Símbolo de la ciudad

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Es una pena que de adulto algunos pierdan el camino, por razones que en parte no justifican tal hecho. De niño recuerdo con mucho placer la primera visita a ese imponente y llamativo edificio, con sus imponentes arcos y el fresco patio interior engalanado por el pozo. Con el tiempo una que otra tarea de la escuela y hasta la tesis de la universidad, propiciaron regresar una y otra vez a ese sitio donde siempre esperaba a gusto el conocimiento. Después, las obligaciones laborales no han convertido en tedio cada momento en el simbólico espacio de la calle Frexes, entre Libertad y Maceo, por el contrario, disfruto de cualquier actividad o evento que requiera mi presencia allí.

De niño recuerdo con mucho placer la primera visita a ese imponente y llamativo edificio, con sus imponentes arcos y el fresco patio interior engalanado por el pozo. Foto: ACN

Prolífico el tiempo que se dedica a escuchar la pasión con que habla de “sus piedras” Rosabel Reyes Portelles, museóloga encargada de la divulgación en La Periquera, o contemplar el brillo en los ojos de Lilian Leyva Infante, su colega de departamento, cuando se refiere a la totalidad de piezas con que cuenta el Museo Provincial y su incalculable valor cognoscitivo. Estas líneas sirvan de homenaje a ese pequeño colectivo orgulloso de mantener resplandeciente y con el prestigio bien alto a una de las edificaciones más prominentes de nuestra provincia.

Un error arrastrado con los años

Es un error arrastrado por el conocimiento general de que este es un museo de historia, por el contrario, es el Museo Provincial La Periquera, de tipología general o polivalente, como se decía antes, por las colecciones que posee, y precisamente es el Museo Provincial porque refleja toda la historia, y no solo ella, sino la cultura, el modo de vida de la provincia.  Nos acota Rosabel o “Rosy”-como cariñosamente la conocen sus colegas-: “Inicialmente el museo abrió con esta tipología, pero luego, con el incremento de las colecciones, se decidió ampliar el diapasón del conocimiento que ofrece para su consulta”, agrega.

En el fondo del museo destacan colecciones como las de Arqueología, una bien importante que será puesta en consideración del público próximamente; de Artes Decorativas y Plásticas-esta última muy poco divulgada, pero a la vez muy prominente pues  se considera por los especialistas en el tema como la galería de arte de Holguín antiguo, con exponentes únicos, por ejemplo originales de Portocarrero, Romañach, Mariano Rodríguez, toda una serie de referentes de esta manifestación artística en la Isla que formaron parte de la vanguardia: “ Además de estos referentes del pasado, contamos con otros prominentes representantes contemporáneos como los cuadros de Cosme Proenza Almaguer y otros representantes que donaron sus obras a la colección del museo. Es una pena que estos aspectos se desconozcan por el público general, no solo por los estudiantes de la Academia de Artes Plásticas El Alba”, destaca Rosabel Reyes.

Otra de las colecciones que posee el centro son las de Numismática, Filatelia,  e Historia, con objetos que representan desde la etapa colonia en Cuba hasta los acontecimientos más actuales-separado de la arqueología aborigen-, esta quizás la más basta de todas las mencionadas.

La necesidad de un museólogo integral

Dentro de la institución hay varias áreas de resultados claves, aunque se aboga por un trabajo más integral de los museólogos, donde el que trabaja en una de estas aristas, puede incluirse perfectamente en cualquiera de las otras: lo mismo se hace animación sociocultural, que investigación u otra tarea específica, ello gracias al impulso de Ileana Donatién, una ex compañera de trabajo que ahora se encuentra en el Departamento Metodológico del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, quien nos incentivó a colaborar con otras áreas, no solo la que nos compete por nuestro contenido laboral. Por ejemplo, yo soy la Museóloga encargada de la programación cultural, pero llevo la sección de Arqueología y también trabajo en el área de animación, en espacios fijos con público, voy a las escuelas…y así varios de mis colegas aquí, erradicando esa limitante.

Estas líneas sirvan de homenaje a ese pequeño colectivo orgulloso de mantener resplandeciente y con el prestigio bien alto a una de las edificaciones más prominentes de nuestra provincia. Foto: Archivo

Aquí estamos los museólogos de fondo, quienes llevan toda la información de los objetos museables, los especialistas en conservación, el área de animación y programación, así como el aparte de investigación, que tiene su encargada pero en la que nos incluimos casi todos. Las líneas temáticas de nuestros estudios se dirigen hacia nuestras colecciones fundamentalmente, porque antes los museólogos se centraban en el acápite histórico más puro, pero en los últimos años hemos dado respuesta a esa necesidad de rellenar las lagunas del conocimiento con respecto a las piezas, e incrementar las colecciones pues, con el más mínimo detalle que usted le agregue a un objeto sobre su origen, le aumenta el valor expositivo, museable.

