Sergio & Serguéi

Por Erian Peña Pupo

Más allá de los efectos visuales atípicos en la filmografía insular y del humor característico de nuestro cine con el enfoque “luchador” del cubano como reflejo de una vuelta de tuerca llamada eufemísticamente Período Especial, Sergio & Serguéi (Ernesto Daranas, 2017) nos muestra desde una peculiar historia el reflejo de un tablero político en los albores de la Guerra Fría: dos potencias, Estados Unidos y la URSS, y entre ellas un pequeño archipiélago del Caribe, siempre porfiando en la geopolítica mundial.

Obra en concurso. Sergio& Serguéi

Sergio & Serguéi viene a ser portador de personajes arquetípicos: el soviético Serguéi (Héctor Noas) se descubre ruso y varado en una estación espacial; el cubano Sergio (Tomás Cao), profesor universitario de marxismo-leninismo, intenta sobrevivir a las carencias de un Período Especial que arrecia, aunque en ambos sobrevuela cierto optimismo.

Este Sergio bien podría establecer cierto paralelismo con el Sergio de Memorias del subdesarrollo o podría ser, digamos, el hijo de este Sergio de Alea y Desnoes, treinta años después, ahora en similar situación de derrumbe. Por su parte, Peter (Ron Perlman) que hubiera podido desarrollar más su personaje, representa a Estados Unidos, aunque sea un emigrante polaco.

Cartel del largometraje de ficción en concurso Sergio & Serguéi

Sergio, radioaficionado, contacta con Serguéi y establecen una amistad más allá de las peculiaridades y condiciones en que habitan: dos mundos que se han ido “cociendo”. El soviético-ruso baja, el estadounidense mueve sus relaciones, el cubano permanece… Los otros personajes: Ramiro (Mario Guerra), el típico oportunista que aparece en toda situación de crisis; la agente Lía (Yuliet Cruz); Ulises (Armando M. Gómez), el constructor de balsas aparentado con aquel mítico Ulises, y Mariana (Ailín de la Caridad Rodríguez), la hija de Sergio, vienen a aportar matices que si bien no complejizan el filme al menos distienden la acción de una película a la que muchos espectadores hubiesen pedido más dinamismo.

Narrativamente coherente, con una dirección de arte acertada, actuaciones de nivel, efectos especiales y por momentos, ciertos guiños al cine ruso y estadounidense, Sergio & Serguéi, es  un filme estimable y que destaca en la pantalla del séptimo arte nacional.

Nocturnal, la creatividad en su tinta

Por Claudia Hernández Maden

Presentada por Ele Valdés y Carlos Alfonso, se inauguró Nocturnal como una propuesta muy a tono con el Festival: una exposición de carteles de cine, a cargo del grupo creativo de la Fábrica de Arte Cubano (FAC).

Ele Valdés en el conversatorio en Casa de Cultura. Foto: Carlos Rafael

“Esta exposición tiene varias dimensiones y significados. Primeramente, porque la relación de Solás con Síntesis es muy larga; tuvo un gran momento particular con Miel para Oshún  durante la creación de su banda sonora, la que sería punto de partida del Cine Pobre. Otra importante conexión sucedió luego entre Equis Alfonso y Sandra López, una de las colaboradoras más fervientes que tuvo, en su época, el Cine Pobre”‒ aseguró Sergio Benvenuto, miembro del Comité Organizador. En esos años fundacionales la dinastía musical que reúne a los Alfonso desembarcó en Gibara.

Foto: Carlos Rafael

Esta edición decimo cuarta  se precia con un nuevo punto de contacto que aúna al certamen y a esta familia de prominentes creadores: el grupo Nocturnal, compuesto por cinco diseñadores, que actualmente, hace de las suyas en la Fábrica de Arte Cubano (FAC), un proyecto impulsado por el músico Equis Alfonso que ha avivado las inmediaciones de una antigua factoría, otrora  en desuso; hoy una verdadero almacén de las artes y la cultura.

