Películas para volar

 

Por Katherine Pérez

Hay películas para recordar. Películas para ver con pañuelos, con tacones, con fracs, desnudos, a las dos de la tarde, a las diez de la noche, fumando, encadenados, solos, con alguien, con cinco, en un cine…Películas para reír de llantos y llorar de risas, para guardar en bolsas de naftalina, envolver en azules terciopelos y hasta bajo las sábanas de nuestros delirios. Películas como peces dorados, como misteriosos nenúfares, películas como libélulas y pájaros sobrevolándonos hasta en la sombra de los sueños.

Hay películas para darnos valor, golpes en el pecho, sentir el vuelo de los cisnes, la muerte de los hombres, el silbato del tren, y la caída sutil del vestido rojo que nunca más usó la muchacha. Películas para partirnos las piernas, el cuello, salir corriendo hasta…

El lado oscuro del corazón es también un poema

Películas que te destrozan el día, la noche, el año. Películas tantas desde que los hermanos Lumiére en aquel París de finales del siglo XIX echaron a andar esa locomotora de fotogramas. Hay películas para renunciar. Películas para volverse loco, no salir de casa en días, hacer esa llamada que nos tuvimos prohibida, sostener el corazón con las manos, preguntarse si alguien quiere con sus manos sostenernos el corazón, películas para comprender el pasado, que se inventan el futuro, que explican confusiones, que crean confusiones, películas que alienan. Películas que salvan.

Hay películas como El lado oscuro del corazón, sobre las que no se debe escribir nada, decir nada, porque puedo perdonarle a un hombre todo, o casi todo, lo que no puedo perdonarle es que no ame el silencio. Y películas como esta no llevan créditos, The end, solo un silencio posterior, el silencio justo y oscuro del corazón. Películas para terminar de ver e ir hasta el balcón, besarnos sin besarnos, sembrar extrañas flores, gritar, abrir las alas, las ventanas, las cajas de música, los paraguas y salir,todavía escuchando la banda sonora, vestidos de amor a la calle.

 

Miedo y asco en Las Vegas

Por Erian Peña Pupo y Vanessa Pernía

Incomprendida por muchos, un fracaso de taquilla que apenas recaudó parte del presupuesto, Miedo y asco en Las Vegas (Terry Gilliam, 1998) se ha convertido en una película de culto. Basada en la novela homónima de Hunter S. Thompson, esta comedia negra transita por los mismos senderos marcados por el creador del llamado periodismo gonzo.

Miedo y asco en Las Vegas (Terry Gilliam, 1998)

Ambientada en Las Vegas durante el punto álgido de la guerra de Vietnam y los últimos estertores del movimiento contracultural, Miedo y asco… sigue los pasos a alta velocidad del periodista Raoul Duke (Johnny Depp) y su abogado Dr. Gonzo (Benicio del Toro) en lo que inicialmente es una cobertura para informar sobre una carrera de motos en el desierto para una revista de deportes que rápidamente se desencadena en una explosiva travesía por Las Vegas a bordo de un convertible, mientras consumen altas cantidades de drogas, tienen múltiples alucinaciones, cometen fraudes, van destruyendo hoteles y provocando el caos.

Alucinante, surrealista y psicodélica, la fotografía, el montaje y el guion acompañan esa sensación desbordada donde escuchamos parte de la banda sonora de una generación que del amor y la paz del movimiento hippie perdió el ímpetu, la inocencia y el optimismo de sus primeros tiempos, para pasar al cinismo y al desencanto: Tom Jones, Jefferson Airplane, Bob Dylan, Big Brother and the Holding Company, The Yardbirds, Tomoyasu Hotei & Ray Cooper, Buffalo Springfield… nos dicen aquello que un Duke por momentos lúcido y melancólico asegura: “Navegábamos en la cresta de una inmensa y bellísima ola. Y ahora, menos de cinco años después, puedes ir hasta la cumbre de alguna colina en Las Vegas y mirar al Oeste, y, con la mirada apropiada, casi podrás ver el lugar donde finalmente la ola rompió contra la tierra y comenzó a retroceder”.

