Gran serenata nocturna

Eran las dos de la tarde, yo iba saliendo del Hotel Ordoño cuando la escuché, tenía un acento peculiar, muy argentino o uruguayo, nunca se sabe, y decía a alguien por el móvil que debía irse a no sé dónde y no iba a estar en el concierto de Silvio, que la perdonara.

Aunque no era una mujer bella, lo que se dice bella, me impresionaron de su totalidad los ojos de un azul electrizante y el sombrero de cuero que usaba, haciéndose ver como una cowboy perdida en las imprevistas voluptuosidades caribeñas de un festival de cine…

Qué nos perdonen por ese concierto los muertos de nuestra felicidad. O no. Qué más da si era apenas inicio de lacanícula y Gibara ostentaba en su mar todo el verde turquesa del Caribe, y las calles estaban titilando arte, gente que venía con el pecho lleno de fotogramas y guiones y cada joven pedía gardenias con los ojos.

Silvio Rodríguez sentado al frente, junto a una hermosa y excelente flautista,quien tocó de lado el más antiguo de los instrumentos musicales como nunca escuché a nadie hacerlo. La Plaza Da Silva estaba repleta de gibareños y venidos de todas partes y pronto comenzamos a soñar con serpientes y fuimos tomados por los ramilletes de buganvilias, amapolas y geranios que crecían entre los acordes-y cantábamos a coro de corazón…Ocasi nada que no es lo mismo pero es igualOjalá que tu nombre se le olvide a esa vozYo me muero como viví…

No fue como dirían los ridículos una noche mágica, No. Fue una noche real, tan real que todavía podemos estar allí escuchando a ese gran trovador que es Silvio Rodríguez y sintiendo los sempiternos coros del pueblo y ver como las trovas se empinan ante nuestros ojos como cientos de papalotes, y nadie o nada puede cortarlos, porque sus rabos sin fin los hacen, justamente, llegar al blanco palco de las nubes.

Silvio canta otra, otra, otra y no sé por qué cuando se despide, yo recuerdo aquella mujer con sombrero y siento una pena enorme por que se haya ido y se perdiera conocer el delirio y el polvo, esta bella locura y sublime forma de amar.

Por Katherine Pérez

Luces, Gibara,¡acción!

EXT. CALLE–OCASO

La Calle Real está llena de Gente (arteria principal de la verticalidad de Gibara); todo el mundo expectante. Francisco Fabián se fotografía con cuatros periodistas. Una vieja chismosa (si no fuera chismosa, seria una anciana curiosa) asoma la cabeza para comprender por qué el bullicio no la deja ver su serie (del Paquete). Los niños sonríen y juegan; los adultos esperan y se impacientan(se observa la dicotomía del pensamiento infantil y el pensamiento “maduro”). Las sirenas anuncian el comienzo del evento cultural más importante que ocurre en Gibara; un sitio que ama el cine.

Alguien vuelve la mirada hacia el mar, como buscando la inspiracion en el horizonte donde también se vislumbra el cielo. Cuando regresa la vista percibe desorientado algo conmocionante y emocionante: ha comenzado el desfile.

Las luces fulgurantes de las antorchas preceden la caravana de artistas internacionales, que muy joviales, devuelven el saludo al mar de pueblo que los celebra, pues le han devuelto la vitalidad a una ciudad eternizada en el espacio, pero no en el tiempo; una ciudad que enamora por su olor costero, pero realmente sabe a cine. Esta sazón fue concebida por Humberto. Pero Humberto es omnipresente, inmortal.

Para continuar con su legado, Pichy ha transfigurado las esencias artísticas y ha convertido un festival de cine en festival de las artes, de ahi la grandeza de su obra, que se renueva como si el decursar del tiempo solo fuese pretexto para la posteridad. Quiza por eso alguna que otra cinefila empichernida dice que “Perugorria es un buen vino”, cuando escucha las palabras de una voz que, después de un evocador e incitante discurso, expresa:“declaro oficialmente inaugurado el 14 festival Internacional de Cine de Gibara. ¡Viva Humberto Solas! ¡Que viva Gibara!¡Al Cine!”

INT. CINE JIBA-NOCHE

El cine repleto. Se confunden los rostros gracias a la precariedad luminosa,quecrea una atmósfera mítica, onirica, como si se tratara de un sueño, de esos sueños de Garrandés. Luego todo se comprende, pues entre la luminiscencia tornasolada se distingue una Yemaya, una verdadera. Por ello se aprecia a un creyente cuando reza, casi a regañadientes “wáwáyolá sofí oré wáwáyolékolubo”.

Ella se mueve, gira, contorsiona su cuerpo, tiene espasmos y la gente solo aguarda, solo escucha. No hay espacios para las palabras.

Admirados, todos aplauden.

De la nada surge una voz, acompasada con la imagen de gente que merece mucho ( Rene de la cruz menciona la entrega de los premios Lucia, por la obra de toda la vida a nada más y nada menos, que Pineda Barnet, Mirta Ibarra y Salvador Wood). La ovación no se hace esperar y aflora el llanto de quienes la merecen. El aplauso suena a manos rotas, incesantes. Cómo detener el placer de homenajear la maestría infinita.