Una serie de trabajos gráficos, antes expuestos en FAC demuestran la destreza y talento de este equipo conformado por Giselle Monzón,  Edel Rodríguez (Mola), y Michele M. Hollands, Raúl Valdés (Raupa) y Nelson Ponce; estos últimos diseñadores de campaña por toda una década del Cine Pobre. “Esa dimensión resulta absolutamente importante para nosotros porque, de alguna manera, los tenemos acá nuevamente”— destacó Benvenuto.

Exposición de carteles de cine Nocturnal. Foto: Carlos Rafael

En la muestra, situada en el corazón de la Casa de Cultura gibareña, se exponen los pósteres de varias producciones cubanas contemporáneas, entre ellas, Cuba Libre, Sergio & Serguéi y Contigo, pan y cebolla. Al legendario matrimonio artístico, conocedores de Gibara como la palma de su mano, se le  agolpan los recuerdos de Solás. Su presencia al evento, tanto como artistas e institución, se acompaña de un sentimiento fraternal hacia el reconocido cineasta. “Estuvimos muy cerca de Humberto desde que éramos Tema IV.  Los compositores del grupo realizaron la banda sonora de Miel para Oshún y Barrio Cuba,” recuerda Ele Valdés, vocalista de una de las agrupaciones imprescindibles en el pentagrama nacional como Síntesis.

Carlos Alfonso, fundador de una estirpe de artistas. Foto: Carlos Rafael

Acertadamente, el fundador Carlos Alfonso reconoce entre FAC y FIC Gibara no pocas coincidencias, en especial, “lo admirable que resulta cómo solo una idea —concebida por H. Solás― ha podido cambiar Gibara; esto solo ocurre, sencillamente, cuando los artistas tiene el mando. Estoy muy orgulloso de poder estar acá.”

Pancho y Síntesis, como un remolino

Sin temor a la adulación producto de lo que pudiese parecer fanatismo me aventuro a escribir estas letras, pues desde hace un tiempo eran una deuda pendiente.

«Es como una maldición, este tiempo sin tu amor…» Foto: AA

La primera vez que le vi-iluso ignorante-, no sabía que era él, o no podía imaginarme que esa personalidad que acababa de saludar como a cualquier otro ser común, fuese el mismo del que conocía más por comentarios de amigos que por medio de la radio y la televisión.

Fue un pichón de periodista quien le gritó en plena calle: “¡Pancho, ven acá!”, como si llamase a un conocido, a lo que este respondió con el mismo tono de cercanía. Esa fue una entrevista simple, en un modesto espacio, sin tantos adornos ni preparativos, pero de allí salió un trabajo a la altura de la personalidad que respondió gustoso cada pregunta con una sencillez impresionante.

Un invitado sorpresa, compinche de mil madrugadas: Bárbaro Marín, le acompañó en un hermoso tema. Foto: AA

Todavía lamento haberme perdido su concierto ese año, por motivos que no vienen al caso, pero la ausencia a su primera presentación en Gibara, en Holguín, me motivó a seguir su obra y esperar con ansias su regreso.

Fue en 2017, durante una nueva edición del Festival Internacional de Cine que se realiza en la Villa Blanca, cuando disfruté de una noche excepcional, no solo porque fue bajo un constante aguacero, sino porque pude entender con sus canciones Dónde está la vida. Dios lo ofreció y San Pedro lo bendijo, así, en consonancia con el dicho popular, se desarrolló aquel concierto, donde el apóstol cristiano ofreció su veniaala velada. Pancho, comprendiendo el regalo divino, se consagró en interpretaciones a capella para deleitar a los fieles presentes que junto a él se bañaron bajo la lluvia.

Así, como un remolino en el escenario, le dedicóa Victoria Abril, más que una canción, un apasionante beso, y nos hizo sentir una amalgama de sentimientos que van desde las pasiones más ocultas hasta las más transparentes intenciones.

Pancho nos hace sentir una amalgama de sentimientos en cada concierto. Foto: AA

En este 2018 regresa, una vez más, quizás el momento indicado para declararlo hijo de Gibara por su fidelidad y constancia en estas citas a las que ya se ha vuelto habitual, pero no en el sentidotedioso, pues con Pancho Céspedes cada noche es única.Hoy fue el solo de su pianista, o su dueto con Bárbaro Marín, e incluso su invitado especial, Fito Páez, algunos de los momentos que junto a su presencia transformaron una simple madrugadaen un momento tan especial.

