Por Bernardo Cabrera
Cuando se habla del pintor Mariano Rodríguez la gente enseguida piensa en los gallos, ya que pocos conocen el tratamiento de la temática del desnudo en su obra y el papel emblemático que desempeñó dentro de su cuantiosa producción artística y en sus albores como pintor de renombre.
Con él reaparece el desnudo como tema de la pintura cubana, después de los cuadros Mujer, Desnudo y Campesinos felices, de Carlos Enríquez, pero con mucha más fuerza, relevancia y expresión de sensualidad.
Antes, la temática se había limitado a los ejercicios académicos de poco rigor y menos inspiración, como El rapto de Dejanira por el centauro Nesso, de Miguel Melero, donde es casi imperceptible y no posee preponderancia.
Mariano pintó en 1937 los primeros exponentes de esta temática, los cuales eran dibujos realizados a tinta sobre papel, en una especie de estudios o bocetos. Los ejecutó sin regodeos, con una línea simple y segura, sin repetir trazos ni sobrescribirlos. Esta tendencia la mantuvo hasta 1939, con dibujos como Desnudo de mujer con mano en la cabeza, Pareja con cintas y Bañistas.
Durante 1940, el autor experimenta con diferentes enfoquesy en distintos escenarios, buscando posturas más complicadas e inmiscuyéndolas con el entorno. Ese año constituye un anticipo del despertar que se originaría en sus cuadros.
El punto de despegue del desnudo en su obra está marcado por el año 1941, al emplear la acuarela sobre cartulina y elóleo sobre lienzo, además de provocar un rebuscamiento en las posiciones de sus figuras, que aparecen recostadas o reclinadas en los interiores de una habitación.

El predominio del desnudo femenino se hace palpable en una escala de 30 a 1, pero el único masculino, Hombre pelando papas, se erige como la pieza más eminente dedicho año. En su composición, de fuerte rigor volumétrico, casi escultórico, se evidencia la presencia de una figuramonumental que desborda los límites bidimensionales del lienzo en virtud de su prominente corporeidad, alusiva a la pintura muralista mexicana.
Este cuadro muestra la sensualidad y erotismo del hombre que realiza las labores del hogar, en disonancia con el machismo predominante en la República neocolonial. El cuenco de papas funciona como actante para enmascarar elpudor del hombre desvestido.

Con esta pintura aparece una de las características que va a predominar en sus piezas posteriores de la temática: el uso de colores pasteles que se iluminan en blanco y están restringidos en tonos cálidos como ocres, amarillos y sienas.
A lo largo de 1942 coexisten los dibujos, acuarelas y óleos, en los cuales acentúa el rebuscamiento en las posiciones de las figuras, con cierta alusión al manierismo. Al mismo tiempo las unifica con otros animales como el gallo y el pavo real.

En 1943 y 1944 alcanza la madurez pictórica en el abordaje del desnudo, proporcionándole un estilo único y fácil de identificar. La figura predominantemente femenina aparece de perfil, dotada de una sensualidad grotesca y voluptuosa, con cierta rudeza en los volúmenes, que le otorga una sensualidad diferente y recuerda a la Venus de Willendorf, por su forma algo obesa, pechos generosos y abultadas caderas.
Además, acentúa el genitalismo, dibuja los rostros andrógenos y muestra escenas de solos y de conjuntos, con una tendencia al erotismo evocador de comportamientos lésbicos. Los árboles, las casas, las plantas, los muebles, son apoyatura y complemento al mismo tiempo.
Durante este período trasciende la cubierta de color y luminosidad, y se dirige a la anatomía fundamental de la figura y su paisaje. El acento hipertrófico en manos y pies, el ropaje macizo, el árbol y la casa como construcciones simplificadas y sólidas, muestran un estatismo escultórico en cuadros de dimensiones reducidas.
A través del desnudo Mariano presenta las frutas cotidianas del país, que se encuentran generalmente sobre una mesa. La guanábana, el mamey, la piña, el mango, el plátano y el anón, ofrecen el esplendor de sus formas y colores, como parte de la indagación temática y formal de caracteres nacionales que se manifiesta en él en la década del 40.
También contrapone un personaje desnudo a otro vestido para acentuar la morbosidad de la interacción y mostrar las relaciones de represión y cosificación a la que la mujer se encuentra sometida, en una sociedad patriarcal, donde prevalecen los prejuicios.

Es el caso de Mujeres y plátanos, donde ambas féminas se dan la espalda en señal de reprobación; Mujeres en la ventana, donde una de ellas agita los brazos sobre la otra, que cubre su rostro como expresión de pudor; y Guajiro y mujer desnuda, donde se hace evidente la sumisión de la mujer ante el hombre, que la visualiza como un objeto de disfrute sexual. En tanto, Mujeres en la ventana presenta una evocación renacentista, en cuanto a la presencia de un interior donde, a través de un vano, se aprecia el paisaje exterior.

A finales de 1944 y durante todo 1945 sus obras se ven influenciadas por la entrada casi continua de animales domésticos que sirven de comodines. Gallos, caballos y toros acompañan al desnudo e interactúan con él. Obras como Paisaje lunar, Mujer desnuda y toro y Dos mujeres con toro y caballo son exponentes de esta tendencia.
A partir de 1946 abandona paulatinamente la temática del desnudo para centrarse en otros temas. Dentro de las escasas obras que realiza se encuentran Mujer sentada y Mujer con niña, ejecutadas a tempera; Bacanal y Mujer reclinada, en 1948, con una clara influencia de la pintura de Picasso; y Lectura de Orígenes, en 1949.

Con los años 50 y el influjo del abstraccionismo, desecha el desnudo casi por completo, a no ser por su Mujer azul,donde plasma las peculiaridades pictóricas de la tendencia no figurativa a la cual se acoge sin adentrarse completamente.
A partir de 1967 retoma el desnudo, pero combinado con frutas, como lo demuestra su serie Frutas y realidad. Estos cuadros rebosan una extraordinaria sensación de alegría y disfrute, y presentan una gran riqueza en forma eimaginación.
A través de ellos, su pintura cobra un nuevo aliento al sintetizar la más alta calidad plástica con la esencia de una sensualidad desinhibida, expresión del desarrollo de la mujer en un nuevo contexto social. Uno de sus máximos exponentes es La naranja (1972), donde alcanza un alto grado de refinamiento y erotismo.
Con la conclusión de esta serie en 1973, Mariano abandona definitivamente el placer sensual del desnudo y se inclina hacia el tema de las masas populares en las diferentes acciones de la vida revolucionaria hasta su muerte en 1990.
De esa forma dejó más de doscientas pinturas de desnudos, que fueron prácticamente exclusivas en su obra de 1941 a 1945 y de 1967 a 1973. Estas tuvieron un aplastante predominio femenino, un afán por dominar el poder expresivo del cuerpo humano, un especial interés por el uso del color y una forma magistral de interrelacionar las figurasentre sí y con el ambiente circundante.