Humberto siempre ha estado ahi, aún cuando se pretende ausente. Y entonces aparece trastocado en danza. Fuma mucho, sobre todo fuma, y el humo flota y vuela como sus ideas. Algunos creen que es una interpretación magistral de Codanza, pero otros los sienten alli, entre sus tres Lucias, la mas bella historia de amor que tuvo y tendrá con el séptimo arte, con Raquel, con Eslinda, con Adela.

EXT. PLAZA DA SILVA-NOCHE

Se escucha una guitarra. Y Silvio..

Corten.

Continuará

Por Richard Driggs

 

 

Inició Festival Internacional de Cine de Gibara

Foto: Lisandra Cardoso

El XIV Festival Internacional de Cine de Gibara inició el 1 de julio en esta ciudad costera del oriente norte de Cuba con un desfile inaugural protagonizado por los artistas que asisten al evento y una gala que acogió el Cine Jibá.

El Teatro Guiñol de Holguín y Teatro Andante de la provincia de Granma, dieron colorido con sus vistosos vestuarios al pasacalle donde también evolucionaron relevantes figuras de la pantalla grande nacional e internacional como Benicio del Toro, Héctor Noas, Néstor Jiménez y Jorge Perugorría, presidente del Festival.

El pueblo de Gibara, anfitrión y protagonista del evento, repletó el Cine Jibá junto a otros visitantes de diferentes lugares de Cuba, para presenciar la entrega de los Premios Lucía de Honor Por la Obra de la Vida que en esta ocasión recayó en el director Enrique Pineda Barnet y los actores Salvador Wood y Mirta Ibarra .

“Si algo lamento en la vida es no haber tenido el privilegio de formar parte del elenco de Humberto Solás, pero sí tuve la dicha de mantener relaciones de amistad con él que son tan fuertes o más que las profesionales”, expresó la también guionista y dramaturga al recibir la distinción.

René de la Cruz, director artístico de este suceso cinematográfico, comentó al subir al escenario para presentar la gala: “Hay tremendo aire acondicionado y, sin embargo, tremendo calor. Eso quiere decir que el cine está repleto. Es lo que queremos nosotros, que siempre el cine esté así para que vean las películas de nuestros amigos, algunos que incluso están aquí, amigos que vienen por primera vez otros, que repiten y estoy seguro seguirán repitiendo”.

Entre el público, disfrutaron de la velada, Rosa María Ráez, miembro del Buró Provincial del Partido; Julio César Estupiñán, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular en Holguín; Manuel Marrero, Ministro de Turismo; Fernando Rojas, viceministro de Cultura; Rachel García, directora Provincial de Cultura, Idelsa Tamayo, directora Provincial de Cine y Yaquelín Tapia, directora Provincial de Cultura en Gibara.

El carácter renacentista que le imprimiese Solás al otrora Festival de Cine Pobre, al incluir varias manifestaciones artísticas en su propuesta, estuvo vigente en la velada de apertura con la actuación de la compañía de Danza Contemporánea de Holguín Codanza. La agrupación interpretó la canción tema del Festival, Mi jíbara Gibara, de Andrés Levin, estrenada en la pasada edición. Íconos de la gran pantalla como Charles Chaplin y elementos inherentes a este arte como cámaras y claquetas están presentes en una coreografía que muestra la fuerza y vitalidad de los bailarines.

Otra sorpresa deparó la jornada como el contacto con Héctor Villar, periodista deportivo que se encuentra en la Copa Mundial de Fútbol Rusia 2018 y quien envió un saludo a los gibareños y a los participantes en el evento.

El cierre audiovisual estuvo a cargo de Manuel Jorge, cineasta que estrenó el documental Humberto Solás. Virtuosismo y Excelencia, a diez años de la desaparición física del cineasta.

Por Rosana Rivero Ricardo
Tomado de www.ahora.cu/es

Silvio Rodríguez y la mágica velada en Gibara

Concierto de Silvio Rodríguez en la apertura del XIV Festival Internacional de Cine de Gibara. Foto: Lisandra Cardoso
Las emociones compartidas por el reconocido cantautor cubano Silvio Rodríguez, sus músicos acompañantes y el público asistente a la Plaza Da Silva, escenario de las noches de conciertos del XIV Festival Internacional de Cine de Gibara, hacen afirmar las virtudes de una presentación en las que las cualidades de los artistas se unen a las de aquellos a las que va dirigida sus letras.

Desde horas tempranas de la tarde de este domingo primero de julio comenzaron a ocupar espacios frente al escenario los seguidores del artista, que llegaron desde los diversos puntos geográficos de la mayor de las Antillas.

En cambio, otros, no tuvieron que salir de casa ya que desde su sala, azotea o balcón, contaron con un lugar privilegiado, para disfrutar del concierto en la también conocida internacionalmente como Villa Blanca de los Cangrejos.