Acto seguido, una de las agrupaciones más reconocidas y populares del panorama sonoro de la música cubana: “Síntesis”, ofreció continuidad a la velada.Caracterizados por un estilo único en la integración de fuentes ancestrales y contemporáneas de los géneros populares de nuestro país, esta agrupación se enfoca en mezclar los antecedentes africanos con los procedimientos creativos tomados de estilos como el jazz, el rock, el pop y la música internacional.

Síntesis es una de las agrupaciones más reconocidas y populares del panorama sonoro cubano. Foto: AA

Sin dudas una noche sui géneris fue la de este miércoles, donde encontraron complicidad ambos referentes del pentagrama nacional para contagiar a los presentes con arte de elevada factura.

En esta vida loca que llevamos, momentos así nos ayudan a seguir, a creer en sentimientos casi perdidos, a encarnar pasiones imperecederas. Pancho, si te vas a marchar, llévate antes estas letras que tenía dentro.

 

Rostros gibareños, rostros cubanos…

Por Vanessa Pernía Arias

Dentro del amplio programa del Festival las exposiciones fotográficas ocupan parte importante: entre ellas Cuba Seen Through an American Lens, de las estadounidenses Cindy Wilson y Eileen McCarney, expuesta en las paredes de la tabaquería gibareña.

Los rostros de varios cubanos ocupan el lente de estas dos fotógrafas, como una muestra de la realidad cubana en su más amplio diapasón: las tradiciones, la cultura, la cotidianidad, la arquitectura, el típico almendrón, la sonrisa inigualable del cubano…

Cuba Seen Through an American Lens muestra el aprecio de estas fotógrafas foráneas por las tradiciones cubanas, por el calor de los afectos, “ese calor inigualable que recibimos cuando llegamos a Cuba, la bienvenida que nos ofrecen en cada visita a la Isla, esta expo es el corazón de Cuba, agradecemos a todo el pueblo cubano”, expresaron las autoras.

Cuba seguirá seduciendo a artistas de otras latitudes. Foto: José Ángel

La exposición puede disfrutarse entre el aroma del tabaco y el calor afectuoso de las personas que lo fabrican, una especie de compenetración fraternal entre cubanos, entre tabaqueros, un lugar tan cercano a las tradiciones, a su gente más auténtica… Es también una forma de mostrar las tradiciones de Cuba al mundo.

Cindy Wilson y Eileen McCarney aseguraron que, aunque hace cinco años estaban fotografiando Cuba, al inicio solo querían hacerle fotos a las personas comunes que se encontraban al paso, luego la idea cambió y fue concretándose en exposición con otros temas y pensaron que sería interesante presentarla como parte del Festival.

Foto: José Ángel

El Festival tiene eso: nos sorprende a cada paso, y para bien, nos hace sentir en familia, nos hace más cubanos, y esta exposición de fotografías es parte de eso de la cubanía, de las mezclas artísticas, de la cubanidad, de lo auténtico que nos distingue por encima de otra cultura.

La esencia de una ciudad, de un festival

Por Julio César

Las calles de Gibara en estos días de festival devienen en una gran galería de arte. Muchos muros se convierten en espejo donde la gente observa un reflejo que no es el suyo, pero que mucho se le parece. Varias son las escenas pero la esencia es una, el ambiente: en simbiosis con la brisa del mar se respira algo más que identifica a estas jornadas.

Un cuarto de siglo tuvo que transcurrir para que Casey Stoll y Laurie Schang palparan el sueño de Humberto Solás, pues fue para 1991 cuando se conocieron, y una década más tarde cuando escucharon sobre su idea del festival de cine pobre.

Entre los tantos méritos que se le atribuyen a Jorge Perugorría, actual presidente del evento, está el de invitar al Festival a estos dos artistas del lente empeñados en captar la esencia de la cotidianidad cubana, esa misma que encuentra culminación en la Villa Blanca.

Expo “Gibara: un pueblo de película”-

“Gibara: un pueblo de película”-también título del libro que le da origen-, es la muestra que se integra a las paredes de la ciudad para deleitar al transeúnte con instantáneas que recogen momentos de la edición de 2017 del FIC.Casey, otro atrapado por el encanto de la villa,se enfrascó sin descanso en su trabajo durante una semana para captar el resurgir del prominente evento.