Los personajes de Miedo y asco… atraviesan los Estados Unidos en la búsqueda del “sueño americano”; inician un viaje sorprendente hasta el corazón de una peculiar decadencia que ellos mismos ejemplifican y que el director de The Imaginarium of Doctor Parnassus (2009) logra transmitir.

Benicio del Toro, en su papel de presentador del filme

Narrada desde la paranoia, las regresiones y flash-backs por un Duke alucinado, cargada de extraños personajes y catalogada por su presentador, Benicio del Toro, como una “sátira crítica” y “una película un poco extraña”, Miedo y asco en Las Vegas parte del interés inicial de colocar el activismo radical y la cultura de las drogas de finales de los 60 en el contexto y vitrina de la cultura popular de Estados Unidos.

La Fiancée de Princigalli nos ha traído Focaccia

Por Katherine Pérez

Ha venido desde Montreal, Cánada, el cineasta italiano Giovanni Princigalli, quien propone como muestra de su desarrollo cinematográfico, La Fiancée. Este cortometraje de ficción 12 minutos de duración expone las relaciones interpersonales entre personajes de distintas nacionalidades(Cánada, Cuba, e Italia) quines confluyen en un contexto determinado. Una muestra oportuna de cómo el hombre se esparce, conoce, sufre.

Giovanni Princigalli, ha conocido el mundo, ahora conoce Gibara. Foto: José Ángel

La fiancée ostenta una profundidad recóndita, similar al iceberg que proponía Ernest Hemingway como técnica narrativa. Existe una historia subyacente, el antesde los personajes que es además otra posible interpretación para los espectadores.

Entrevistando a Princigalli, luego de ver el cortometraje, me contaba que había comenzado a hacer cine a los treinta años, un poco tarde, precisó entre risas… Pero en la Fiancée hay un estudio de la fotografía, esa sensibilité de la que hablaba Diderot, una búsqueda de la belleza que acerca a las inquietudes de este director quien propone un cine donde los protagonistas se espigan y viven más allá de los créditos.

Porque es un cine realista, que demuestra la diversidad cultural de Montreal, una diversidad que por supuesto ha invitado al director a crear ya llegar hasta Gibara en este 14 Festival Internacional de Cine.

Memorias del Subdesarrollo y Lucía, cerebro y corazón del cine cubano

Por Juan Pablo Torralbas

La sala Luis Buñuel fue testigo. Lucía acaparaba la atención de todos. Tres mujeres trascendían en la historia del cine cubano. Sergio y Memorias correrían la misma suerte, aun cuando su propuesta era más reflexiva.

Panel Lucia y Memorias del Subdesarrollo. Foto: Carlos Rafael

Conversar sobre las dos obras cimeras del cine cubano siempre es un reto, y aunque sea difícil abordarlas en su magnitud es bueno volver cuadro a cuadro a cada uno de los momentos que matizaron filmes como Lucía y Memorias del subdesarrollo. Las obras de Humberto Solás y Tomás Gutiérrez Alea (Titón) fueron rememoradas en el panel de «De Cannes Classics a Gibara» que tuvo lugar en la Casa de Cultura de esta localidad.

La restauración de esas películas estuvieron a cargo de la Film Fundation y la Cinemateca de Boloña, quienes vieron la necesidad de preservar el valor transcendental de estos materiales. Con una inversión de alrededor de un cuarto de millón de dólares, el público tiene ahora a su disposición una versión de las obras donde se sacan a la luz matices nuevos sobre todo en los campos de la iluminación y el sonido.

Ambas películas que fueron filmadas en 1968 marcan un hito en la historia del cine contemporáneo cubano, en ellas sobresale el espíritu innovador en cada una de la especialidades del séptimo arte. El uso de la banda sonora, la cámara en mano, y las secuencias bélicas, se convirtieron en  referencia para el cine latinoamericano.

