Los grandes imperios y los pequeños dictadores que, en algún momento, se han proclamado como propietarios de las Antillas intentaron cerrar sus costas y cielos a toda influencia extranjera. Aduaneros celosos y guardacostas eficientes han fijado vigilancia muy precisa sobre quienes andan por estos lares.

Los señores del poder, pese a sus desvelos y cuidados, han obtenido más fracasos que victorias. Siempre hay una ensenada solitaria, una bahía sin nombre que recibió en algún momento el contrabando intelectual o sentimental subversivo. Un periódico, un libro, el relato de algún viajero abrió espacio de esperanzas para la aspiración insumisa de los humillados.
Cuba no fue una excepción. El celo del imperio español dejó resquicios inconsciente para la idea incendiaria. En ocasiones las mismas autoridades en cierta forma ayudaron a propagar las posibilidades potenciales de un supuesto y soñado aliado de los independentistas cubanos. Echemos una ojeada a acontecimientos que nos pueden ayudar a comprender una forma de
pensar de una parte de los cubanos del XIX.
La situación internacional es un elemento a tener en cuenta al analizar los alzamientos de octubre de 1868. Aunque es cierto que estamos ante una sociedad con una gran cantidad de analfabetos, con una prensa escasa y al alcance de una élite reducida. Pese a esto no podemos descartar los acontecimientos internacionales que de una u otra forma llegaron a oídos de
esta masa de campesinos y peones.
Los Estados Unidos jugaron un trasfondo subversivo en la masa de hombres y mujeres que tomarían el camino de la independencia en Cuba en 1868. Lo interesante del asunto es que la misma España había ayudado a divulgar el papel supuestamente subversivo de la república anglosajona del norte de América.
Narciso López había organizado entre 1850 y 1851 dos expediciones para poner fin al dominio español en Cuba. Estas se habían preparado en los Estados Unidos. Las expediciones desembarcaron en el occidente del país donde no encontraron apoyo. En los momentos en que Narciso López preparaba sus expediciones las autoridades españolas organizaron una
gigantesca operación en toda la isla que hoy llamaríamos de inteligencia militar.
La sorpresiva ocupación de Cárdenas por el general venezolano que al frente de una expedición desembarcó en la referida bahía creó un verdadero trauma en la capitanía general de la Isla. Se incrementó la labor de inteligencia con el establecimiento de vigías, prácticamente, en todas las costas. Estos debían de estar en comunicación constante con los puestos militares y autoridades más cercanas para lo que se abrieron trochas y caminos en los bosques. Se establecieron pequeños puntos de observación en ensenadas y bahías que
hasta entonces apenas habían conocido la presencia humana.
Toda esta actividad se realizó con la población local. Los vecinos de cada comarca fueron emplantillados en unidades encargadas de mantener esta vigilancia. Se explicó públicamente sobre los planes de los enemigos de España. Según la propaganda hispana se organizaban expediciones en la vecina república con entera libertad. De esta forma en apartados rincones de la isla se hizo popular la actitud nada amistosa de Estados Unidos hacia España. Se llevó a cabo una sistemática propaganda por las autoridades denunciando públicamente el apoyo de ese país a Narciso López y sus seguidores.
Es posible que muchos de los vecinos de estos apartados barrios rurales no tuvieran una definición muy clara de que lo que eran los Estados Unidos. A partir de aquel momento si bien es posible que no lograran del todo intelectualizar el concepto donde estaba y que era aquella nación, comprendieron la geografía sediciosa del vecino del norte. Este espíritu de alarma ante la organización de una expedición antiespañola en ese país continuó en boga por varios años. Todavía en 1855 en la jurisdicción de Holguín fueron detenidos dos individuos acusados de preparar las condiciones para apoyar la llegada de una expedición desde ese país. (1)

