Espacio público, plataforma para bailarines

Se colocan en fila: los cuerpos acuclillados, las rodillas curveadas de manera que la joven puedan caminar sobre ellos como por sobre un puente. El lezamiano puente, un gran puente.

Cuando la bailarina pisa sus espaldas, corren a ponerse delante, y así una y otra vez, mientras va caminando sobre ellos, incluso apoyándose sobre las estructuras posibles pero sin tocar el suelo. No puede tocarlo, pero sí se sube a un auto, recta por las paredes, por los muros…

Comenzaron en El Callejón de los Milagros del Complejo Cultural Plaza de La Marqueta al compás de la música y al inicio el objetivo era llegar solo hasta la próxima calle. Pero se trataba de superación, cuestión vital para el desempeño de cualquier bailarín. Por eso siguieron formando un cordón humano que se extendió hasta La Bodeguita del Medio, de ahí a los muros del Centro Provincial de Arte, el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, pasando por puertas y salones, hasta el tabloncillo del Teatro Eddy Suñol.

Precisamente de eso –superación, confianza en el otro, vitalidad, fuerza, motivación– trata el taller de creación e improvisación “Espacio público, plataforma para bailarines”, impartido por Yoel González, directora de la compañía guantanamera Médula.

Estos muchachos –adolescentes interesados que se han insertado al evento– han dado el primer paso en la danza: de la calle, mediante la improvisación y el ingenio, hasta el mismísimo tabloncillo del Teatro, comenta Yoel, quien inicialmente pensaba aunar a los participantes en un amplio cordón humano desde la Loma de la Cruz hasta el teatro holguinero.

Espacio público para bailarines. Fotos del autor

Yoel confía en ellos, los estimula, los ayuda a crecer. Y ellos en él; no hay mejor simbiosis. Así estos muchachos, liderados por el joven coreógrafo guantanamero, dan vida a las calles mientras las personas toman fotos, los filman… Esta, lo han demostrado, es una urbe donde los espacios públicos son plataformas reales para bailarines osados que se integren al paisaje urbano y lleven la danza como un camino en la vida.

Por Erian Peña Pupo

Folclore cubano protagoniza el “Malakhov”

Ángela López es una joven boliviana que llegó a Cuba en viaje de turismo. Mas cuando supo que en Holguín se desarrollaba el Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Valdimir Malakhov, viajó los 700 kilómetros que separan este territorio de La Habana, exclusivamente a recibir clases de rumba.

Por Rosana Rivero Ricardo

Fotos: De la autora

La profesora Bárbara Balbuena la recibió en el Ilé de la Rumba, sede de la Compañía Folclórica La Campana. Al frente y en medio del grupo de bailarines colocó a la aprendiz, para que pudiera captar mejor toda la riqueza de los movimientos de este género músico danzario.

“La rumba se siente mucho al bailar. Pasé un poco de clases en Bolivia, pero es muy distinto. La rumba es parte de la cultura de Cuba y aquí es donde se aprende”, afirma Ángela. “En la clase conocí bien unos cinco pasos; los otros, más o menos.Tengo que seguir practicando, pero me llevo una linda experiencia a mi país”, concluyó.

Ella no fue la única alumna satisfecha con las clases de rumba, amenizadas en vivo con la música del grupo de la Compañía Folclórica La Campana, de Holguín. El bailarín Julio César Medina agradece a la maestra Balbuena no solo los dos talleres, sino la conferencia que sobre el género impartió.

“En 2016 nos trajeron para el Grand Prix a la profesora Silvina Fabars, con la cual dimos clases de folclore. Ahora nos trajeron a la profesora Bárbara que nos mostró la rumba por dentro, no solo a través de clases prácticas, sino con la conferencia donde explicó los tipos de rumba, sus orígenes, los instrumentos y los lugares de referencia. Es algo que nos hacía falta a los bailarines de Holguín”.

AilínDriggs,bailarina de La Campana, expone que, a pesar de dedicarse a bailar rumba, con la profesora Bárbara aprendió cosas que no sabía que existían, como las rumbas miméticas.

“Se trata de un género que se bailaba en ‘el tiempo de España’, como se les conoce, y se caracteriza por la picardía, la jocosidad, el doble sentido que está en el carácter de los cubanos. ‘El papalote”, ‘El gavilán’ y ‘Mamabuela’, están entre sus exponentes. Conocí además diferentes pasos, las cadencias de bailes según los géneros de la rumba como el yambú, el guaguancó y la columbia. Los hemos practicado y nos hemos divertido mucho”, expuso Ailín.

