Por Lilian Sarmiento Álvarez
Ellos tienen una “Casita del Cuento” en la falda de la Loma de la Cruz. Pero el viento ha querido que sus palabras lleguen hasta una esquina de la Marqueta. Allí, donde fuera el centro comercial más importante de Holguín, se establece ahora “La picota de la palabra”.

Pero ese nombre llegó justo cuando Yoyi Sera, frente al micrófono, anunciaba el inicio de un nuevo espacio para la narración oral, junto a la AHS y la Cátedra de Narración Oral “Mayra Navarro” y, entre el público, se acomodaban extravagantes personajes salidos de los libros de Rubén Rodríguez.
— Desde hace algún tiempo queríamos tener ese espacio dirigido fundamentalmente al público joven,— dice Yoyi— , porque Palabras al Viento ha trabajado mucho tiempo para los niños, y la narración oral no es exclusivamente para el público infantil. Queríamos tener un espacio distinto, con invitados, entrevistas, que partiera de una idea para generar polémica y motivar a los jóvenes al conocimiento de algunos fenómenos sociales y artísticos.
Entre una pregunta y otra a los invitados, que en esta primera ocasión fueron los escritores Liset Prego y Rubén Rodríguez, interrumpían los actores disfrazados y regalaban un pedazo de cuento o llamaban la atención sobre algún asunto importante de la obra literaria, en un diálogo espontáneo con los invitados y el público. Este recurso sui géneris es parte de la experimentación escénica que la compañía asume en su estilo, al que ya se sumarán otros recursos escénicos como la música y las artes visuales, porque mostrar la confluencia artística entre creadores más o menos jóvenes también será un punto de partida para la improvisación de la narración oral.

El propósito es inquietar el pensamiento, que los invitados expongan sus puntos de vista respecto a un tema. No existe una palabra vacía, y si lleva una intención, si está estudiada y pensada, crea un efecto, y pienso que estamos viviendo tiempos en que hay que divertir a los públicos de una manera en la que tomen partido ante los diferentes temas, por lo que los invitados no siempre serán artistas. La narración oral y el accionar de la Compañía Palabras al Viento dará el toque distintivo, y no va a estar solamente como el hecho de contar el cuento, sino también en imágenes, composiciones plásticas, personajes salidos de las historias y escenificados en el espacio. Será el hilo conductor que vaya relacionando y provocando en los públicos mayor participación.
La idea, inicialmente preparada para la jornada «Por un mundo para los cuentos” por el Día de la Narración Oral, surgió desde la Cátedra, hasta que comenzó a materializarse y pretende convertirse en un espacio fijo ahora que el vínculo entre la Asociación Hermanos Saíz y Palabras al Viento se está estrechando.
Yoyi Sera y su compañía quieren desmontar el mito de que solo se cuentan cuentos a los niños. ¿Cómo, si no, hubieran trascendido las epopeyas griegas, o las justas medievales? Estos juglares quieren encarnar a la María Luisa de “El vecino” con la misma fuerza que a Leidi Jámilton o a los personajes de “La casa de los gatos perdidos”. Se trata de reivindicar la manifestación escénica explorando nuevos públicos y escenarios, nuevas maneras de conectar con las historias al tiempo que el intercambio con el público es in situ.

Antes de que el sol se esconda tras la Loma de la Cruz, la narración oral gozará de la luz una vez al mes, justo a las 5 de la tarde. Aquí está la picota. Que venga la palabra.