De esta forma registra en instantáneas el ambiente de la ciudad en esos días,“con una carga emocional tan fuerte que capturó el espíritu de interacción profunda entre la comunidad, los artistas y el Festival, un proceso de especial intimidad que se construyó en la villa a lo largo de una década y media de cortejo mutuo”, expresó Sergio Benvenuto Solás, uno de los pilares organizativos del Festival.

Y es que precisamente en la belleza de una imagen se resumen 15 años de una obra iniciada por Solás y que hoy continúa fidedignamente Perugorría, quien catalogó a Casey como uno de los fotógrafos más importantes de la generación del prestigioso actor cubano:“pues ha captado su realidad de la forma más auténtica”, resaltó“Pichi”.

El camino hacia la felicidad es a través del horizonte

Esa ruta que todos perseguimos pero que pocos saben cómo empezar es la que intenta mostrarnos Gabriel Guerra Bianchini a través de su expo “Es la esperanza”. Inaugurada, al igual que la anterior, durante la tarde de este 3 de julio, la muestra recurre en la misma medida a los espacios públicos como gran galería. Las fotografías abordan al transeúnte que no puede escapar de sus grandes dimensiones, para incluso a veces detenerse y así comprender en detalle la magnitud de lo que le rodea.

Esta vez el autor busca “llenar de nubes” las calles de Gibara y así posibilitar un trance hacia la utopía, un somnífero que nos impulse a buscar esa ruta hacia el más grande anhelo de la humanidad: ser feliz.

En ese periplo hasta el horizonte no puede faltar la esperanza, e incluso soñando desde las nubes, cuando se busca la felicidad debe recordarse que lo hacemos desde estas calles, con los pies sobre el asfalto.

Cinéfilos y Rockanroleros

Foto: Adrián Aguilera

Por Richard Driggs

Un cambio en el aspecto físico no significa una pérdida identitaria o una evolución de las virtudes artísticas, pues el arte pasa por diversos tamices y aunque es la mayor expresividad del vínculo entre nuestro sistema sensorial y las emociones, muchas veces nuestra ánima hace caso omiso a lo que simplemente mira, porque reconoce lo que existe un poco más allá. Athanai ya no tiene dreadlocks, y ahora porta un look más cercano a las expresiones trovadorescas. Pero ¿por qué hacerle juego a los códigos estéticos que encasillan el arte más por su forma que por su contenido?

Athanai sigue siendo Athanai,»el blanco rapero» que no cree en las fronteras de los géneros musicales y solo apuesta por la música, su música. Quizá por ello se vislumbra en la conexión de sus líneas melódicas, sus progresiones armónicas y su sección rítmica las influencias, entre otras, de la música española, la irlandesa, la norteamericana, la africana y por supuesto la cubana. Estas características expresivas pudieron ser percibidas por todos aquellos que acudieron al concierto ofrecido por Athanai durante el cierre de la tercera jornada de la 14 edición del festival internacional de cine pobre, suceso cultural que pretende lograr la concatenación de las artes para logra una diégesis más compacta y con ello generar cultura, costumbres, tradiciones.

Foto: Adrián Aguilera

Por eso Athanai viene como anillo al dedo a este festival. Disfrutar de su arte, es para los diversos públicos, interpolar los sentimientos en el reconocimiento de la autenticidad de quien hace gozar a rastas, freakys, repas, mickey, funkies, y a cuantas tribus urbanas existan, pues lo renovador de su musica conquista a todos los que aman el arte de bien combinar los sonidos y silencios en un tiempo determinado.

Esto es algo que también logro Zeus, banda insignia del rock cubano, que por más de treinta años ha proyectado la consagración de los metaleros del Patio de María, aún cuando este es un género musical que a ratos se traduce como “contracultural”. Pero no en Gibara; no en su Festival Internacional de Cine. Allí la gloria de la banda rozó con las referencias épicas al dios rey del Olimpo.