La profe suma seis décadas en su calendario, pero en la pista luce la misma vitalidad que los jóvenes bailarines que reciben su clase. Llegó a Holguín gracias a la invitación de la profesora Maricel Godoy, compañera de clases en la Escuela Nacional de Danza Moderna y Folclórica y quien auspicia el concurso junto a Vladimir Malakhov.

“Creo que los bailarines han aprovechado mucho los dos clases que impartimos de rumba que tuvieron el interés metodológico de enseñar cada uno de sus estilos y las rumbas miméticas, las cuales se ven muy poco en los grupos profesionales y pensé recordarlas, aportar ese conocimiento para que se motivaran a hacer obras coreográficas de proyección escénica.

“Los talleristas han sido muy interesados. También han disfrutado mucho cada clase y cada movimiento. El folclore es muy espontáneo y ellos se quedan con deseos de seguir bailando.

La agenda de la profesora continúa este 28 de septiembre con una clase de bailes yorubas en la Escuela Elemental de Arte y una conferencia en la sede de Unión de Escritores y Artistas de Cuba en Holguín, sobre “Las fiestas rituales en la Regla de Osha”.

 

 

Experimentar, provocar, arriesgarse…

La idea de convertir al Grand Prix Vladimir Malakhov en un gran festival se hace palpable en estos cinco años de fundado. Extender el programa hacia conferencias, talleres, conversatorios y clases magistrales demuestran que el evento se enriquece y sobrepasa las noches de concurso.

Precisamente por este motivo se ha insertado, ya por segunda ocasión, un espacio para la promoción, análisis y creación de videos-danza: talleres teóricos y creativos impartidos por el crítico de arte Andrés D. Abreu, quien además es codirector de DV Danza Habana: Movimiento y Ciudad, encuentro internacional anual más importante que ocurre en el país para este tipo de creación audiovisual.

El objetivo de los talleres radica en instalar el video-danza en el “Malakhov”. Foto: Adrián Aguilera

La experiencia del 2017 fue acertada, entusiamó al público, a los organizadores del festival. En la noche de premiaciones de la cuarta edición, se proyectó una pequeña pieza que fue el resultado de esos días de intercambio. Este año se pretende lo mismo, pero con mucha más fuerza y organización, más visiblidad. Por ello la iniciativa de tener muestras de video circundando dentro del ambiente del evento, que se exhiben en el lobby del teatro Suñol.

El objetivo de los talleres radica en instalar el video-danza en el “Malakhov”. “Mostrar esa otra parte menos física a nivel natural del cuerpo del bailarín, desde el audiovisual, el video, desde otras acciones tecnológicas posibles que interactúen con la danza”, afirma D. Abreu.

En Cuba la producción de video-danza no es rica, todavía queda un largo camino desde la creación y la comprensión de la utilidad de esta forma sugerente de construir imágenes y mezclar al movimiento, al cuerpo del bailarín. Sobre ello, el crítico de arte comenta: “La producción sigue siendo menor, en relación a la cantidad de compañías que tenemos y realizadores audivisuales que se gradúan en nuestra facultades de medios. Esa hibridación que debe confluir para que fluya la video-danza entre coreógrafos y bailarines, con un sentido experimental, debe crecer en algún momento, y debe propiciar mayor cantidad de obras”.

“Tal vez no se ha interiorizado por las propias compañías que estas creaciones implican tener un material audiovisual que quedará para su historia, que no solo sea ese registro chato de una coreografia. Esa elaborada y pensada producción puede ser más atractiva y sugestiva.Creo que está en la mente de muchos directores de los grupos, que pudieran apoyar más a que confluyan esas fusiones”, revela en ese sentido.

Los talleres también tiene un propósito instructivo, ayudan a conocer elementos conceptuales, técnicos y prácticos:“Insistimos en estar en todos los festivales posibles, para actualizar, para atemporizar al contexto cubano creativo con lo que está pasando en el mundo con la materia y para incentivar la producción en Cuba que todavía es ineficiente”.