Un ejemplo elocuente de las dimensiones que había alcanzado, en la mentalidad popular, los Estados Unidos como un posible aliado del pueblo cubano en una futura guerra contra España fue el movimiento de Joaquín de Agüero. Uno de los acontecimientos políticos que más impactó a la sociedad criolla del oriente de la isla fue esta fracasada conspiración. A diferencia del de Narciso López que se desarrolló en el occidente de la isla y con la participación, fundamentalmente, de extranjeros. La sublevación de Agüero no solo se efectuó en la comarca oriental, sino que en el estuvieron comprometidos varios individuos pertenecientes a antiguas familias criollas. En este movimiento también estaba el papel sedicioso de los Estados Unidos. Uno de los detenidos por aquellos acontecimientos declaró que el objetivo de la conspiración era:
“…romper el yugo del gobierno de España para hacerse independiente y contaba al logro de este propósito con fuerzas que vendrían de los Estados Unidos y con las de ellos mismos; pero que para esto era necesario que en cada pueblo de la Isla hubiera una junta para que
esta se entendiera con la de Puerto Príncipe y obrase de acuerdo con el Plan…” (2)
Si la afirmación sobre la participación de fuerzas procedentes de los Estados Unidos era cierta o no poco importa. Lo cierto es que tal criterio se manejaba por la población local como una posibilidad.
Por último la guerra civil estadounidense que puso fin a la esclavitud debió también de causar un impacto en la sociedad cubana. Por lo menos había una preocupación de las autoridades españolas para evitar que el ejemplo se extendiera en la isla. En Santi Espíritus fue detenido un ciudadano italiano que vendía unas láminas con la figura de Abraham Lincoln dándole la libertad simbólicamente a un grupo de esclavos.
De esa forma fue llegando a la población cubana información sobre la potencial actitud de apoyo de los Estados Unidos a una sublevación independentista cubana. Pero la imagen creada en una parte de la población cubana y en especial en estas comarcas del oriente del país era que podían contar con un aliado en el vecino del norte. Es posible que esto explique la actitud de la dirección evolucionaría de solicitar la anexión a los Estados Unidos. Para la mayoría de esta gente el vecino del norte era un viejo. La posterior actitud del gobierno de los Estados Unidos acabaría mostrando que los intereses de ese país eran apoderarse de Cuba no lograr su
independencia.
En menor medida Gran Bretaña aparecía ante la imaginación popular como un potencial aliado. En este criterio debió de influir la posición antiesclavista de ese país. En 1844 David Turmbull que había sido cónsul de Gran Bretaña en La Habana visitó Gibara. Estaba tras el rastro de un grupo de negros de las Antillas inglesas que habían sido trasladados como esclavos a ese territorio. El valiente y generoso escocés llevó a cabo una intensa búsqueda de aquellos infelices enfrentándose a los funcionarios y testaferros coloniales. Las autoridades locales acabaron por detenerlo y expulsarlo del país. Es posible que ese acontecimiento dejara alguna huella en la memoria popular. Pero en esencia la actitud antiesclavista de Gran Bretaña comentada y conocida con ejemplos concretos de barcos negreros apresados debió también de calar en el criterio popular en este territorio donde la esclavitud no era importante económicamente quienes propagaran la libertad de los africanos podían despertar simpatías. Es de pensar que en el occidente del país y otras regiones donde la esclavitud era importante económicamente se pensara de otra forma.
Es por esto que en un inicio los sublevados creyeron que su causa recibiría apoyo de los Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países. Pero esto no fue solo criterio de la élite de cultos terratenientes que encabezó la sublevación. La opinión caló en líderes locales.
En este sentido se puede valorar las palabras de uno de los caudillos de la frustrada sublevación que se produjo en Guantánamo en 1868. Uno de los detenidos relató a las autoridades hispanas las palabras del insumiso: “En el Norte de América públicamente se estaba reclutando gente para ayudar a los revolucionarios, que ya había más de seis mil hombres que estaban para llegar de un momento a otro…” (3)
El mismo líder en su arenga puso en evidencias las esperanzas puestas en la Gran Bretaña. En su discurso el insurrecto afirmaba que un buque español iba a bombardear una población controlada por los revolucionarios: “…pero una fragata inglesa le dijo al citado general que si bombardeaba… lo bombardeaba a él”. (4)
Tal asunto es incierto. Los revolucionarios no llegaron a controlar ningún puerto. Ni ocurrió el incidente referido. Pero lo importante es que aquella gente lo creía. Se tenía en general una confianza desproporcionada en las buenas intenciones de otros estados. El referido líder guantanamero expresaba: “…que las naciones extranjeras aconsejaban a España por un
tratado comercial que abandonase la isla porque si así no lo hacia la revolución triunfaría de todas maneras…” (5)
La imaginación popular extendió sus alas. Hay referencias a imaginarios desembarcos de fuerzas procedentes de los Estados Unidos. Incluso se creyó entre los revolucionarios que un buque había bombardeado en diciembre de 1868 el puerto de Gibara. Asunto por completo incierto. (6)

Tales noticias debieron de ser un incentivo para los sublevados. Tendía a justificar el alzamiento. No era este una sublevación en un apartado rincón del imperio español de un grupo de desconocidos terratenientes y campesinos. En la imaginación popular, tradicionalmente febril en el oriente de la isla, el movimiento sería reconocido por grandes potencias. Todo esto le daba un trasfondo de seguridad y en especial de legalidad. Era una forma de convencer y atraer a los indecisos de sumar hombres y voluntades a la revolución. Era en fin un mecanismo del alzamiento. Aunque había un pequeño problema. Tales criterios eran puramente imaginativos. Los revolucionarios cubanos estaban solos como siempre ha ocurrido con los antillanos en sus luchas de liberación.
¿Podríamos considerar que fueron estas pérfidas invenciones de los insurrectos para atraerse a los timoratos? Es posible que algún avispado caudillo local propagara tales criterios con el objetivo de fortalecerla. Pero en ocasiones al estudiar el pasado creemos que muchos asuntos ocurrieron por decisiones y voluntad de los protagonistas. Sin embargo lo real es que en la vida cotidiana y, en especial, en momentos de revolución muchos acontecimientos se forjan y precipitan sin planificación ni lógica alguna. En ocasiones ni los mismos beneficiados con el asunto tienen nada que ver con ello. Lo importante para comprender los aspectos subjetivos y los hechos que influyeren en un período determinado no es tanto determinar lo que era cierto lo imaginario sino en ocasiones lo que se creía.
En este caso era necesario creer en el apoyo internacional y en especial de los Estados Unidos, Gran Bretaña y otras potencias. Este se produjo tan solo…en la imaginación popular.
NOTAS
1- Archivo Nacional de Cuba. Fondo Comisión Militar. Legajo 123. Número 1.
2- Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Comisión Militar. Legajo 100. Expediente
4. Folio 118.
3- Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Comisión Militar. Legajo 126. Número 12.
4- Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Comisión Militar. Legajo 126. Número 12.
5- Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Comisión Militar. Legajo 126. Número 12.
6- Museo Provincial de Historia. Fondo Julio Grave de Peralta. Libro de Borradores
Publicado en Memoria Holguinera Radio Angulo en internet. Link: Una ensenada solitaria y el contrabando subversivo (icrt.cu)