Jerusalema, el canto a la vida del 2020

Por Bernardo Cabrera

A lo largo de la historia de la música han sido varias las canciones que se convirtieron en un fenómeno mundial gracias a sus coreografías.

Nuestros padres y abuelos recuerdan los pasos de Y.M.C.A, del grupo estadounidense Village People; el sencillo de los Bee Gee inmortalizado por John Travolta y Karen Lynn Gorney en la película Saturday night fever; el baile zombie de Michael Jackson en Thriller, o la contagiosa Macarena, que lanzó al estrellato al grupo español Los del Río en los años 90.

El Aserejé de Las Ketchup; el Ai se eu te pego, del brasileño Michel Teló y el Gangnam style del rapero sudcoreano PSY también hicieron de las suyas a inicios del siglo XXI y en el 2020 el turno le tocó a la canción góspel afrohouse de Sudáfrica, Jerusalema, compuesta por el DJ Master KG y la cantante Nomcebo Zikode.

El tema interpretado en el idioma venda, uno de los 11 que existen en esa nación, fue estrenado a finales del año 2019, pero no comenzó a hacerse viral hasta marzo del 2020, cuando un grupo de niños huérfanos del refugio Masaka Kids Africana crearon una coreografía con movimientos perfectamente coordinados y lo subieron a las redes sociales.

Poco tiempo después las plataformas digitales TikTok e Instagram se hicieran eco del baile y lanzaron el desafío de subir un video en grupo con la etiqueta #JerusalemaChallenge. A partir de ahí el mundo entero comenzó a escuchar y a bailar la canción convirtiéndola en el boom del momento.

El personal médico se aprendió los pasos para levantar la moral durante la lucha contra el nuevo coronavirus, mientras colegios de monjas, ejércitos, aerolíneas, estaciones de policías, bomberos, centros educativos, personalidades del arte, deportistas famosos y prestigiosas compañías de baile alrededor del mundo, se unieron al reto como entretenimiento y muestra de optimismo.

La canción que ha sido versionada en varios idiomas, alcanza la relevante cifra de 143 millones de streams en Spotify, más de 303 millones de reproducciones en YouTube y al menos 743 millones de visitas en Tik Tok. Además, es la más buscada durante los últimos meses en Shazam y fue la número uno durante varias semanas en Apple. 

De esa forma el tema se propagó poco a poco por los cinco continentes, llegando así a Cuba, donde el conjunto artístico Arlequín, de Camagüey, los habitantes de la comunidad del Cobre en Santiago, y las compañías Lizt Alfonso y Codanza, fueron algunas de las que se sumaron a versionar el popular ritmo que impregna de fe y alegría a todo el que lo oye.

Los propios autores de la canción confesaron que nunca imaginaron que la melodía iba a ser un éxito global con el cual se identificarían millones de personas. 

Y es que aun cuando Jerusalema está en un idioma que no entendemos, su ritmo contagioso y llamativos pasos de bailes, son capaces de borrar cualquier frontera y de trascender las barreras del lenguaje para transformarlo en un himno mundial de esperanza frente a la pandemia de la Covid-19.

Un himno que también se erige como una de las coreografías musicales más reproducidas de la historia, junto a las emblemáticas YMCA, Macarena, Gangnam Style y Thriller.

“’Jerusalema ikhaya lami, ngilondoloze, uhambe nami” traducido al español pudiera entenderse como “Jerusalema es mi hogar, por favor ven conmigo y protégeme, no me dejes atrás”.