Andrés D. Abreu habla de otros espacios que promueven a esta tendencia: “Aparte del Festival Internacional de Video Danza DV Danza Habana: Movimiento y Ciudad, creamos el proyecto paralelo Tecnologías Que Danzan (TQD), pensado para dotar de obras al festival y que sustenta las demás acciones que hacemos dentro de otros eventos. TQD es un proyecto colateral, se ocupa de la ampliación, tanto dentro como fuera del país, de las relaciones por el fenómeno del video-danza cubana”. Con una mirada más amplia, TQDse apoya en otras producciones danzarias que contienen elementos tecnológicos, y no son exactamnete el video; pueden ser el mapping, el trabajo con láser, la música electrónica; según cuenta el especialista.

Acerca de las distinciones de esta no tan nueva tendencia D. Abreu asume: “El sentido coreógrafico de la producciónes esencial. El hecho de que podamos ver, sentir un cuerpo danzante dentro del material, que tiene otras posiblidades que no tiene el ser danzante sobre la escena y los formatos tradicionales de hacerdanza, esvital. Eso se logra en la conjunción de posiblidades, que brinda la unificación o la interacción de los dos lenguajes”.

Experimentar trae, a veces, demasiado riesgos, riesgos a hacer aceptados, riesgos a ser comprendidos, cuestionados. Para Andrés experimentar siempre es un bien, incluso cuando se cae en el error. “Lo que no es sostenible es el letargo histórico, que el tiempo avance y por no experimentar y tenerle miedo al error sigamos viendo tanto en el escenario como el produccion audiovisual cubana relacionada con la danza una estética, un manera de hacer y producir que no responda a los tiempos que corren”.

“Ese envejecimiento que ocurre tanto a nivel corporal y físico sobre la escena o lo que sucede en la mirada o en la manera de crear, fotografiar o producir dentro del audiovisual cubano, si no se experimenta, si no se arriesga, no avanza. Prefiero ver una experiencia provocadora, futurista con errores, que una experiencia añejada, vetusta y aburrida;pero si fuera perfeccionista, futurista y arriesgada eso seríael máximo, es a lo que aspiramos, pero para eso hay que experimentar”.

Por Jorge Suñol Robles

Rubén Rodríguez: “Mi sueño es fundar mi compañía”

Por Rosana Rivero Ricardo

Fotos: Carlos Rafael

El intercambio con grandes exponentes de la danza en Cuba caracteriza el Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov que en su V edición tiene entre sus protagonistas a Rubén Rodríguez.

 

Foto: Carlos Rafael

El bailarín de 61 años, compartió su historia en un encuentro desarrollado en la tarde de este 26 de septiembre en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en Holguín.

Rubén, con el histrionismo que le caracteriza, narró cómo sin querer se inició en el mundo de la danza a los nuevos años a través de una audición que era para su hermana y a él, trepado en un árbol con una pierna al lado de la oreja, le vieron las condiciones físicas para la disciplina.

Asimismo comentó sobre su paso por la Escuela Nacional de Arte, su espíritu rebelde y sus inicios en Danza Nacional de Cuba hasta ser considerado su primer bailarín en 1977.

Rubén Rodríguez en el escenario del Teatro Eddy Suñol en la noche del 25 de septiembre. Foto: Carlos Rafael

Lícito destacar que tras la aparición en escena de Rubén Rodríguez, la crítica especializada comenzó a hablar sobre el nacimiento de una primera figura en la danza contemporánea.

Acerca de los coreógrafos y piezas que más influyeron en su carrera, las motivaciones que lo llevaron a alejarse de los escenarios cubanos y su gran sueño de crear una compañía que pretende fundar en 2019, también disertó el artista.

Entre los momentos más emotivos estuvo la historia de cómo en 2003 recibió el criterio de que ya estaba mayor para bailar. “Se me salieron las lágrimas y me fui a tomar un par de cervezas. Decidí que mi carrera no terminaría ahí. Aprovecharía mi experiencia para enseñar e impulsar la carrera de jóvenes bailarines”, comentó.

Al respecto, destacó su experiencia en Holguín en los talleres que impartió en la mañana de los días 24 y 25 de septiembre en la sede la Compañía Codanza, clases que tenía guardadas desde hacía 20 años.

Foto: Carlos Rafael

Rubén también bailó en el escenario del Teatro Eddy Suñol en la noche del 25 de septiembre y demostró que, a sus 61 años, aún conserva la técnica que le valió el título de primera figura y domina el dolor del cuerpo propenso a las lesiones propias de su profesión.

