Variaciones sobre tema de Matisse es la propuesta del artista que recoge 51 piezas agrupadas en dos series que muestran la Sala Principal y la Sala Pequeña del Centro Provincial de las Artes Plástica.
Con la presencia de Luis Antonio Torres Iribar, primer secretario del Comité Provincial de Partido Comunista de Cuba en Holguín y Julio Cesar Estupiñan Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, así como autoridades de cultura, personalidades, amigos y seguidores del artista, abrió sus puertas la exposición.
En la serie sobre el pintor francés Henri Matisse sobresale el desnudo y la naturaleza muerta. De ella el artista refiere que a través de su carrera siempre ha trabajado desde el siglo XV hasta el siglo XX con los grandes temas de los grandes artistas de esa época, pues más que un pintor él se ve como un investigador y eso es lo que quiere que el público vea.
“Tenía pendiente trabajar con la obra de Henri Matisse, que es uno de los grandes pintores que cerraron el siglo XX, con discursos y aportes pictóricos importantes. En los años 70 había hecho unas copias de su obra, lo dejé, estaban ahí y luego en el 2014 pinté uno detrás del otro, porque disfruté pintarlo como no se imaginan”.

«Dicen que los pintores cuando envejecen son más alegres y son más sueltos, porque ya tu miras las cosas desde un ángulo diferente sin compromiso, entonces el compromiso es con el alma de uno, con el disfrute de lo que uno hace. Ya a estas altura yo creo que domino mi oficio y ese dominio te hace disfrutar enormemente lo que haces”.
Por primera vez, estas obras son expuestas al público, la curaduría de la muestra fue realizada por Ángel San Juan, Josvel Vázquez y Daile Escalona.
Según Ángel este pintor próximo a cumplir 70 años se muestra más reflexivo, joven y alegre.
La Sala Pequeña acoge la serie Tetris, nombre que se debe a un juego que Cosme practicaba con frecuencia, que al decir del artista, representan las relaciones espaciales entre una forma y el resto del cuadro. Esta serie cuenta también con cuatro piezas relacionadas con la religión cristiana, referencia recurrente en la obra del artista.

Cosme Proenza Almaguer nació en 1948 en Tacajó, Holguín y estudió primero en la Escuela Nacional de Arte en La Habana y después en el Instituto de Bellas Artes de Kiev, donde se graduó de “Master of Fine Arts”. Sus obras forman parte de 23 colecciones de museos en 23 países, entre otros, el del Vaticano.
Pero más allá de todo reconocimiento en los ojos de Cosme todavía vemos reflejado al niño que creció en una finca en Tacajó, donde soñó muchísimas cosas, al profesor que viajaba diario de Tacajó a Holguín para enseñar a sus alumnos y al pintor que en un cuarto de la casa de campo con un bombillo encendido creó gran parte de su obra.
Pero también vemos al artista que al decir de Miguel Barnet: “… no conoce el pudor. Se enfrenta al lienzo, dueño y señor de su cabeza, de sus fantasías. Nadie se ha apoderado de la tradición como él, nadie con manos más firmes y ondulantes ha recreado al Bosco como él; no creo que en Cuba haya un pintor más excéntrico, más aparentemente ajeno. Pocas obras de arte cubanas muestran un virtuosismo tan inusual”.