Cuando comencé con el estudio de la colección de arqueología en Holguín, por ejemplo, muchos objetos de la colección de hachas petaloides estaban en Valor IV-que es el mínimo-, y luego de muchos bosquejos descubrí detalles que le convirtieron en Valor I-el máximo que se le confiere-, entre ellas lo da el hecho de que pertenecieron a José Agustín Castañeda y es considerada una de las más completas de América Latina.

Donde está toda nuestra historia

La colección de Historia es la más grande, con mayor representatividad en el tiempo y periodos relevantes de la provincia y el país; aunque están por catalogarse piezas pertenecientes a excavaciones realizadas por Castañeda, junto con Hiran Pérez Concepción y otro grupo de jóvenes arqueólogos, que todavía no han entrado en inventario, lo cual incrementará la colección notablemente. En sentido general nuestras colecciones tienen un grado de valor muy alto porque representan la historia y la cultura holguinera, donde se incluyen símbolos de esta tierra conservados en su pieza original, como el Hacha, única en su tipo y símbolo de la provincia.

Una ruta imprescindible

Es increíble el grado de aceptación de los niños hacia lo que se les propone aquí. Abogamos siempre porque no hay mejor lugar para acompañar la clase de historia que el museo, reafirmado por especialistas, y a pesar de haberse estudiado sobre el tributo de nuestras colecciones a la enseñanza y la capacitación a los decisores en este sentido, no se observan resultados ni disposiciones en este sentido, sencillamente parece que no les interesa. Es necesario que los educandos sientan orgullo de las personalidades que dan nombre a sus escuelas y centros educativos: qué mejor forma que llevarles ese conocimiento que aquí atesoramos en forma de objetos personales, fotografías u otras piezas de valor que representan parte de su historia.

Otras veces vemos a los niños motivados por entrar al museo y son los adultos que le acompañan quienes no se lo permiten. Este departamento es el encargado de hacer los estudios de público y analizamos por qué este sector no visita la institución, entonces intentamos sortear esas barreras para acercar el museo a la comunidad con los diferentes espacios fijos que se realizan en instituciones y otros espacios públicos. El museo no es un montón de trastos viejos, sino un centro de prestación de servicios, que imparte conferencias, charlas, no solo a las escuelas, sino a cualquier otro organismo o institución que requiera de nuestra intervención.

En este apartado el espacio que más funciona es el Patio de la Tercera Edad, los segundos domingos de cada mes; al que le incorporaremos otro con la cantautora Edelis Loyola, los primeros y terceros domingos del mes, para los infantes, donde siempre hay una intervención del Museo, no solo por realizarse en su espacio físico, sino como posibilidad de insertar los valores cognoscibles que poseemos, vinculados con el público específico que trabajemos.

Ahora mismo apoyamos las actividades del barrio El Paraíso, como parte de la inserción comunitaria, así como los círculos de interés en las escuelas, relacionados con el museo y la historia local.

Un valor incalculable

“En el Museo hay reconocidas 7 mil 645 piezas-apunta la museóloga Lilian Leyva Infante-, las cuales cuentan con un proceso de estudio previo y puesta en valor expositivo; pero cerca de 100 mil están fuera de este proceso, en inventario auxiliar, fuera de los valores I, II y III, las cuales están sujetas a reevaluación y pueden cambiar de valor en dependencia de la información que se obtenga de ellas. Más de mil ejemplares pertenecientes a una colección de filatelia deben sumarse a ese número, en dependencia de su aprobación”.

Por estos días y debido a labores de restauración y conservación del prominente inmueble, el museo solo tiene abierta la Sala Revolución y la Sala de Historia. Foto: Archivo

“Aparte de esto-agrega la especialista de divulgación y programación en La Periquera-, contamos con el archivo de periódicos, desde 1862 hasta 1962, cien años de prensa que formarán parte de ese inventario; en suma, de forma discreta, podrían sobrepasarse los 50 mil objetos museables de una gran diversidad donde se incluyen revistas con más de un siglo y fotografías que datan de la segunda mitad del XIX”.

Por estos días y debido a labores de restauración y conservación del prominente inmueble, el museo solo tiene abierta la Sala Revolución y la Sala de Historia; sin embargo para este mes pretenden celebrar fechas importantes como el día 14, del amor y la amistad, con una exposición vinculada al tema con piezas de su colección, así como el 24, día de gran trascendencia pues se cumple aniversario del primer discurso pronunciado por Fidel a los holguineros, desde el balcón del museo, nuestro museo, ese que nos identifica como hijos de la tierra de Calixto García.

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