Además de Rubén Rodríguez, prestigian el concurso los bailarines y profesores Noel Bonilla y Bárbara Balbuena.

El Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov, concluirá con las premiaciones en la noche del 29 de septiembre.

 

Yoel González: Coreógrafo hasta la Médula

Yoel González. Foto: Torralbas
Al joven bailarín y coreógrafo Yoel González se le da la danza como pez nada en el agua. Su mejor “río” ha sido el Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov. Llegó al certamen como bailarín y coreógrafo. Tantos premios y reconocimientos obtuvo que en esta quinta edición imparte el taller de creación e improvisación “Espacio público, plataforma para los bailarines”.
Parece que lleva el bichito del baile en la “médula” de los huesos a juzgar por la belleza y limpieza de sus movimientos, la calidad de sus partituras coreográficas, la disciplina y el rigor de los intérpretes de su compañía y los múltiples premios que avalan su carrera. Sin embargo, lo de la danza fue para complacer un capricho materno.
“A mí nunca me ha gustado más la danza que la música. Todavía no me gusta más. Disfruto el bolero, el rap. Escribo canciones por día. Si hiciera tantas coreografías como hago música… imagínate.
“De la danza me atrapó la coreografía, pero como arma de guerra. Comencé de manera brutal, no con ganas, sino con deseos de enfrentarme a alguien. No me considero el mega-coreógrafo o el mega-músico. Solo creo que uno puede ser lo que se proponga y yo me propuse hacer mi campo de batalla en la coreografía.
“Tanto en la escuela de arte como en la compañía Danza Libre, de Guantánamo donde comencé, había muchos bailarines buenos. Esta era una agrupación de nivel que bailaba en el Ópera Royal de París. Entonces yo era el que no participaba en ninguno de los procesos. Estaba sentado separado de la escena, porque supuestamente no era bueno. Nunca hice papel principal. Mi competencia fue con Alfredo Velázquez, el director de la compañía.
“Él era un rebelde con cuarenta y pico de años. Imagina a otro rebelde como yo enfrentarse a él, con causa y con todo, pero fue difícil. Este enfrentamiento coreográfico me llevó a hacer Pintando espacios en blanco, una pieza por la cual siete años, en 2016, después obtuve el Grand Prix Vladimir Malakhov  de Interpretación y el Premio en la misma categoría del Festival Danzan Dos.
“A partir de esa coreografía Alfredo empieza a poner la cosa más dura, porque había alguien dentro de la compañía que se le enfrentaba. Eso me hizo concebir otra pieza para enfrentar la competencia: Retrato de un bolero. Después de esa coreografía fue cuando Alfredo se sentó delante de la compañía y dijo públicamente que me cedía el trabajo coreográfico de Danza Libre. Seguí montando coreografías y participando en festivales de música a la misma vez”.
¿Cuándo decides fundar tu propia compañía?
“Cuando veo que Danza Libre ya no era lo que yo quería. George Céspedes me llama para comenzar un proyecto que se llama Los hijos del director en La Habana. Sin embargo, cuando llegué a la capital sentí que era un lugar improductivo, todo era encargos, no había tiempo para definir nada. Era demasiado rápida la vorágine de trabajo y una persona no tiene tiempo de pensar a esa velocidad.
“Regresé a Guantánamo para conquistar mi propio proyecto, pero con calma, para pensarlo bien. Médula empezó a crecer y cuando ganamos el primer Grand Prix Vladimir Malakhov permitió que otros jóvenes se interesaran por la compañía. Empecé yo solo y ahora, conmigo, somos 15”.
¿En qué momento se encuentra tu compañía?
“En el mejor, porque estoy cambiando la estética y la técnica de montar una pieza, pero manteniendo la dramaturgia. Ahora todo es más Neoclásico, más limpio, contando una historia, un drama. Estoy en los predios de la danza teatro pero mirado desde la técnica del ballet”.
Tus piezas son de un marcado dramatismo, ¿por qué?
“Me gusta contar una historia, construir personajes, dramaturgias que partan de la realidad. Todo lo que cuento tiene que ver con algo que veo. Mis coreografías son una ficción bailada, pero basadas en la verdad del mundo real. Ahora existe mucha violencia hacia la mujer. Es una moda que el hombre se comporte como fuerte y la convierta a ella en débil. Ese conflicto es el que reflejo en piezas como De perros y De monos que presenté a la IV edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov”.
Compañía Médula, de Guantánamo, interpreta De Perros, coreografía de Yoel González, en IV edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov. Foto: Carlos Rafael.
Has recibido varios premios en este certamen, ¿cuánto han influido en tu carrera?
Mucho. Antes hubo varios premios y conocimientos, pero este concurso pasa por el tamiz de la experiencia de un bailarín de talla internacional. El certamen está a otro nivel.
A propósito del concurso, para la cuarta edición en 2017 concebiste una pieza exclusiva para Vladimir Malakhov como premio extraordinario a tu labor coreográfica que te concediera la estrella del ballet mundial. ¿Fue complejo su concepción y montaje?
Vladimir Malakhov interpreta coreografía realizad para él por Yoel González
“La monté en cuatro días. Decidí olvidarme de las piruetas y enseñar al hombre. Por eso le pusimos El hombre detrás de la estrella. A él le gustó y le pareció bien la forma en que experimentamos. Fue muy cómodo, nada difícil, sino más espiritual, con dramaturgias claras.
“Cada momento de la coreografía, hablaba de una etapa de su vida. Tal vez no fue legible para todos, pero para él como intérprete estaba claro y eso fue lo que hizo que el público se levantara”.
“Ha sido una dicha grande saber que el príncipe del ballet mundial estrenó una coreografía de un guantanamero. Me siento mejor después de conocerle el alma. Tenemos que ser así: saber tocar las estrellas”.
Por Rosana Rivero Ricardo
Tomado de www.ahora.cu/es