El tiempo es breve para hablar de estos inolvidables filmes

El panel que devino en diálogo fue moderado por Sergio Benvenuto, y contó con la participación de las actrices Eslinda Núñez y Mirtha Ibarra, el crítico de cine Antonio González, Alicia García y Rafael Grillo, quienes recordaron momentos detrás de la filmación de estas obras que cumplen medio siglo de vida.

«Estas películas han sido etiquetadas y no son obras que se puedan etiquetar, hay que dejarlas volar para siempre», concluyó Benvenuto.  Dos filmes que han entrado a la historia universal del cine se presentan en esta edición del Festival de Cine Internacional para gratitud del público presente que hoy las redescubre.

Orlando Mora y el respeto a la diversidad

Orlando Mora ilumina desde el documental el arte de los cosplayer. Foto: Carlos Rafael

Por Hilda Rosa Guerra Márquez

Por segunda vez compite en FIC Gibara una obra del joven realizador cubano Orlando Mora. El pasado año fue el cortometraje de ficción La red.Ahora es el turno Cosplayer, documental que nos propone un acercamiento a la cultura de los cosplayers, esas personas que a través del vestuario y la interpretación de roles representan a un personaje específico o una idea. Sus fuentes favoritas incluyen cómics, cine, libros, anime, manga y videojuegos.

La obra de Mora tiene como protagonista a un grupo de otakus cubanos, apasionados del anime y el manga, que se hacen eco de una de las subculturas más influyentes de la actualidad.En conversación para nuestro sitio web el director confesó que descubrió el tema haciendo zapping. “Mientras cambiaba los canales de televisión encontré una entrevista a algunos cosplayers cubanos y me pareció extraordinario. Me sentí ignorante, empecé a investigar y me di cuenta de que no tenía idea de que existiera esta subcultura en el mundo y menos en mi país”.

“No soy otaku como los personajes de mi documental, no soy aficionado al anime, ni al manga, y eso de cierta manera fue bueno para mí a la hora filmar y trabajar con estas personas porque me dio cierta objetividad. Fue un proceso de aprendizaje más que pasional o identificativo. Lo negativo que podía traer mi desconocimiento era que quizá funcionaba como una barrera en la comunicación”, comentó.

Uno de los puntos neurálgicos del documental es la inquietud por conocer qué motiva a los cosplayers a asumir ese modo de vida. “Lo que pude constatar es que se trata de un grupo heterogéneo con motivaciones muy diversas. Creo que lo principal es cómo ellos encuentran en esa práctica cultural la manera de crear sus propios espacios para la interacción social, donde no se sienten marginados ni solos”, señaló Mora.

Según el director, su intención no era mostrar a este grupo como la otredad, ni como personas raras. Gracias a este documental Mora conoció sobre la dedicación de los cosplayers a esta subcultura. “El vestuario es artesanal, y su práctica tiene también mucho de teatro, de proyección escénica. De hecho, muchos de mis entrevistados hablan de cómo han tenido que estudiar para interpretar determinados personajes. Es algo que asumen con pasión, es un modo de vida”, aseguró.

Hoy día, el principal reto de los cosplayerses lograr insertarse en la sociedad sin que sean vistos como “raros”.

Tomado de www.ficgibara.com, sitio oficial del Festival Internacional de Cine de Gibara

Cuántos ilustres juntos

Por: Claudia Hernández Maden

Los periodistas siempre queremos relatar historias bien contadas. Seguirles los pasos a sus artífices, sobre todo cuando son dados al intercambio verbal. A este 14 Festival de Cine le sobran, como hemos constatado, invitados ilustres.

¿Por qué personalidades como Benicio del Toro, actor puertorriqueño con larga data en Hollywood, han regresado al calor gibareño? ¿O los rostros clásicos del cine cubano, entre ellas, Eslinda Núñez y Mirtha Ibarra repiten en este Festival? ¿Por qué caras ya menos vistas en la pantalla cubana (grande o chica) como Tahimí Alvariño y su madre Coralita Veloz o Néstor Jiménez están dispuestas a anclarse a esta pequeña ciudad costera?

