
Por Bernardo Cabrera
La contagiosa sonoridad de la banda y el desenfado sobre el escenario del vocalista Jonathan Aarom, propiciaron que el concierto de Tópop en el Teatro Eddy Suñol, fuera un excelente regalo para el público holguinero, ávido de presentaciones diferentes como esta, que a ratos recordó la onda innovadora y atrevida del grupo Irakere, al interactuar e improvisar constantemente.
La novel agrupación, con marcadas influencia del jazz, el indie, la electrónica y los ritmos afrocubanos, interpretó temas como La cafetera, Este beat, Sabor a playa, Me engorda, Sofoca´o y Futurista, en los cuales evidenció la creatividad compositiva y la capacidad de sus integrantes de desdoblarse en varios instrumentos.

La Orquesta de Cámara, el Teatro Guiñol de Holguín y varios artistas invitados acompañaron a la banda durante poco más de una hora para crear una atmósfera de alegría y euforia entre el público, en la cual también influyó mucho el diseño de luces del realizador Wilker López, que se estrenó como director artístico.
El concierto, que contó con el apoyo del teatro Eddy Suñol, la Casa de Iberoamérica y la Dirección Provincial de Cultura, evidenció por qué estos talentosos jóvenes de la Asociación Hermanos Saiz ganaron recientemente dos premios colaterales en el Festival Cuerda Viva 2020 y fueron finalistas en el Certamen Internacional Primera Base de Havana World Music.

Y es que Tópop, con una forma peculiar de defender su arte y una carrera en ascenso, comienza a erigirse desde el oriente de Cuba en una de las bandas promisorias de la música alternativa nacional.