Nuevas escrituras en el panorama crítico cubano

Para el indispensable intercambio generacional se desarrolla por estos días el Taller «Nuevas escrituras en el panorama crítico cubano», como parte del programa de actividades de la V Edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov.

La Universidad de Holguín se suma a las actividades por «El Malakhov». Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

La Universidad de Holguín, en su sede Celia Sánchez Manduley, acoge durante las mañanas el encuentro que tiene como principales protagonistas a los estudiantes de la Carrera de Periodismo.

La M.Cs. Mercedes Borges Bartutis es la encargada de instruir a las nuevas generaciones de comunicadores en las técnicas para concebir un determinado suceso, específicamente del análisis sobre un espectáculo artístico-danzario.

A través de la construcción del conocimiento mediante la participación de los jóvenes pupilos, se analizan exhaustivamente las funciones danzarias en busca de elementos negativos y positivos.

Durante las mañanas no puede faltar los consejos de la avezada profesora para ser un mejor profesional: “una función se puede depurar tanto como curar una exposición de artes visuales”, resaltó Borges al tiempo que profundizaba en la importancia de no ser categórico con las afirmaciones en cualquier contexto.

“El crítico es parte del jurado, depurador de las obras en concurso, y la primera parte de la curaduría de un espectáculo es en las audiciones de las obras en concurso”, acotó Bartutis.

Intercambio de vivencias y conocimientos protagonizan estas jornadas. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Elementos estructurales a la hora de concebir un trabajo crítico, así como terminologías y otras cuestiones referentes al periodismo especializado, son parte indisoluble de estas mañanas donde el educando conoció, por ejemplo, que las notas al programa son el fragmento o resumen de lo que quiere decir el coreógrafo en su obra, redactada por un periodista o crítico; o que la música original no debe faltar en una obra, debido a que de lo contrario le impedirá participar en certámenes internacionales: “se debe concebir una obra con larga perspectiva, y ese es uno de los aspectos que mas golpea a los jóvenes coreógrafos en Cuba, señaló la M. Sc.

Poder de síntesis o dominio de la historia referente a los temas que va a tratar, son algunas de las características que no deben faltar a la hora de escribir un buen artículo de esta índole, así como recordar siempre que el espectador es un ente activo dentro de la platea, que aporta una historia propia desde su subjetividad, acotó Mercedes.

“La improvisación no debe ir en detrimento de la obra, debe trabajarse con tiempo de antelación y ensayo para que el producto final no quede permeado por errores debido a la premura”.

Noches de Concurso: Primer acto

Un 25 de septiembre, pero del año 1992, una mujer contempló como luego de tanto sacrificio y constancia uno de sus grandes sueños se realizaba, pero no hablo de cualquier mujer, sino de la Maestra Maricel Godoy y de su Compañía de Danza Contemporánea “Codanza”.

