Por Bernardo Cabrera
Fotos: Robert Rodríguez
Esperar la medianoche para celebrar tu onomástico, siempre es y será un regalo. Solo los nacidos aquí (o los que han aprendido a quererte) sabemos lo que significas para nosotros y el orgullo que se siente en el pecho al decir que somos tus hijos.
Esa manera pasional de describirte y evocarte, quizás nació aquel 18 de enero de 1752, cuando Don Alonso de Arco y Moreno te otorgó el título de Ciudad de San Isidoro de Holguín como reconocimiento al auge comercial y social alcanzado, o tal vez emergió con el devenir del tiempo, pero lo cierto es que, en vísperas de cada cumpleaños, artistas, intelectuales, pobladores, directivos y autoridades convergen frente a tu Catedral para homenajearte.
La compañía de narración oral Palabras al Viento, el Teatro Lírico “Rodrigo Prats”, el Coro Orfeón Holguín, el cuarteto Feeling Voices, el proyecto danzario Poiesis, de la bailarina y coreógrafa Vianki González; el Club del danzón, el cantautor Lay Verdecia, los solistas Nadiel Mejías, Rafael Hernández y Leticia González, prometedora joven de la filial holguinera de la Universidad de las Artes; y la Banda Provincial de Concierto, bajo la batuta del maestro Daniel Sosa, fueron los encargados de conmemorar los 272 años de que se te hiciera esa concesión.
La velada, dirigida por el maestro Oreste Saavedra, con asistencia de Fermín López, guion de Erian Peña, producción general de Artemio Leyva y artística de Mayda Escalona, y conducción de Vivian García y Bernardo Cabrera, reverenció a tu Loma de la Cruz, tu Periquera, tu Teatro, tus parques y tus calles rectas; te agradeció por ser culta, distinguida, cosmopolita y con vocación de universo; por inspirar a los poetas y compositores, ser cuna de importantes patriotas, fuente de investigación de los historiadores, motivo pictórico de los artistas visuales, remanso de los cantantes líricos y añoranza de los que están lejos.
A las 12 entonamos las notas del Himno Nacional y el tuyo, y las campanadas repicaron para anunciar la llegada del nuevo aniversario y brindar por tu prosperidad y bonanza con los exquisitos vinos del Club de Vinicultores Bayado.
Una forma sencilla y elegante de demostrar cuánto te queremos y cuán dichosos nos sentimos de ser tus hijos, pero, sobre todo, de honrar tu cultura e identidad desde la tradición y el respeto hacia la historia, enrumbando el camino hacia el futuro.
Felicidades Ciudad. Gracias, por tanto.
