
Ameno y productivo diálogo en el espacio “Con olor a tinta”, en la sede de Ediciones Holguín, sostuvieron la escritora y editora Lourdes González Herrero, anfitriona de la cita, y el historiador José Miguel Abreu Cardet, reciente Premio Nacional de Historia 2018.
Concurrido el espacio como en pocas ocasiones, principalmente de historiadores y amigos de Abreu Cardet, Lourdes hilvanó la vida y obra de su invitado con inteligentes preguntas.
“Me apasionan las novelas, el café, antes el tabaco… Me apasiona divulgar y rescatar la memoria”, sostuvo Abre Cardet, quien en este trabajo divulgativo mantiene dos blogs, envía boletines a través del correo electrónico y se mantiene activo mediante Facebook.
De niño viví rodeado de relatos. Me empezó a interesar la historia por un tío mío, Juan Cardet, que tenía una finca en las afueras y en vez de dedicarse a hacer dinero, leía mucho. Tenía una colección de Selecciones; yo me leí muchas de ellas y eso influyó en mí, incluso en la forma de escribir”, asegura el autor de Los resueltos a morir: relatos de la guerra grande (Cuba, 1868–1878).

Abreu primero quiso ser escritor, pero “por suerte me di cuenta a tiempo y me dediqué a la historia”, aunque su obra investigativa se distingue por el constante maridaje entre la literatura y la historia. “Sucede que era un gran lector de literatura y eso influye mucho, incluso la poesía es una manera de testimoniar los sucesos de la historia”.
Autor de más de una treintena de libros, Abreu Cardet ha dedicado parte de su obra al siglo XIX cubano, especialmente a las Guerras de Independencia, con énfasis en la Guerra Grande, destacando títulos como: Calixto García en España, Campaña desconocida de Máximo Gómez, Mambises internacionalistas, El sitio en Holguín, Julio Grave de Peralta. Documentos de la guerra en Cuba, y Gómez, Maceo, Martí: sus discordancias.
En sus investigaciones se ha apasionado por la microhistoria, tratando de humanizar a los héroes a través de actos sencillos de la cotidianidad. Esos actos que nos lo devuelven como seres humanos habitantes de momentos y condiciones determinadas. “Me interesa preservar la memoria de la gente, por eso siempre estoy tocando las puertas para que quede esa memoria”, añadió en Ediciones Holguín, donde estuvieron presentes, entre otros, Nilser Batista, funcionario que atiende la esfera cultural del Comité Provincial del PCC; e Hiram Pérez Concepción, presidente de la Unión de Historiadores de Cuba en Holguín.

Ejemplo de este énfasis investigativo en historias cotidianas, como lo es la también llamada Guerra de los Diez Años, es el libro que recientemente publicó Abreu por Ediciones Unión bajo el título El desbordamiento: anotaciones sobre la Guerra Grande (1868–1878) y en cuya contracubierta leemos: “La desconfianza que inspiran hoy los grandes relatos –estáticos, monolíticos, sin fisura– ha dado paso a que la historia particular se valore de un nuevo modo. De ahí que este texto de Abreu Cardet intente demostrar que tras un relato –la Guerra Grande–, se esconden numerosos relatos que humanizan la gran contienda y dan auténtica dimensión a los personajes involucrados”.
Al finalizar el espacio “Con olor a tinta”, Rachel Heredia García, directora provincial de Cultura, entregó un reconocimiento al reconocido historiador a nombre del Sectorial y los artistas holguineros; mientras el Centro Provincial del Libro y la Literatura homenajeó al también historiador José Fernando Novoa Betancourt, merecedor del importante Premio José Vasconcelos, otorgado por el Frente de Afirmación Hispanista, en México.

José Miguel Abreu Cardet, nació en Holguín el 4 de julio de 1951 y es el primer holguinero que recibe tan importante reconocimiento. Historiador y profesor, es licenciado en Historia por la Universidad de La Habana, miembro de la Academia de la Historia de República Dominicana, Máster en Historia, investigador adjunto del Ministerio de Cultura y profesor adjunto de la Universidad de Holguín. Miembro de la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC), la UNEAC y la Asociación de Historiadores del Caribe, Abreu se desempeña como especialista en la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos del Centro Provincial de Patrimonio Cultural en Holguín. Ha obtenido los Premios de la Ciudad 1987, 1997, Ramiro Guerra 2000, Regino Boti 1994 y 2002, y José María Heredia 2004, entre otros. Posee el Escudo de la provincia de Holguín, la Distinción por la Cultura Nacional, entre otras importantes distinciones dentro y fuera de Cuba.
Fotos Carlos Parra