La presentación de Rubén Rodríguez fue uno de los acontecimientos de la noche. Foto: Carlos Rafael

Una noche colmada de alegrías y celebraciones fue la de este martes cuando se inició la V Edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov.

La sala principal del Centro Cultural “Eddy Suñol” casi se torna pequeña para el elevado número de espectadores que acudió a la jornada inicial de presentaciones.

Por estos días se escucha con más fuerza la anécdota del encuentro entre Maricel y Paul Seaquit, y a su vez con Malakhov, por tal motivo, y para evocar los orígenes de este Festival de las artes, el preludio de la noche estuvo a cargo del audiovisual “Un regalo de Malakhov”.

La compañía Danza Libre interpretó la pieza de mayor formato. Foto: Carlos Rafael

Como de momentos especiales se edificó la primera jornada de competición, fue “Canta ruiseñor” la pieza que generó otra gran ovación dado su protagonista sobre las tablas: Rubén Rodríguez Martínez, esa figura cimera de la danza que por estos días nos honra con su presencia en Holguín.

Una de las compañías más importantes del país, así como institución de la cultura holguinera es Codanza, que se erige además, gracias al protagonismo de su creadora y actual directora, Maricel Godoy, como pilar fundamental del “Malakhov”. La alusión a 26 cumpleaños no podía faltar entonces durante la velada de festejos.

En protagonista del Concurso también devino la compañía holguinera, pues de las ocho obras presentadas tres fueron de sus integrantes, igualmente tres de la capital del país, una extranjera, y otra de Guantánamo.

“Símil”, de la Compañía Rosario Cárdenas, “Color” y “En 1ra persona”, ambas de ISA Danza, fueron las representantes de La Habana; en una primera noche donde destacó la obra “Sentidos”, de Diana Ortizoga, paraguaya que pertenece a la compañía “Avances Internacional”. Representando a la más oriental de las provincias cubanas fue la compañía “Danza Libre”, quien con la obra “A Flor de Piel”, de la coreógrafa mexicana invitada al “Malakhov”, Úrsula Verduzco, presentara la propuesta más extensa y populosa de la noche cuando de intérpretes se trata.

«El segundo sexo» fue la propuesta más atrevida de la velada. Foto: AA

Por Holguín fueron “Mosaico”, una historia sobre la pederastia narrada desde la perspectiva femenina de la bailarina Liannet Díaz Silva; y “Consistencia”, coreografiada e interpretada por Leonardo Domínguez; las que se sumaron a la propuesta más atrevida de la noche: “El segundo sexo”.

Un culto irreverente y desgarrador al feminismo es esta obra que tiene como título Simón de Beauvoir, precursora del movimiento por los derechos de la mujer, en su libro sobre esta temática. Cuatro mujeres se desgarran en el escenario para evocar la violencia contra el denominado sexo débil, en una pieza colmada de sentimientos y pasiones reprimidas. Quizás por pura casualidad, o porque lo mejor a veces se deja para el final, “El segundo sexo” se encargó de poner el punto final a la extensa jornada de concurso que rozó casi las dos horas de función, tiempo que no melló la acogida de la última pieza en concurso de este 25 de septiembre, ni la ovación de un público estupefacto por la coreografía que les acaba de regalar Vianky González.

Malakhov a ritmo de rumba

En el Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov, más allá del ballet clásico y neoclásico, también se baila rumba. Varios talleres y conferencias imparte la doctora Bárbara Balbuena, en esta quinta edición del evento, sobre el género músico danzario cubano declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2016.

Foto: Adrián Aguilera

El Ilé de la Rumba, sede de la compañía folclórica La Campana, de Holguín, acoge las clases prácticas, mientras que la filial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en la provincia, aúna a los interesados en el panorama teórico de esta manifestación danzaria, símbolo de los rasgos culturales del cubano.

En la tarde de este 25 de septiembre un público conocedor del género compartió con la bailarina y especialista en Danza Moderna y Folklórica, la conferencia “La Rumba auténtica: de baile lascivo a Patrimonio Cultural de la Nación”.