La incógnita se despejó durante el Conversatorio con invitados ilustres en la Casa de la Cultura, el 4 de julio. Acompañado por uno de sus hits cinematográficos, Benicio del Toro  comentó sobre Miedo y asco en Las Vegas, una producción que, a la altura de sus 20 años, colmará sin vacilaciones el gibareño Cine Jibá. Sobre los esfuerzos físicos, el trabajo actoral y su compenetración con el libro original dio varias señas.

Para encarnar a su personaje, recuerda, debía pesar unas 400 libras, “yo era muy flaco y en esa película rompí el sello. No lo planifiqué y me di cuenta de que si comía de doce a catorce donas, todos los días aumentaba dos o tres libras”. Presentando  por primera vez un filme que cumple años “uno se da cuenta de que lleva trabajando mucho en el cine.”

Foto: Carlos Rafael

Ante la cincuentenaria Lucía, una de sus personificaciones la actriz Eslinda Núñez profesó la trascendencia de la película para la filmografía nacional. “La vida y el tiempo han hecho que se reconozca pese a enfrentarse en principios a una crítica escéptica. Para mí ha sido un gusto enorme trabajar en este clásico,” afirmó recordando las exigencias físicas que supuso. ¿Qué mejor lugar para celebrar los 50 años, (tan querido por Solás)? Nos emociona ver a sus gibareños y ver cómo va creciendo el Festival”.

Sobre las múltiples polémicas, repercusiones y valía atribuidas a Memorias del subdesarrollo, los 25 años de Fresa y Chocolate y la creación del futuro Centro Tomás Gutiérrez Alea dialogó la actriz Mirtha Ibarra. “A Memorias se le reconoce como una película revolucionaria, considerada de las mejores en Iberoamérica por los críticos y publicaciones especializadas. Titón la consideró su mejor filme. Mientras Fresa… marcó un hito desde otro punto de vista, al identificar una temática universal, provocó un antes y un después en la mentalidad del cubano.”

Foto: Carlos Rafael

Tras una década asentada en Colombia, Tahimí Alvariño recaló directamente en Gibara para asistir a este “festival de puertas abiertas.” No le resulta desconocida su esencia, antes concurrió a ediciones preliminares invitada por Solás.  Cataloga sus experiencias en ese país sudamericano como “una transición en mí como mujer y actriz”. “Tuve la suerte de trabajar con el reconocido director colombiano Sergio Cabrera en su película Todos se van, basada en la novela de la escritora cubana Wendy  Guerra.

Su madre, la actriz Coralita Veloz conminó a participar de su peña habitual, suerte de lugar de encuentro que arriba a los cuatro años. Desde La Habana a Gibara se traslada esta cita obligada con la mejor música y poesía en medio del Festival.

De la popularísima y veinteañera Los Zafiros, locura azul  rememoró el actor Néstor Jiménez que “ocupa un lugar especial dentro de mi paso por el cine”. ¿Logrará el Festival acumular tan significativas presencias en futuras ediciones? Queda la expectativa en el aire, sin perder la confianza en este certamen que sigue tomando altura, y por suerte, convoca a grandes que responden al vuelo a su llamado. Para ello, el cine deberá ser la fuerza principal que siga moviendo esta maquinaria.

 

Regalo para encontrarnos aquí…

Polito y Raúl acompañados por el mar de Gibara. Foto: Adrián Aguilera

Por Vanessa Pernía Arias

Dos importantes exponentes de la cancionística cubana contemporánea llegaron hasta el escenario gibareño para mezclar con el salitre y la brisa marina de este poblado costero, surrealista y soñador, sus excelentes composiciones y regalarnos una noche inolvidable: Polito Ibáñez y Raúl Paz.

Buscando sombras en el mar…

Polito Ibáñez, una de las figuras de la generación de trovadores pertenecientes a la llamada novísima trova, aunque abre su diapasón musical a géneros musicales como el pop, el rock y el jazz, ha conformado un corpus único a partir de una poética ya implantada desde sus primeras composiciones. Su peculiar timbre, con marcada intencionalidad, no deja indiferentes a quienes lo escuchamos. Por lo general, es el público joven quien llega hasta Gibara y esta vez fue cómplice de su manera de decir.

