Por José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia
Las derrotas son huérfanas, afirmaban los romanos. No dejaban de tener razón, pues por norma se tiende a olvidar o minimizar los fracasos. Esto es un error tales acontecimientos forman parte de la historia querámoslo o no. Este fue el caso del ataque a Jiguaní realizado, en marzo de 1897, por las tropas insurrectas bajo el mando de Calixto García.
Jiguaní era la cabecera de un municipio del oriente de Cuba. Territorio que dio un aporte significativo en las guerras de independencia, muchos de sus vecinos se incorporaron al ejercito mambí.
Al iniciarse el año 1897 Calixto García había acumulado una gran experiencia en los ataque a plazas enemigas. Durante la guerra de 1868 asaltó numerosos centros urbanos entre ellos las ciudades de Holguín y Manzanillo. Aquellas fueron acciones realizadas fundamentalmente por fuerzas de infantería que penetraban de noche en los poblados y se retiraban luego de obtener un botín.
Los ataques tenían como objetivo fundamental abastecerse en los almacenes y comercios más que capturar las guarniciones enemigas. El estrecho bloqueo a que estaban sometidos los independistas hacia en extremo difícil el abastecerse de otra forma. Este concepto de ataque varió por completo en el pensamiento de Calixto en 1896, al incorporarse a la última guerra por la independencia.
El general insurrecto contó con factores favorables. Uno muy significativo y no siempre tomado en cuenta es que el escenario fundamental de la guerra se había trasladado al occidente y centro de la isla. Los españoles habían disminuido considerablemente el número de tropas en el oriente de Cuba.
Como jefe del departamento oriental, que comprendía a las antiguas provincias de Oriente y Camagüey, contó con suficientes hombres y medios para hacer grandes concentraciones de tropas. El arribo de varias expediciones por el territorio bajo su mando que trajeron piezas de artillería, así como armas y parque le permitió disponer de suficientes medios materiales para realizar operaciones contra centros fortificados enemigos.
El ataque en 1896 al fortín de Loma de Hierro, en Gibara y luego la toma del poblado de Guáimaro fue una verdadera escuela para las tropas bajo su mando. En ambas acciones utilizó la artillería con éxito. Este era un arma que hasta aquellos momentos fue pocas veces manejada por los mambises y con resultados muy mediocres.
Calixto al iniciarse el año 1897 decidió atacar el poblado de Jiguaní para lo que realizó una concentración de tropas. Si importante serían los combates por la toma del poblado no menos necesario era mantener una estrecha vigilancia sobre Bayamo una población situada a relativamente cerca de la plaza sitiada y desde donde podían acudir refuerzo.
En pleno ataque recibió información de uno de sus generales que desde el puerto de Manzanillo había llegado a Bayamo una poderosa columna enemiga. En esas circunstancias decidió levantar el sitio, pues era imposible detener a la tropa enemiga y al mismo tiempo continuar el sitio.
Sin embargo, el general no tardó en comprender que la información era equivocada. Es cierto que una columna salió desde ese puerto llegó al poblado de Veguitas y retrocedió a Manzanillo. Ya se había producido la retirada y Calixto decidió no arriesgar a sus tropas en un nuevo asalto.
Ponemos a disposición del lector de Memoria Holguinera un fragmento del diario de Calixto García donde narra detalles de los preparativos del ataque y luego del desarrollo de este. Hemos respetado la ortografía y redacción original.
Febrero 14.
Diana á las 5 a.m. Marcha á las 6:30 a.m. Jomada de 4 leguas, acampan¬do á las 10 a.m. en «Las Cabezas» el Dr. Vieta queda en el campamento de Baire vacunando.
Febrero 15.
Diana á las 4 a.m. Marcha á las 5:30 a.m. Jornada de 5 leguas acampando á las 10 a.m. en «Cupanicú»=. Al medio día se despachó al Tte. Cnel. Dupoté que sale en comisión para el extranjero.
Febrero 16.
Diana á las 4:30 a.m. Marcha á las 6 a.m. Jomada de 3 leguas acampando á las 9 a.m. en «Mabay», Bayamo, donde encontramos fuerzas de la Prime¬ra División Segundo Cuerpo al mando del Gral. Ríos. Buen Campamento.
Febrero 17.
Acampados.
Febrero 18.
Acampados.
Febrero 19.
Diana á las 5 a.m. Marcha á las 6 a.m. Jornada de 4 leguas acampando á las 10 a.m. en «Masio Arriba» lugar de pasto regular y mala aguada.
Febrero 20.
Diana á las 3 a.m. Marcha á las 4 a.m. Jornada de 7 leguas pasando por «Masio Abajo», «Buena Vista», «San Rafael», «Estrella», «Los Arroyos», pasando el río Cauto por «Cauto El Paso», que es una pasada mala por lo pantanosa de la orilla. Acampamos á las 10 a.m. en la estancia de «Castillo» donde hay un poco de pasto y viandas abundantes.