Conferencia “La Rumba auténtica: de baile lascivo a Patrimonio Cultural de la Nación” por la doctora Bárbara Balbuena. Foto: Adrián Aguilera

El devenir del género desde su surgimiento en la segunda mitad del siglo XIX, sus diversas variantes, los instrumentos musicales que se emplean en su ejecución, entre otros elementos, fueron analizados en el encuentro que concluyó con el análisis de la escasa presencia de la rumba en los escenarios holguineros.

Además de los talleres y conferencias dedicados a la rumba, la doctora Balbuena impartirá clases de bailes yorubas para estudiantes de danza de la Escuela Elemental de Arte el próximo 28 de septiembre. En la tarde de esa jornada la especialista dictará la conferencia “Las Fiestas rituales en la Regla de Ocha”, en la sede la UNEAC.

El Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov, concluirá el 29 de septiembre con la presentación de las obras finalistas en la noche de premiaciones en el Teatro Eddy Suñol.

Por Rosana Rivero Ricardo

Retazos, la danza como bien social

Por Erian Peña Pupo

Danza Teatro Retazos, creada en enero de 1987 por la profesora y coreógrafa Isabel Bustos Romeleroux, surgió para encontrar, a partir del gesto natural y cotidiano, un lenguaje que exprese las contradicciones, aciertos y desaciertos contemporáneos, reafirmaron en un conversatorio, en la sede provincial de la Uneac, varios integrantes de esta compañía a propósito de la V edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov, que se desarrolla en Holguín entre el 23 y el 29 de septiembre.

 

Fotos: Adrián Aguilera

 

Como reflexivo, impredecible y vital se ha caracterizado el desempeño de Retazos a lo largo de sus más de tres décadas de fundada, asegura Daylén Ortega, relacionista pública de la compañía, quien subrayó que Bustos, Premio Nacional de Danza 2012, utiliza un lenguaje intimista desde una vanguardia creativa, singular proyección escénica y una gestualidad e imagen que se muestran como un camino hacia la espiritualidad latinoamericana.

“Nos caracteriza la danza mezclada con el teatro y los proyectos comunitarios, pues la compañía ve la danza como un bien social y una forma de profundizar en las esencias de los seres humanos. Además, una de las cuestiones más importantes es la existencia de varios festivales, jornadas y eventos que realizamos a lo largo del año”, comenta Daylén.

Foto:Adriàn Aguilera

Estos eventos son: “Habana Vieja: Ciudad en Movimiento”. Festival Internacional de Danza en Paisajes Urbanos, organizado con el apoyo, entre otros, de la Oficina del Historiador de la Ciudad, resulta un verdadero acontecimiento cultural donde artistas cubanos y extranjeros exponen su arte, creando un mosaico de expresiones danzarias que enriquecen la vida cultural habanera cada año; “Movimiento y Ciudad”. Festival internacional de DV Danza Habana: Movimiento y Ciudad, una plataforma de difusión, formación, reflexión y desarrollo del videodanza en Cuba; “Impulsos”. Encuentro de Jóvenes Coreógrafos, con el fin de impulsar la creación brindando un espacio para intercambiar experiencias, general y difundir propuestas que por su valor estético y humano enriquezcan la escena cubana; y “Tránsitos Habana”, jornada de intercambio cultural con artistas escandinavos, que en su pasada edición recordó la obra del cineasta sueco Ingmar Bergman.

Claudia Bosch, integrante de la compañía, destaca la importancia de la cultura en Retazos, para seguir “pautas para las coreografías” creadas por Isabel Bustos, profesora y coreógrafa nacida en Santiago de Chile, de nacionalidad ecuatoriana pero arraigada en Cuba, “basadas principalmente en las emociones y sensaciones de los bailarines”.

“Cuando eres diferente –añade Claudia– has ganado. Retazos trabaja con las emociones, ayuda a formarte como un todo. Estamos muy abiertos… Pues somos un todo”.

Mientras Gabriela Del Toro, otra de las veintidós integrantes de Retazos, destaca que “Isabel trabaja individualmente pues cada bailarín es un mundo” y provienen del teatro, el ballet, la danza e incluso la pantomima. “Lo importante es desarrollar las personalidades en pos del crecimiento como persona y como artista”, subraya la joven artista.

Foto:Adrián Aguilera

Danza Teatro Retazos prioriza el espacio urbano como escenografía e inspiración para la composición coreográfica y entre sus recientes puestas se encuentran: Un corazón que palpita, Retazos en el tiempo, Quimeras, Las lunas de Lorca, Espérame en el cielo y Momentos.

