Así reza la sabiduría popular cuando a determinadas dolencias del espíritu se refiere, y es que reír, comprobado científicamente, nos alivia tensiones y mejora no solo el estado emocional, sino físico. Qué mejor terapia entonces para socavar en parte todo lo que hemos pasado estos dos años de difícil pandemia, sino a través de las propuestas de la VIII Edición del Festival de Humor para Jóvenes Satiricón.

La Sala Alberto Dávalos del Complejo Cultural Teatro Eddy Suñol acogió en la tarde de este jueves el espectáculo “Acaparando risas”, una simbiosis de talento artístico entre La leña del humor y el flaco ex de la Oveja Negra, Michel Pendón.
Habituales ya por estos lares, estos talentosos “jóvenes” que llevan más de un tercio de siglo en escena, proponen un humor incisivo a modo de sátira social de las diferentes problemáticas, tela suficiente por donde cortar para hacer un exquisito trabajo que le ha llevado-según ellos-, a tocar las puertas de la fama, aunque no les abren.
Las colas-y sus tantas denominaciones, con todo lo que ha implicado en estos duros meses-, la escases-con la cantidad de cosas que están en falta-, los trueques-ese retorno a las costumbres primitivas-, el connotado limón, los carneses escaneados-y las diatribas que esto implicó en su momento-, los módulos…en fin, un sin número de elementos que han sido superados, en parte, pero que nos remontan a experiencias amargas, en medio de las que incluso fuimos capaces de reírnos: es increíble la capacidad de adaptación y resistencia del cubano, así como la forma en que asume los problemas, todo ello gracias a nuestro agudo sentido del humor, bien lo dijo Martí, nuestro vino…y con eso nos estaba preparando para todo lo que se venía.
Con mucha valentía asumen el escenario este sólido proyecto que ha sentado cátedra para el humor cubano, dando paso a nuevas generaciones de comediantes como Michel Pendón, ex integrante de La Oveja Negra, que decidió hace algún tiempo probar suerte en solitario, luego de cosechar éxitos con la bien reconocida agrupación antes mencionada.
Con 37 años de experiencia y casi un doctorado en el tema, “El Flaco”-no le digan feo, que se ofende-, nos ofrece su visión personal sobre no ser agraciado-hablando en plata cubana: feo-, con su explicación científica incluso. El hermano más lindo de la familia, se encarga de ofrecer su tradicional monólogo donde se mofa de aquellos que, como él, no fueron beneficiados con determinadas virtudes físicas, sin embargo-en defensa del protagonista-, cuenta con la dicha de los feos, esa que desean los bonitos. Así se trastocan ambas definiciones estéticas para divertir al público presente que disfruta de lo lindo con estos minutos de enajenación ante el estrés cotidiano.

No podía faltar en la velada el recordatorio a esos héroes de batas blancas que lucharon incesantemente durante estos dos años para salvar incontables vidas: gracias a ellos por consagrarse a esa encomiable labor, y gracias también a Michel y La Leña…-así como a todos loss organizadores del Satiricón -, por devolvernos el típico febrero de risas al que estaba acostumbrado Holguín.