Por Bernardo Cabrera
Alusiones a obras literarias y a la psicología, líderes históricos, símbolos de cubanía, sincretismo religioso, teriantropía y nostalgias confluyen en las acuarelas del artista autodidacta y oftalmólogo de profesión Víctor Manuel Velázquez.
Sus más de 50 piezas integran la muestra personal Obras completas, inaugurada en el Centro de Arte de Holguín, como parte de las actividades en saludo al aniversario 63 del triunfo de la Revolución cubana.
En ellas el pintor y dibujante hace catarsis de sus vivencias y las de sus colegas del sector de la Salud durante el enfrentamiento a la pandemia de la Covid-19 en la zona roja.
Víctor desanda entre lienzos y cartulinas, experimenta con vigas de ácana y maderas de ablandar carne, incluso emplea piedras y hasta una palangana, pero no detiene su creación cuando la inquietud le asiste y el soporte común falta.
Su muestra se extiende desde el árbol de los tamales de la sabiduría y trastoca los estereotipos sobre Adán y Eva, crea su propia primavera, desmitifica el desnudo, emigra sobre una carreta de insolvencias, juega con las dimensiones, revisita el concepto tiempo y humaniza la leyenda.
Fabulaciones todas que en medio de tiempos complejos son la prueba fehaciente de que el arte también salva