Organizada por el Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) y la UNEAC en Holguín, el espacio galérico El Zaguán de la primera institución expone la muestra Cotidianidad desnuda, dedicada al 300 aniversario del pueblo de Holguín, los 42 años del FCBC y el Día de la Cultura Cubana.

Con palabras de catálogo del escritor Ronel González, específicamente el poema “Décimas a Holguín”, e inaugurada por el historiador Hiram Pérez Concepción, presidente de la filial de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, la exposición reúne piezas de reconocidos artistas holguineros y otros con una obra aun emergente, pero que conocemos de muestras colectivas.
A partir de las dedicatorias y con curaduría y museografía de Anette Rodríguez, especialista del FCBC, Cotidianidad desnuda tiene como lev motiv principal la ciudad de Holguín a través de las poéticas –y las miradas y búsquedas– de los diferentes artistas que la integran, y con ella, el lugar de la ciudad y su cultura en la conformación del corpus de nuestra identidad nacional.
Varias piezas se apropian precisamente de sitios emblemáticos de la urbe y sus símbolos, entre ellos La Periquera y su Aldabón, la Loma de la Cruz, los parques, el Escudo y el Hacha de la ciudad: “San Isidoro de Holguín”, de Nilser Ricardo Maldonado; “Holguinera”, de Isabel Cosano Alén; “Holguín en carnaval 2019”, pieza naif de Rolando Salvador Pavón; “Holguín”, de la serie Telos, de Hennyer Delgado Chacón; “Proyección de gracia”, de Yolanda Rodríguez Hernández, y “Parque de los tiempos” y “La Periquera”, ambas obras de Yunieski Rodríguez Sánchez.

Aunque lo que más me interesó de esta muestra son las piezas donde esta identidad local y esa búsqueda de ella en lo nacional y en lo universal que ha caracterizado en buena medida la plástica holguinera, están permeadas por poéticas que se alejan del referente común, a veces estereotipado, y logran sitios de mayor alcance, en la propia exploración, en los tantos riesgos.
Así encontramos las obras: “Homenaje a Donald Judd”, de Ronald Guillén Campos; “Sitio de ciudad”, de Dayamí Pupo Ávila; “La espera”, del joven Aníbal de la Torre Cruz; “El enterrador” y “Sin título”, hermosas litografías de María del Pilar Reyes, trabajo que sorprende gratamente a quienes no conocíamos, sí de referencia, esta parte de su trabajo; y “Rostros de piedra ojos de caracol # 2”, acrílico y collague de José Emilio Leyva; así como los trabajos en metal (mixta) de Alexander Dalmau Hernández: “Conservador de ideas” y “Eventual vocero del Rey”.

Por Erian Peña Pupo