Foto: Adrián Aguilera

Polito incluyó en este concierto canciones que son parte de una amplia discografía que ha cautivado a un público que buscaba horizontes con la llamada Nueva Canción Cubana. Con El swing de Raúl Paz

El segundo momento de la noche estuvo a cargo de Raúl Paz, quien ha sabido traspasar la cubanidad de su música para convertirla en universal. Este multipremiado cantautor, cuyos discos son descritos como un conglomerado de siete estilos que incluyen trova, salsa, electro, pop, funk, timba y fusión, ha sido calificado como poeta del punk cercano al rap.

La cubanía es uno de los elementos que distinguen las interpretaciones de Raúl, quien nos hizo disfrutar, bailar, gritar, saltar, estremecer, reflexionar… porque canta canciones “a su manera” para que el público “se enamore”, “lo quiera”… y se sienta, como él mismo expresó, orgulloso de haber nacido en Cuba.

 

Por la esperanza del mundo

Para los niños trabajamos, porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo.

Bajo esta premisa del Héroe Nacional, José Martí, se desarrolla la XIV Edición del Festival Internacional de Cine de Gibara 2018, para esta ocasión dedicado a la niñez y la adolescencia. Varias son las actividades que se han desarrollado dentro del programa colateral de este evento para priorizar a los más pequeños de casa. Presentaciones de payasos, malabaristas u obras de teatro constan entre lo más sobresaliente para este público.

En esta ocasión destaca la presencia en el Festival del Proyecto de niños “Con la magia de una sonrisa”, del municipio Urbano Noris, quienes se suman a los intrépidos pequeños de “Voces del audiovisual”, pertenecientes a la Villa Blanca. Las vocaciones artísticas y profesionales se fusionan y, mientras unos actúan para un público heterogéneo, otros registran cada presentación. Así se convierten en protagonistas estos pequeños que incentivan sus dotes al tiempo que se preparan para un futuro como profesional.Sonrisas y carcajadas son el centro de cada espectáculo que reúne a toda la familiaen pos de refrescar durante estos días de sofocante verano.

No solo una Cita entre dos

Por Erian Peña Pupo

Quien vaya a ver La cita, espectáculo humorístico presentado en este Festival Internacional de Cine en la Casa de la Cultura y protagonizado por Andrea Doimeadiós y Venecia Feria, con dirección de Osvaldo Doimeadiós, debe ir preparado para enfrentarse a un humor diferente desde la propia concepción con que ha sido articulada la propuesta escénica.

Una cita con el talento de Venecia y Andrea en el Festival Internacional de cine de Gibara

No es que La cita desconozca los estereotipos clásicos del humor criollo a los que están acostumbrados buena parte de los humoristas cubanos, ese humor del choteo del que hablaba Jorge Mañach a inicios del pasado siglo, mucho más contemporáneo y
“agresivo” en varios de estos casos, sino que intenta alejarse de muchos de ellos en busca de un humor más orgánico e inteligente en su estructura, a riesgo, incluso, de caer en otros.

La cita ofrece un humor intertextual y bien pensado, cargado de múltiples referencias a la historia de la cultura universal y, sobre todo, a la cubana. Un recorrido por la condición humana del actor. Así conviven en los diálogos, ingeniosos y escritos con precisión y garra a riesgo de que muchos de los espectadores se rían a carcajadas sin comprender las disímiles asociaciones, personajes reales tan diversos como Santiago Pita, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Julián del Casal, Félix Pita Rodríguez, Fernando Ortiz…

 

En un desenvolvimiento escénico envidiable que permite que el público no se aburra, pues mientras una actriz se cambia de vestuario a un lado del escenario, la otra ofrece convincentemente su monólogo, La cita nos muestra, primero, a dos actrices de teatro que se encuentran en una especie de casting y que recuerda, por momentos, ciertas escenas del conocido corto Utopía.

La cita pretende un humor inteligente y roza constantemente la cultura universal mediante interesantes asociaciones. Es como una especie de bombardeo intelectual donde quien no comprende, al menos, sonríe de las “ocurrencias” de Andrea Doimeadiós y Venecia Feria.