Febrero 21.
Acampados.
Febrero 22.
Acampados. Al medio día llega el Jefe de Estado Mayor Brig. Mario Menocal de vuelta de Las Villas.
Febrero 23.
Acampados.
Febrero 24.
Acampados.
Febrero 25.
Diana a las 5 a.m. Marcha a las 6:30 a.m. Jomada de 4 leguas pasando por «Los Cayos» y «Hato Nuevo» y acampando á las 10 a.m. en Corral Nuevo, lugar de buena aguada y pasto ninguno.
Febrero 26.
Diana á las 4 a.m. Marcha á las 5 a.m. Jornada de 6 leguas atravesaño «Cauto» por «Las Coloradas» y pasando por «Limones» y «Palmante” acampando en «La Mula» á orillas del Cauto y con buen pasto.
Febrero 27.
Diana á las 4 a.m. El Jefe de E. M. con parte de la caballería se separa para ir al depósito de caballos para relevarlos. (1) El Cuartel Gral. marcha á Baire donde acampa.
Febrero 28.
Acampados.
Marzo 1°.
Acampados
Marzo 2.
Acampados.
Marzo 3.
Acampados.
Marzo 4.
Acampados.
Marzo 5.
Diana á las 4 a.m. Marcha á las 5:30 a.m. acampando á las 11:30 en “La Yaya» donde se concentran las fuerzas.
Marzo 6.
Acampados. Llega el Gral. Pedro A. Pérez. Por la noche se reciben noticias de que está el enemigo en Baire y el Gral. decide marchar á primera hora.
Marzo 7.
Marcha á las 5 a.m. con la Escolta de Caballería y la Segunda Brigs la Segunda División del Segundo Cuerpo. Jornada 8 leguas pasando «Monte Alto». Al llegar á Baire se supo que el enemigo se había retirado y acampamos á las 12:30 p.m.
Marzo 8.
Acampados. El Jefe de E. M. Brig. Menocal marcha con algunos ayudan¬tes á «Monte Alto».
Marzo 9.
Diana á las 5:30 a.m. Marcha á las 6:30 a.m. Jornada de 4 leguas, acam¬pando á las 10:30 en «Monte Alto» donde se encontraba el Jefe de E. M. y algunas fuerzas.
Marzo 10.
Acampados.
Marzo 11.
Acampados. Por la mañana el Gral. García con el Jefe de E. M. Brig. Menocal, y algunos ayudantes practica un reconocimiento sobre «Jiguaní» y se ordena la construcción de las trincheras.
Marzo 12.
Acampados. Se terminan las trincheras y se colocan los cañones en la noche de hoy al 13.
Marzo 13.
Ataque de «Jiguaní». Ocupa la trinchera del «Corujal» el Gral. Pérez; la de «Manantiales» el Brig. Collazo; la de la «Loma» el Gral. Cebreco y la de «Jiguaní Abajo» el Gral. Torres, situándose el Cuartel General en el «Corujal». Se rompe el fuego de cañón á las 6 a.m. que es contestado por el enemigo con disparos de granada hasta las 12 m. en que teniendo abierta brecha el castillo de la «Loma» y escaseando el parque, se manda disminuir el fuego de cañón. A las 7 p.m. se da el asalto apoderándose de una esquina de la plaza del pueblo, el Coronel Cartajena, de la otra los Ttes. Coroneles Pantoja y Guardia. Los Grales. Cebreco y Collazo atacan sucesivamente el Castillo de La Loma y el fuerte de Gerona; pero no pueden apoderarse de él.
Se preparaba una pieza para atacar la plaza del pueblo, cuando se recibe avi¬so del Gral. Rabí de que una gran columna española, burlando su vigilancia, había salido de Veguitas y entrando en Bayamo, por lo que consideró el Gral. que no tenía tiempo para apoderarse del pueblo antes de la llegada de la columna, y se mandó retirar la Artillería, y la infantería se retiró por la mañana á «Monte Alto» y «Cañadón». Tuvimos 35 bajas.
Marzo 14.
Acampados en «Monte Alto». Se recibió aviso á las 5 p.m. de que la co¬lumna enemiga de que se había dicho que había entrado en Bayamo, había retrocedido á Veguitas.
Marzo 15.
Salida de «Monte Alto» á las 2:45 p.m. acampando á las 5:30 p.m. de Baire. (2)
Notas
1– Una de las medidas tomadas por Calixto García y otros jefes mambises era organizar lo que llamaban un depósito de caballos, para sustituir a los fallecidos, enfermos o agotados. Esto nos da una idea del nivel de organización que llegó a contar el general García Iñiguez durante el desarrollo de la contienda.
2– Diario de Calixto García. Sala Cubana Biblioteca Nacional de Cuba.