Foto: Adrián Aguilera

Su público así lo sintió, también las personalidades y artistas que acudieron al brutal suceso, exacerbado sobremanera, cuando se escucharon temas tan mitológicos como “El renacer de los muertos”, uno de esos temas que condensa toda la energía de la banda, expresada en escena cuando las espectrales líneas de bajo, acompañan los ya aclamados y tarareados riff, que enriquecen su contagioso sonido con los martillazos remarcados de la batería, y los guturales gritos que rajan las dimensiones para llevar a quienes escuchan a Zeus a un Parnaso psicodélico.

Así se vislumbró el escenario de la Plaza Da Silva, un verdadero monte de desenfreno y bestialismo musical, demostrado por esos metaleros pesados que agradecieron a Gibara acogerlos con el entusiasmo de un pueblo que sabe reconocer la excelencia artística de los mitológicos dioses del Olimpo rockero de Cuba.

 

 

 

 

 

 

Petra escupe a Kant

Por Edgar Ariel

…sabes una a una la brillantez de mis lágrimas.

Petra von Kant

Dos mujeres, con mucha galanura ellas, artistas(parecen)la cubren con un manto de libido del bueno. Cómo se diría: un manto negro, la noche que se come al día. A qué sabrá. A día. Libido al fin.Cubren (piensan bien si piensan en las gallinas) a una diseñadora de modas, Petra, en un su departamento avant-garde de allá, del país del norte europeo, donde hay fresas y manzanas y peras y frío y nieve y todo esos de lo que aquí no hay pero habrá. Todo tiempo futuro… verdad que sí.

Foto: AA

Verdad que sí pero parece mentira. La von Kant llega a Gibara en las fotografías de Nelson Gallardo. Hierática, naturalmente. En pose. Rígida, faraónica, tutankamónica (perdonen el neologismo) como debe ser. Dramática, como la quiso Rainer Werner Fassbinder. Y como la quiso, también, Carlos Díaz para El Público.

Digo que me parece mentira porque a ella, a Petra, hace unos días se le vio correteando por todo Washington con pieles de marta sobre los hombros y perlados zapatos Jimmy Choo. Con dos plumas de faisán en el sombrero de fieltro negro. Sencilla. Se le vio llorando. Recordemos que ya es una mujer cuarentona, y uno no puede escapar de la edad, como tampoco se puede escapar de la inocencia. Se le vio llorando recostada a una pared dela Nacional Gallery, por un amor. O por dos. Uno nunca sabe.

Foto: AA

Teatro El Público presentó Las amargas lágrimas de Petra von Kant en el Keneddy Center como parte del Festival Artes de Cuba, con versión del dramaturgo Norge Espinosa. Y ahora está en Gibara, en la Casa de la Cultura, en el XIV Festival Internacional de Cine. No-se-pier-de-u-na.

La puesta de Carlos Díaz emplea, como de costumbre, hombres en papeles femeninos, y no solo para romper la norma, porque aquí se rompen muchas cosas. Notable, nos recuerdan las fotografías, es el diseño de vestuario de Vladimir Cuenca y el diseño de espacio escénico de Roberto Ramos Mori.

Parece que vino a Gibara a llorar sus penas. ¿Lágrimas negras? No. Las lágrimas de Petra tienen el color de la sangre seca. Porque el tiempo pasa, y la sangre se seca. Lorca. Y uno se asombra. Cómo no asombrarse. Buen sitio para llorar las penas, y las glorias. Porque esas también se lloran, verdad que sí.

Foto: AA

La vemos distinta en cada imagen, cómo un cuadro que no termina de aclararse en nuestra mente. Vemos esas fotografías como si viéramos una panoplia desarmada. Descuartizada. Quizá esa sea la palabra. Descuartizada. ¿Será esta la palabra que la define?

A Petra, a la von Kant, no le interesa la razón pura. Decía Kant: “El hombre es celoso si ama; la mujer también, aunque no ame”. Pero Petra amaba. Y a dónde puede llegar una mujer que ame.

Quizá digo todo esto porque la Petra que vimos en Cuba tuvo el acento de Fernando Hechavarría. Trágico como pocos, como los antiguos. Esa Petra la vimos descuartizada… verdad que sí.