Oda a un imprescindible

Aquí todo sigue igual. Así de pronto parece una escenografía, una ciudad de cartón (…) Sin embargo todo parece tan distinto. ¿He cambiado yo o ha cambiado la ciudad?

«¿He cambiado yo o ha cambiado la ciudad?». Fotograma de la película por José Ángel

Entre la duda y la certeza Sergio nos expresa su dicotomía interior, esa que carcome su existencia en un periodo convulso de la Isla. Para la posteridad quedó este fragmento que evoca a un filme icónico de la cinematografía cubana: Memorias del subdesarrollo. ¿Y qué mejor homenaje a su creador?, esa institución de la cultura cubana, que a través de la proyección de una de sus más grandes obras.

Gibara, tomada por el séptimo arte que propone el Festival Internacional, se empeña en rendir tributo a los referentes del cine nacional, por tal motivo el cine Jiba se erige como escenariopropicio para dignificar la obra de Tomás Gutiérrez Alea con la reposición del clásico audiovisual antes mencionado.

EL FIC Gibara 2018 deviene en espacio propicio para homenajear a estos clásicos. Fotograma de la película por José Ángel

En 1968 vería la luz este largometraje de ficción producido por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico (Icaic), que bajo la dirección de uno de los más notorios creadores de nuestro panorama, se basa en la novela homónima del escritor cubano Edmundo Desnoes.

Los vertiginosos días de la recién iniciada Revolución en Cuba dan pie a una historia personal envuelta entre las contradicciones del convulso periodo. Un monólogo interior nos propone la obra, con mirada a la calle, a La Habana de esos días, casi como la copia exacta del texto original.

Sergio, pequeñoburgués diletante, decide quedarse en el país cuando la familia se marcha hacia Estados Unidos, punto de partida para que se desarrolle la trama donde los recursos expresivos, el perfecto guión y las logradas caracterizaciones, hacen de este filme una obra maestra, emblemática del cine cubano.

Un elenco de lujo nos propone “Titón” cuando en el protagónico coloca a Sergio Corrieri, y lo hace acompañar de Daisy Granados, EslindaNuñez o René de la Cruz, por solo citar algunos. No es de extrañar entonces que el icónico largometraje ostente prestigiosos premios y reconocimientos en el plano nacional e internacional como el“Charles Chaplin, Agrupación de Jóvenes Críticos” de New York, en 1973, o haber sido escogida como la mejor película de Cine Iberoamericano, según la encuesta convocada por portal de información cinematográfica NOTICINE.com en 2009; a lo que se le suma que en 2011 fuera incluida en la segunda edición de la Guía de The New York Times sobre las 1 000 mejores películas de todos los tiempos.

Sobre el filme destacó Titón: “…a través de ese personaje, que en casi todos los sentidos nos inclinamos a rechazar, podemos descubrir nuevos aspectos de la realidad que nos rodea. A veces a través de él. Otras veces por contraste con él. Su actitud de espectador con un mínimo de lucidez nos mantiene despierto el sentido crítico. Al mismo tiempo sus apreciaciones, a veces hipertrofiadas y, en todos los casos, subjetivas de la realidad, serán objeto también de nuestra actitud crítica”.

Muy feliz por el trabajo de restauración que se realiza con estas obras maestras de la filmografía nacional expresó sentirse la actriz Martha Ibarra. Fotograma de la película por José Ángel

Muy feliz por el trabajo de restauración que se realiza con estas obras maestras de la filmografía nacional expresó sentirse la actriz Mirtha Ibarra, quien destacó además el doble efecto de identificación y posterior distanciamiento que tiene el espectador con el personaje principal de Memorias…

Solo durante el FIC Gibara 2018 y gracias a la reposición restaurada de estos clásicos el público tiene la oportunidad de compartir junto con los actores protagonistas en un mismo espacio, así los presentes sentados junto a Eslinda Núñez disfrutan de un desempeño a la altura de esta institución de la cultura cubana.