visuales en Santiago de Cuba, destacan por la diversidad de estilos y técnicas con que asumen la creación: la abstracción y sus posibilidades, el universo mágico-religioso, las mixturas cromáticas de los paisajes caribeños, incluida la ciudad como elemento importante…

Entre ellos, integran Maestros de la plástica cubana los artistas: Ernesto González Litrinov, con “Dos Ríos” y “Los Vivos y los Muertos”; Cervantes Márquez con el surrealista “El último día de pesca”; Omar Cala Batista, con “Paisaje en tres planos”; José Julián Aguilera Vicente, con la cromoxilografía sobre cartulina “San Gerónimo”; Pedro Arrate González, con “Pupitre ruso”; José Lorenzo Hurruitiner, con las pinceladas impresionistas de “Santiago de Cuba” y “Composición No. 2”; Felipe Gómez, con “Viejos tejados de Santiago”; Lidia Esther Aguilera Sánchez, con “Ofrenda a Ochún”; Justo Orozco Luyín, con “Montañas de Oriente”, y Zafra, con las piezas en acrílico sobre lienzo “Hombre No. 1” y “Hombre No. 2”.

Estas piezas resumen, grosso modo, el decursar de las artes visuales santiagueras y sus exponentes durante el siglo XX e inicios del XXI, y nos muestran parte de las interesantes colecciones de la pinacoteca del Museo Bacardí. Al empeño incicial de Emilio Bacardí y Elvira Capé, se suman estas piezas como una muestra del coleccionismo institucional que pueden ejercer instituciones como estas, mostrando, como asegura Ronald Guillén en las palabras del catálogo, “el coleccionismo como una forma de conservar la memoria histórico-artística de una ciudad”, específicamente “un coleccionismo ordenado, cronológico, analítico y jerarquizado, sobre todo el de la noble finalidad de brindar información de todos y para todos a través de muestras permanentes, transitorias o itinerantes”.