Las preguntas no respondidas de Saura(s)

Por Katherine Pérez

El documental Saura(s) de Félix Viscarret explora la vida del multipremiado cineasta español y favorito del Festival de Cannes Carlos Saura, valiéndose de un narrador colectivo, los hijos del propio cineasta. Esta narratividad le confirió al documentalista perspectivas íntimas sobre la vida de un Saura muy aragonés negado a exponer (en todo su derecho) sus sentimientos.

Fotos tomadas de Internet

El autor se inserta en el documental, se apropia en ocasiones del espacio y crea un contexto de posible espontaneidad, aunque el espectador inteligente lo sabe impuesto.

Viscarret intenta acercarse /conocer/descubrir nostalgias del Carlos Saura de 85 años pero no logra su propósito, porque ya al director de La caza,Elisa, vida mía y Cría cuervos no desea espigar el pasado sobre su presente o, por lo menos no tanto como dibujar brillantes trazos de creyones sobre fotografías. ¿Un intento de colorear ciertos fotogramas de esa película irrepetible que es la vida?

Fotos tomadas de Internet

Es cuestionable, Carlos Saura pese acceder a que Viscarret hiciese un documental sobre él no permite al director español conocer ciertos dramas personales que hubieran hecho del documental un producto más completo pero también de su vida una exposición. Quizá paradójicamente en este silencio, en estas preguntas sin contestarse encuentren, como sentenciara Saura en una entrevista, haciendo suyas palabras de Viscarret…las preguntas respondidas.

Un largo, dos cortos y otras ficciones…

Por Vanessa Pernía Arias

La proyección de tres obras de ficción abrió la muestra de este apartado en el XIV Festival Internacional de Cine de Gibara: Autumn Equinox (Equinoccio de Otoño), de Luis Felipe Moncada, Mauro y Olivia, de Eduardo Elli, y Vivir y otras ficciones, del español Jo Sol.

Foto: Carlos Rafael

Autumn Equinox (2017) se presenta como “homenaje” a un héroe desconocido, como tantos otros, llamado Petrov que, supuestamente, salva la humanidad durante la Guerra Fría al precipitarse un misil a la Tierra. Historia absurda y llena de símbolos que nos hace reflexionar sobre lo irracional, la guerra, los conflictos humanos… esta coproducción entre Colombia y Reino Unido hace prevalecer el “hombre” por encima del absurdo.

Por su parte el cortometraje argentino Mauro y Olivia (2016) sucede en la habitación de un hombre hipocondríaco, Mauro, quien además es médico, alejado de todo vínculo social y se reinventa un “mundo de cartón” con cajas de medicamento. Olivia es vecina de Mauro, vive en un tercer piso y es visitadora médica. Ella se interesa por Mauro y descubre que ambos están vinculados desde pequeños por una misma razón: siempre desearon sufrir algún tipo de accidente o enfermedad que llamara la atención de las personas a su alrededor.

Foto: Carlos Rafael

Al parecer, ambos encuentran en cada uno la atención que pretendían acaparar desde pequeños. Mauro y Olivia forma parte de la extensa soledad y la mejor forma de esquivar esa realidad, en muchas ocasiones, es inventarse otro mundo, quizás uno de cartón, reinventarse la vida desde lo lastimoso, la falsedad, las máscaras…

Con las actuaciones de Pepe Rovira y Antonio Centeno, el cineasta español Jo Sol nos presenta en Vivir y otras ficciones (2016) dos personajes complejos dentro de un ámbito social–familiar singular. Pepe es un taxista que acaba de salir del psiquiátrico tras pagar una condena. Gracias a la solidaridad de Antonio, un activista con diversidad funcional, puede construir una vida frágil sobre la que empieza a proyectar nuevos retos.

Sin embargo, la necesidad de Pepe de encajar en un mundo al que no encuentra sentido se convierte en una tarea desesperada y siente que el horizonte de su ansiada “normalidad” es por tanto inalcanzable. Pero la relación con Antonio cambia su mirada sobre la vida, invitándole a reconocerse socialmente e inventar una locura mayor para vivir.