En la inauguración del Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov, la compañía dirigida por Isabel Bustos presentó Mensajeros y Formas, esta última con coreografía de Miguel Azcue. La primera explora temas como la fragilidad, la fortaleza y el desconcierto, mientras esta última indaga las esencias de las formas como manifestaciones del ser y del momento, y la posibilidad de crear conexiones y encuentros únicos e irrepetibles.

De la contención al dinamismo, de lo tenue a la rapidez, incluso apoyándose en la ausencia de música o en la eficacia de esta, en un vestuario en tonos grises (Aleida Carrasco) y un diseño de luces (Stefan Bolliger) intimista y efectivo, Retazos nos muestran que la danza es también la belleza de las formas, la impredecible de esa belleza.

Mensajes y formas de Danza Teatro Retazos

Treinta años celebra la compañía habanera Danza Teatro Retazos. En todo este tiempo ha sabido encontrar un estilo propio, orientado, sobre todo, a lo contundente de su proyección escénica y a la reflexión del movimiento y el cuerpo, más allá de lograr una técnica impecable. Sus bailarines y coreografías lo demuestran, lo asumen.

Foto: Carlos Rafael

Por Jorge Suñol Robles

Isabel Bustos, su directora y coreógrafa, ha formado parte indispensable del camino, y desde una vanguardia creativa, insiste en explorar las formas, los mensajes, los refugios, el silencio, la espiritualidad, la fragilidad de los seres… insiste en la expresión del cuerpo.

Precisamente a todo su quehacer y su impronta en el movimiento danzario cubano se dedica esta V edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte. Por ello la compañía tuvo el reto de abrir las jornadas de la nueva entrega del Grand Prix y lo hizo a la altura precisa, como estamos acostumbrados a ver en la inauguración del festival, que ubica a Holguín en un lugar de referencia y necesarios encuentros entre bailarines, coreógrafos, críticos y maestros, en un gran templo para la danza en Cuba y a nivel internacional.

Primero quedó inaugurada la exposición fotográfica Holguín, capital de la danza: 5 años de un Concurso, lentes holguineros que atraviesan toda la aventura y tejen la travesía, el aliento y el sudor de los que han pisado el escenario en los días de concurso. La muestra se exhibe en la entrada del teatro Eddy Suñol y es un recorrido por estos años de sueños y compromiso. La sala Raúl Camayd, entonces, invitaba al apasionado público a disfrutar de las piezas de la noche.

Vladimir Malakhov, Maricel Godoy y Paul Seaquist, los gestores del evento, agradecieron otra vez el deseo de llegar hasta este lado del Oriente cubano para compartir e intercambiar estilos, maneras, experiencias. La fiesta arrancaba oficialmente, la felicidad se palpa, la ciudad la siente. La función tuvo una dedicación especial: fue un gran homenaje a las víctimas del accidente aéreo ocurrido en La Habana el pasado mayo.

Foto: Carlos Rafael

Llegaban las “Formas”. Danza Teatro Retazos, en esta pieza, explora la esencia de los seres, conecta con una cuidada línea o líneas (porque hablamos de diversas formas) a cada uno de los siete bailarines que componen la coreografía.

Todo comienza con una tela gris, con el silencio exquisito, las curvas de los cuerpos. Viene luego la burla, las conexiones, el deseo de estar abrazados, pero a la misma vez el desprendimiento, la libertad. El vestuario analiza, también, las formas, que han decidido ser sobrias, simbólicas. La tela gris vuelve como refugio, como telón de fondo, como recurso escenográfico, la tela se mueve con los bailarines, es cómplice. Hay fuerza, equilibrio, decisión.

“Mensajeros” fue la otra obra de la noche. Puede decirse que es una pieza elegante, sensual, más compleja coreográficamente. Bailarines encerrados en caretas, tacones finos que implican elegancia, el tango de intento. Fuerza y fragilidad a la misma vez. La música trae mensajes, algunos confusos y eso provoca desconcierto. Final abrupto, pero ese es otro mensaje. Rico performance. Retazos de la vida, el tiempo, las palabras.

Solo queda disfrutar, acudir a la sala, sentir la pasión, contar y describir al movimiento. Hay siete días para ello.