Concierto de Silvio Rodríguez en la apertura del XIV Festival Internacional de Cine de Gibara. Foto: Lisandra Cardoso

La admiración de los espectadores por el artista quedó demostrada, desde el primer instante, cuando el trovador subió al escenario y fue inmensa la ovación.

“El reparador de sueños”, “La Maza”, “El Mayor”, “La gota de rocío”, “Quién fuera”, “Escaramujo”, “Rabo de Nube”, entre otros muchos temas fueron coreados en una noche de encantos donde Gibara, su pueblo, la brisa del mar junto a Silvio y su música hicieron posible una mágica velada.

Por Yudit Almeida Pérez
Tomado de www.radioangulo.cu

Inició el XIV Festival Internacional de Cine de Gibara

Desfile tradicional del pueblo gibareño junto a los actores, cineastas, productores, autoridades gubernamentales y políticas holguineras, durante el XIV Festival Internacional de Cine de Gibara. Foto: Lisandra Cardoso
Una vez más la Villa Blanca de los Cangrejos abrió este domingo primero de julio sus puertas al Festival Internacional de Cine de Gibara esta vez en su décimo cuarta edición, un evento que bajo la guía del actor y director Jorge Perugorría vuelve a dar vida al Séptimo Arte desde la mágica ciudad que escogió el gran cineasta Humberto Solás para filmar algunas de sus películas.

Un mar de pueblo bajó desde lo más alto de la ciudad hasta el Parque Central en un desfile, donde las mejores tradiciones culturales gibareñas se unieron a invitados nacionales e internacionales, junto a patrocinadores para hacer una gran fiesta de pueblo.

Concierto inaugural del XIV Festival Internacional de Cine de Gibara. Foto: Lisandra Cardoso
La Asamblea Municipal del Poder Popular dejó abierta esta edición en tanto Perugorría, prometió continuar el legado de Solás y hacer cada año más universal este Festival que cambió de nombre pero no de esencia.

El cine Giba acogió la gala inaugural en la cual la compañía holguinera de danza contemporánea Codanza realizó un magnífico homenaje a la película Lucía, ese clásico del cine cubano, que junto a “Memorias del Subdesarrollo” está cumpliendo 50 años.

Mirtha Ibarra recibió el premio “Lucía de Honor” en esta edición del XIV Festival Internacional de Cine de Gibara. Foto: Lisandra Cardoso
El comité organizador del Festival Internacional de Cine de Gibara otorgó el premio Lucía de Honor por la obra de toda la vida a Enrique Pineda Barnet, Mirta Ibarra y Salvador Wood.

Una vez más Gibara acoge el Festival que rinde eterno homenaje a su creador Humberto Solás y al cine cubano.

Por Yudit Almeida Pérez
Tomado de www.radioangulo.cu

Más de 200 películas, 69 de estreno, en Festival de Verano

Por Teresita Jorge Carpio

Rodaje de «Sergio & Serguei». Héctor Noas interpreta a un cosmonauta ruso. Al fondo a la izquierda, Ernesto Daranas, director del filme. Foto: Archivo
 Más de 200 películas, de estas 69 estrenos, serán exhibidas durante el Festival de Cine del Verano 2018 que llegará a toda Cuba, incluidas sus zonas más intrincadas.

Del cuatro de julio al dos de septiembre tendrá lugar la temporada fílmica estival, que Benigno Iglesias, vicepresidente del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, calificó de variada y atractiva para todos los gustos y edades.

Según se informó en conferencia de prensa, las cintas -incluidas en 43 ciclos- están caracterizadas por diversas temáticas y géneros, y serán exhibidas tanto en La Habana como en el resto de las provincias para llevar una recreación sana y educativa al público de todo el archipiélago.

La programación infantil, que reviste un carácter especial para la etapa veraniega, consta de tandas de películas en 3D, tecnología tridimensional que podrá ser apreciada por niños y adultos los fines de semana en la sala Charles Chaplin, de La Habana.

Algo que se tuvo en cuenta esta temporada fue vincular el cine a otras manifestaciones como la danza, la literatura y la música, señaló Iglesias.

El programa contempla los films El fantasma de la Opera en el Royal Albert Hall y Les Luthiers: Lutherapia, y documentales como La pasión del Prado, El Louvre: La visita y El gran museo, por sólo citar unos pocos.

Asimismo se anuncian sendas muestras sobre los actores Meryl Streep y Ricardo Darín, así como del cubano Sergio Corrieri sobre cuya vida y obra será exhibido un documental, además de los films El hombre de Maisinicú y Memorias del subdesarrollo, entre otros donde evidencia su talento.

Benigno Iglesias calificó de plato fuerte el estreno comercial del largometraje cubano Sergio y Serguei, de Ernesto Daranas, que se alzó con los Premios del Público en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana y en el de Cine Latino de Toulouse, en Francia.

(Con información de Agencia Cubana de Noticias)