Fotogramas del corto Autumn Equinox.Foto: Carlos Rafael

Estas tres obras en concurso no están ajenas a temas medulares que signan la existencia de las últimas generaciones y al mismo tiempo la cinematografía contemporánea: el aislamiento, los cambios sociales, las diferencias, los conflictos del hombre con la tecnología y consigo mismo, el absurdo, la subsistencia… Además, enfocan sus miradas a zonas arriesgadas (conceptual y estéticamente) y sobresalen por su fuerte impacto visual, su elevado poder de análisis y su apego a la utilización de signos y símbolos propios de la ficción.

En la presentación de los filmes sus realizadores enfatizaron en la importancia del Festival de Cine de Gibara, que articula y vuelca sus miradas a las distintas maneras de narrar el cine contemporáneo, sobre todo el realizado por jóvenes, pero además que reúna a grandes personalidades del cine y de todas las manifestaciones artísticas en general.

Subiela por Montes

Foto: Adrián Aguilera

Por Erian Peña

Osvaldo Montes cree que su música le aportó solo “lo necesario” a El lado oscuro del corazón, el clásico filme de Eliseo Subiela (1944–2017) coproducido entre Argentina y Canadá en 1992 y que el Festival proyecta como homenaje al director argentino. “En este caso los porcentajes no cuentan, lo importante, cuando uno participa en una película, es tener claro que estamos haciendo algo en función de una idea y una obra que está vinculada al sueño de un director”, asegura el creador de las bandas sonoras de filmes como Tango feroz, la leyenda de Tanguito (1993), Pequeños milagros (1997), Plata quemada (2001), Bolívar soy yo (2001), Paisajes devorados (2012) y Yo soy así, Tita de Buenos Aires (2017).

En esta edición Montes regresó a Gibara como miembro del jurado de ficción y además para realizar un concierto homenaje a Subiela con la banda sonora del multipremiado filme.

Foto: Adrián Aguilera

Si Subiela hubiese conocido Gibara quizá se habría imantado por las poéticas locaciones que encarnan poesía y surrealismo, ese terreno donde todo es posible, palpable en los filmes del argentino: el concierto de Montes –la iglesia de San Idelfonso detrás, la luz tenue de una sucedánea estatua de la Libertad levantada por los gibareños– derrochó esa suerte de aquelarre de los sentidos que muestra El lado oscuro del corazón.

En una suerte de happening que al decir de Montes es “un espectáculo que, más que un concierto, es un multimedia y un homenaje a alguien revolucionario en este tipo de cosas”, el concierto conjugó la música del filme, fragmentos de la película en una pantalla editados en dependencia de cada tema y la actuación de la compañía holguinera Codanza, dirigida por Maricel Godoy, quienes se apropiaron del lirismo del filme.

Foto: Adrián Aguilera

El lado oscuro… fue un momento mágico para todos y un punto de partida para mí, esencial en mi carrera. Sobre todo a nivel musical pero también a nivel de amistad con una persona absolutamente bondadosa; fue realmente un privilegio trabajar con Eliseo. Por el filme regresé a Argentina después de muchos años fuera, al vínculo con ese tufo rioplatense, esas cosas, y fue de una libertad y complicidad absoluta trabajar con él; por eso aparecen temas bastantes particulares, como Happy tango, Casamiento y Las dos orillas…”, comenta el autor de la música de entrega de los premios Martín Fierro. “El baile del casamiento, añade, es bastante particular: en esa época, entes del reggaetón, se escuchaba mucho en lo que llamamos villas de emergencia, parecidas a las favelas de Brasil, la mal llamada cumbia villera, una música tropical muy popular que se bailaba como un fenómeno musical, entonces decidí incluirla en la banda sonora”.

Los bailarines de Codanza se apropian del escenario: en la pantalla el poeta Oliverio, en la piel de un joven Darío Grandinetti, le dice a Nacha Guevara que solo lo tendrá con la muerte. Ella, la muerte, lo ha observado “volar” junto a Sandra Ballesteros y cuando alguien vuela y entrega el corazón nada se puede hacer. Sobre el escenario, uno de los principales exponentes contemporáneos de la música para cine, desgrana notas que van a perderse en algún lugar cercano al gibareño mar de los sargazos o quizá mucho más al sur, en las inmediaciones del río La Plata y en la cercanía de Eliseo Subiela.