Por Lilian Sarmiento Álvarez
El año 1922 marcó importantes hitos en la historia de la literatura. Fue el año de la publicación de Ulysses, de James Joyce; La tierra baldía, de T. S. Elliot, y El cuarto de Jacob, de Virginia Woolf. La vanguardia bullía en Europa, era la antesala del surrealismo. Mientras, un peruano radicado en París acababa de publicar un libro sin precedentes en la literatura hispanoamericana. Era César Vallejo que irrumpía con «Trilce» el panorama vanguardista.

A ciento treinta años del natalicio de el Cholo, el mundo entero recuerda la impronta de la lírica vallejiana. El sello de la AHS en Holguín, Ediciones La Luz, aprovechó este 16 de marzo para celebrar también los cien años de Trilce, a celebrarse en octubre, en su espacio habitual Oda a la joven Luz.
Los escritores Manuel García Verdecia, Erian Peña y José Luis Serrano integraron un panel que desde el salón Abrirse las constelaciones compartió las circunstancias históricas en las que se desenvolvió Vallejo, desde su infancia signada por la colisión entre el catolicismo y las raíces precomombinas, pasando por su vínculo con los círculos de intelectuales de Lima, su estancia en prisión, hasta el establecimiento en Europa y el contacto con las ideas socialistas.
Verdecia se refirió al profundo humanismo que emanan de los versos de «Trilce», textos que condensan la sensibilidad de la experiencia carcelaria, la pérdida del amor, la privación de la belleza. Mientras, Serrano lo catalogó como uno de los pocos libros verdaderamente conmovedores de la vanguardia de los ’20, amén de su experimentación con el idioma, donde «la palabra arde» y provoca un rompimiento de las estructuras en función de la experiencia sensorial.
Los escritores apuntaron que Vallejo logra en Trilce escribir lo inefable y hacerlo de una forma pura, nueva, asume el punto de vista infantil no para evocar una infancia pasada, sino para redescubrir lo que se cree conocido, lo que Antenor Orrego en el prólogo a la primera edición llamó «virginidad».
Durante el encuentro también se recordó la importante labor inveatigativa del poeta y ensayista Raúl Hernández Novás en el estudio minucioso de la obra vallejiana, al cual se debió el reconocimiento de poemas no incluidos en las primeras ediciones que recogían la poética del peruano.

César Vallejo es uno de los referentes más importantes de la literatura hispanoamericana del siglo XX, a pesar de no ser el más leído o sus obras las más reeditadas. Murió en París, en 1938. Años después de su muerte, su viuda logró trasladar sus restos al cementerio de Montparnasse, donde descansan los restos de los grandes intelectuales.